Bicho que corre, va al Circo de Carreras

Una serie de noticias en El Progreso, en 1877, dejan saber que ese año se inauguró al otro lado del río un espacio para organizar diversos tipos de carrera en la ciudad. También se mencionan variedades en esa clase de competencia.

Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

“La carrera de burros”, en base a un cuadro de Thomas Gainsborough, siglo XVIII.

El 14 de marzo de 1877 El Progreso publica un aviso destacado y lacónico en el que se lee:
“Circo de Carreras – Se alquila el café y palcos del Circo.” El aviso iba firmado por B. N. Ortiz.
La reciente existencia de ese espacio en el pueblo General Paz, habilitaba una nueva diversión a la oferta de emociones con que contaba la ciudad, sumando la posibilidad de hacer apuestas y maximizar un poco el gasto de adrenalina los amantes de las competiciones.
Para acercarnos más a las características que tenía esa práctica, damos otra ojeada a las páginas del diario El Progreso, y descubrimos que el 10 de marzo se publicaba la siguiente noticia:

“Carreras notables
Para el próximo y siguiente domingo, se preparan carreras de bastante valor en que deben correr parejeros ya conocidos en el circo.
Las apuestas se aumentan cada día, y se nota mucha animación entre extranjeros y nacionales, unos en favor de caballos de hijos del país, y otros de parejeros adiestrados por nuestros amigos los gringos.
Los jinetes de estos últimos parejeros serán los mismos dueños extranjeros, que tienen ya depositadas estas carreras con los hijos del país.
Estas carreras según los preparativos, serán las más notables que hayan tenido lugar hasta ahora entre nosotros.”
La noticia informa que se harían carreras de caballos, y que se perfilaba una competencia entre extranjeros y locales. Sin embargo, una siguiente noticia habla también de carreras pedestres, en la que participarían otra vez gringos y cordobeses, y que se sumarían a las ya mencionadas para el evento del domingo. Señala algunos otros detalles sobre cómo se organizaba la actividad en el Circo:

“Carreras
Mucho se habla de los preparativos que se hacen para las carreras que deben tener lugar en el Circo del pueblo General Paz y de que nos hemos ocupado.
Por la primera vez vamos a tener en Córdoba carreras a pie, en las que el vencedor va a tener un premio en plata y el regalo de un objeto designado para agregarse al primer premio.
En Buenos Aires y el Rosario son frecuentes estas carreras, que recién van a tener lugar aquí.
Varios jóvenes extranjeros, e hijos del país, son los que van a tomar parte en esta carrera, y se ejercitan ya en el circo.
También tendrá lugar la carrera que se llama de consuelo, y en la que toman parte todos los que han perdido, habiendo un premio señalado para el que salga triunfante.
Como se ve, ni los que han perdido pueden quedar descontentos de la fiesta, pues que tienen la carrera de consuelo para buscar el desquite.”
Si se busca la sucesión de las noticias, se ve que el 17 de marzo de 1877 se introduce una tercera variedad en la competencia, ampliando las perspectivas del anunciadoespectáculo. Y se comenta asimismo el reglamento al que se atendrían en esta carrera los participantes, que invertía el objetivo de las carreras regulares. Así lo expresa la siguiente publicación:
“Carreras de burros
Ya tenemos las carreras convenidas para el 25, en que los corredores y dueños de los parejeros son extranjeros e hijos del país, que montarán y harán correr sus caballos.
Ya tenemos también las carreras a pie que por la primera vez se van a jugar en Córdoba.
Ahora se trata entre varios jóvenes extranjeros e hijos del país, de convenir para el domingo de pascua una carrera de burros, de seis a la vez.
Esta carrera no será ganada por el que llegue primero a la raya, si no por el que llegue al último, o mejor dicho, se juega al gana pierde.
Como se hace en otras partes, en estas carreras que son de puro entretenimiento, cada uno monta el burro del contrario, y como el premio lo lleva el que llega atrás, cada corredor castiga el burro del contrario, y el que monta mejor y mas adiestrado jumento, echa por delante a los demás que a su vez se resisten y luchan por sujetar el paso, y ahí la revuelta y los mil episodios que causan risa.
Esto será indudablemente, una de las más interesantes carreras que van a jugarse en el circo.”
Ahora bien, tras echar una mirada a ese nuevo entretenimiento que se daba en la capital cordobesa, hay que recordar que las carreras son prácticas muy antiguas y muy difundida en diversas culturas de la humanidad. En este caso se explotaba esa práctica con fines comerciales, y se incentivaban las apuestas que ésta generaba. Para mencionar, fuera ya del Circo de Carreras de Córdoba, otra noticia atinente a animales puestos a competir e insistir en el gusto social por ese tipo de entretenimiento, léase la siguiente, que el mismo diario que leemos publicaba en enero de 1877, refiriéndose a una iniciativa enen Buenos Aires:

“Corrida de cerdos
Una empresa ha solicitado de la Municipalidad se le permita establecer un circo para dar corridas de cerdos en el paraje que se designe, dice un colega porteño.
Las funciones serán dadas en la misma forma que lo hacía el circo que en tiempo pasado se estableció en la plaza «Once de Setiembre».
Los premios que se adjudicarán a los que detengan un cerdo por la cola consiste en cinco mil pesos m/c.
Creemos que la solicitud será aceptada por la Municipalidad, pues, los Empresarios ofrecen pagar una buena patente y como dice el pobre «trigo es limosna».”
La predilección por ver las carreras, así como la de otros por competir en ellas, puso en acción una diversidad de variantes en esa práctica. Como cierre y complemento de esta página, resulta de la siguiente noticia publicada por El Progreso, que refería a una competencia en los Estados Unidos,ocurrida ese mismo año. Era tomada de un diario neoyorquino:

“Carrera de hombres gordos
Por si en Buenos Aires se encuentran algunos imitadores, publicamos esta interesante noticia.
En el titulado Gilmore Garden de Nueva York, se han verificado unas carreras de hombres gordos.
No eran admitidos los que no pesaran 200 libras cuanto menos. Once tomos de esa especie se disputaron los premios.
El vencedor fue un joven que pesa 215 libras; el segundo premio correspondió a un individuo de 200 libras, y el tercero se repartió entre uno de 253 ½ y otro de 224 ½.
Traslado a nuestro amigo Ezcurra.”