Nuevo traspié de Luz y Fuerza en Tribunales: la Justicia desestimó su reclamo

El sindicato terminó el año con un nuevo revés de la Justicia. La Cámara Contencioso-Administrativa 2da rechazó una acción judicial que buscaba extender los reajustes salariales obtenidos por el Sindicato Regional de Villa María a Luz y Fuerza Córdoba.

Por Felipe Osman

Después de un conflicto gremial que ha recorrido el 2018 (casi) de punta a punta, el sindicato capitalino de Luz y Fuerza arranca el 2019 con un nuevo traspié en los pasillos de tribunales.
La Cámara Contencioso-Administrativa de segunda denominación rechazó la acción de amparo impulsada por el sindicato capitalino, que tenía por objeto extender a sus afiliados los reajustes salariales logrados por el sindicato Regional de Luz y Fuerza de Villa María.
Recuérdese que este último llegó a un acuerdo con la Provincia o, más precisamente, con Epec, y logró cerrar 2018 con una paritaria del 25 por ciento. Esto no parece mucho si se tiene en cuenta que la inflación durante el año fue superior (ampliamente superior, según algunas consultoras) al 40 por ciento, y que los empleados estatales lograron acuerdos paritarios del 36 por ciento (más bono), pero sí resulta considerablemente mejor que el 10 por ciento los sindicatos lucifuercistas de Córdoba Capital y Río Cuarto lograron, por todo concepto, en el mismo período.
Para llegar al mencionado acuerdo, el Sindicato Regional aceptó moderar algunos puntos de su convenio colectivo.
En lo relativo a licencias por enfermedad o accidentes inculpables, los mínimos establecidos por la Ley de Contratos de Trabajo, que dispone que ante uno de estos supuestos el empleador deberá liquidar mensualmente el salario su empleado por un año. De ser más prolongada la imposibilidad transitoria que separe al empleado de su cargo, el empleador deberá reservarle el puesto de trabajo por otro año, pero sin necesidad de seguir cubriendo sus salarios. Antes del acuerdo, los trabajadores gozaban de un plazo más extenso que el estipulado por la ley.
Por otro lado, el sindicato accedió a las BAE (Bonificaciones Anuales por “Eficiencia”), puedan ser liquidadas por la empresa en cuotas, y dividiendo –a los efectos de su pago- a sus dependientes en seis grupos, que recibirán este concepto extraordinario en distintos meses del año.
Epec logró también desdoblar el pago de la “indemnización” por retiro, que el convenio colectivo fija en diez salarios mensuales que se entregan a cada trabajador que inicia sus trámites jubilatorios, en ocho cuotas mensuales.
Además, el sindicato Regional de Luz y Fuerza aceptó la validez de una resolución dictada por el Directorio que, hasta ahora, sigue cuestionando Luz y Fuerza Córdoba, y que consiste en suspender los “corrimientos automáticos”, según los cuales todos los empleados de Epec debían “subir de categoría” en el escalafón ante la ausencia de uno de sus superiores jerárquicos en la oficina en la que prestaran servicios. Esto conllevaba, desde luego, un incremento salarial para todos los trabajadores de la oficina en cuestión.
Por último, el gremio accedió a resignar una ventaja que le concedía su convenio colectivo y que implicaba dos días extra de vacaciones para los empleados que decidieran viajar a destinos ubicados a más de 100 kilómetros de distancia de su lugar de trabajo.
Pero el sindicato capitalino tomó como una “traición” el acuerdo firmado por el sindicato regional, y accionó judicialmente en contra de Epec, fundando su reclamo en que la empresa violaba el principio de igualdad al ofrecer una remuneración dispar a los trabajadores afiliados al sindicato regional que, en fin de cuentas, realizarían las mismas tareas que ellos y obtendría a cambio una salario distinto.
La Justicia entendió, en el último día hábil judicial del año, que el reclamo resulta “inadmisible”, ya que las negociaciones colectivas deben llevarse a cabo, exclusivamente, ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia, ámbito en el que existe una tratativa vigente entre las partes y en el que deberán proseguir las instancias de diálogo.