El índice Big Mac sugiere que el dólar está sobrevaluado

A pesar de la suba de 55 centavos del dólar ayer, después de que el Central bajara la tasa de las Lequic, todavía el precio mayorista está debajo de la banda fijada para la intervención. Hay especialistas que adelantan que después del primer trimestre habrá presiones alcistas por las elecciones; el arranque del año fue particularmente tranquilo. Después de la crisis cambiaria en el 2018 y siendo enero un mes históricamente propenso a devaluaciones en Argentina, se mantiene en torno a los $37.

Un reporte de la consultora Idesa señala que se suele apelar a la teoría de la Paridad del Poder de Compra para explicar cómo operan los factores subyacentes en las variaciones de las monedas entre países. La idea es que el tipo de cambio entre dos países debería tender a moverse en la dirección de hacer que una misma canasta de bienes tenga un costo similar en ambos países independientemente de la moneda que se utilice.

En ese contexto, la revista The Economist adopta desde 1986 a la hamburguesa Big Mac como la canasta de bienes que permitiría evaluar los tipos de cambio. ¿Cómo está el precio en la Argentina en comparación con los países vecinos?

Entre julio 2017 y enero 2019 en Uruguay una hamburguesa Big Mac pasó de costar U$S 4,5 a U$S 4,3; en Chile de U$S 3,8 a U$S 3,9 y en Argentina, en cambio, cayó de U$S 4,1 a U$S 3. Estos datos muestran que mientras en el 2017 la Big Mac costaba en Argentina más o menos lo mismo que en los países vecinos, luego de la devaluación pasó a ser entre un 30% a un 45% más barata que en Chile y Uruguay, respectivamente.

Los cambios se explican porque mientras en Chile y Uruguay prevalecen la baja inflación y la estabilidad del tipo de cambio, en la Argentina la fuerte devaluación no fue compensada totalmente por el aumento de los precios. Mientras el dólar pasó de $17 a $37 (120% de incremento) la Big Mac costaba $70 en julio 2017 y pasó a costar $110 en enero del 2019 (57% de aumento).

Lo que el precio de la Big Mac sugiere es que el dólar en Argentina está sobrevaluado. Por eso no debería sorprender la baja del dólar de las últimas semanas y que se mantenga la tendencia al alza de los precios internos. En otras palabras, el precio de la hamburguesa en la Argentina está presionando por volver a los U$S 4 como en el resto de la región. En el mismo sentido, el precio de la Big Mac está alertando que el “dólar alto” es transitorio ya que la inflación hará que el tipo de cambio real vuelva a bajar.

“La devaluación corrige la escasez de dólares reduciendo las importaciones y el turismo al exterior. Pero menos impactos caben esperar por el lado de aumentar las exportaciones ya que parte de la suba del dólar se compensó con mayores impuestos a las exportaciones y menores reintegros (devolución del IVA por las ventas al exterior) para hacer frente a las necesidades fiscales y porque las exportaciones requieren proyectos de largo plazo que no son viables en condiciones tan inestables como las que generan las devaluaciones”, señala el informe.

Agrega que el ajuste es tan costoso (caída en el consumo, inversión, empleo y salarios) que es muy difícil sostenerlo en el tiempo: “Por eso apenas se morigeran los problemas en la balanza de pagos, el tipo de cambio real tiende a volver a apreciarse generando las condiciones para un nuevo ciclo que volverá a terminar en otra crisis devaluatoria”.

Para la consultora la manera de romper con esta perversa lógica es mejorar la competitividad por vías más genuinas. Esto es, no esperar que sea la devaluación la que resuelva los problemas de competitividad sino generar ganancias de productividad. Para ello, en lugar de poner énfasis en importar menos hay que poner los énfasis en desplegar estrategias para exportar más. Esto requiere un sector público financieramente sustentable con menos presión impositiva, mejores regulaciones y servicios tendientes a generar capacidades exportadoras.