Cena de camaradas en Córdoba

Tapia, presidente de AFA, sostuvo una cena con los principales dirigentes de los clubes cordobeses, tras el paso de la Selección en el Mario Kempes contra México. Acciones solidarias del plantel y visitas a hospitales son parte del cambio de imagen que pretende la cúpula del ente madre del fútbol argentino.

Por Federico Jelic

La tan pedida y necesaria renovación de la Selección Argentina también abarca a la dirigencia, donde al igual que los de pantalones cortos, también tienen sus responsabilidades y sus pasos en falso que no pueden disimular. Ya a cuatro meses del Mundial de Rusia 2018 y con seis amistosos FIFA, en AFA todavía se vive el proceso de recambio, donde el presidente Claudio Tapia busca continuamente hacer valer sus mejores herramientas discursivas (llámese política) para ganar adeptos y voluntades que bien pudo perder después de ciertos desaciertos en varios sentidos.
Lo cierto es que en Córdoba hubo una cumbre, o algo así, donde convergieron los principales dirigentes del fútbol cordobés y de los clubes más representativos en AFA, en la semana donde Argentina disputó en el amistoso frente a México en el estadio Mario Kempes.
A decir verdad, el paso del neófito combinado nacional por estas latitudes apunta a tener más contacto con la gente, más cercanía al hincha después de tiempos de repudio justamente por su falta de empatía con la gente. Eso es parte de una acción política que busca contrarrestar críticas ante la ausencia de resultados aunque bienvenido sea, mostrando un costado más humano que aquellas máquinas frías sin sensibilidad social que por momentos demostraron ser.
Córdoba fue testigo de esa “revolución” que busca más piedad pero que a la vez venga acompañado de un cambio cultural general. Y en eso los directivos cordobeses decidieron participar, acompañando con lo que sea posible dentro de la logística de la Selección y también cerrando la visita con una cena de camaradas, a modo de festejo y cierre de campaña.
Por eso es que en el hotel Orfeo de Salsipuedes, el “Chiqui” no quiso prescindir de sus socios en esta cruzada por la provincia y los invitó a ser parte, como acto de devolución de gentilezas. Sabe que en Córdoba hay buenas bases para desarrollar su plataforma política, con el estadio más acorde en aforo para una recaudación como el Kempes, solo por detrás de la cancha de River Plate. Y no quiso quedar mal no con nadie.
Cena con todos
El tweet del mandamás Tapia no dejó a nadie afuera. En la cena lo acompañaron el presidente de Talleres Andrés Fassi; el titular de Belgrano Jorge Franceschi y uno de sus vices Sergio Villela más el mandatario de Instituto Gastón Defagot acompañado del vocal Roberto Castoldi. La foto se viralizó en redes, a muestra de confianza, como diciendo “córdoba acompaña” a este nuevo proceso.
Los cordobeses afistas dejaron en claro el apoyo a esta intención de que sea el Kempes el refugio de la Selección. Porque Talleres prestó las instalaciones a la Selección de México para que entrene, al igual que la recomendación del hotel Neper para que sirva de concentración (por las relaciones entre Fassi y sus pares mexicanos desde años, por su influencia en Pachuca); Belgrano también puso a disposición su estadio de Alberdi para que México practique a la tarde-noche además de dejar servidas las instalaciones del predio de Villa Esquiú para el combinado nacional, mientras que en Instituto se brindaron al 100 por ciento para que el plantel que conduce Lionel Scaloni lleve a cabo el entrenamiento en Alta Córdoba a puerta abiertas ante 15 mil niños de escuelitas de fútbol. Una acción solidaria que trajo repercusiones y que por AFA no estaban acostumbrados a realizar.
Por eso el agradecimiento de Tapia. También tuvo contactos con el presidente de la Liga Cordobesa de Fútbol Emeterio Farías y con el titular de la Agencia Córdoba Deportes Medardo Ligorria, pero más protocolar que otra cosa.

Córdoba y la gente
Dentro del estadio, mejor dicho en las tribunas, también hubo respuestas. Pero a decir verdad, no fue tan convocante como las veces anteriores, donde el cartel de “localidades agotadas” antes de cada partido ocurría en los primeros días de expendio. De hecho, fue necesario un golpe de efecto, con rebajas del 50 por ciento del valor inicial en populares y plateas (de 700 pesos a 350 pesos y de 1400 a 650 pesos, respectivamente), porque antes de eso, la venta fue magra. Así y todo, incluido el beneficio del ingreso gratuito de un menor de 12 años, el Kempes contó con el 80 por ciento de su capacidad, poco más de 45 mil espectadores, aunque apenas 32 mil abonaron el boleto.
En las ediciones anteriores, no en amistoso como contra los mexicanos sino por Eliminatorias (Bolivia, Paraguay dos veces, etc.), el Kempes lució colmado, repleto. Llámelo crisis económica o apatía con la Selección, pero esta vez no tuvo el mismo marco. Y en eso trabaja AFA, en acercar más a la sociedad a los colores y al escudo, para sembrar otra mirada en imagen desde las bases antes de las eliminatorias mundialistas. Hasta en eso está pensando Tapia, sabiendo que aún no hay certezas con la designación del nuevo DT y la chance latente de que Lionel Scaloni continúa como interino, incluso en la Copa América de Brasil 2019.
Córdoba quiere seguirse anotando para recibir a la Selección cuando comience el camino oficial a Qatar 2022. Por eso sus dirigentes no pierden pisada a cada lobby posible, ni con sus convocados por estas tierras (Renzo Saravia, Paulo Dybala Franco Vázquez en esta ocasión, con Cristian Pavón, Fabricio Bustos y Guido Herrera, también habituales).
En eso los directivos estuvieron atentos y se brindaron al máximo para colaborar con AFA. Hay instalaciones, hay pasión, hay fiebre de selección y solo restaba la parte del color que fue cubierta con la visita del plantel al Hospital de Niños en Alta Córdoba y el entrenamiento a puertas abiertas en Instituto. Resta la otra parte, la deportiva. En lo político parece que las partes firman estrechas relaciones y no lo quieren desaprovechar.