Concesiones del oficialismo habilitaron el Presupuesto en medio de la tensión

La mayoría de los gobernadores aportó votos para que la iniciativa avance en Diputados. Hoy el FMI considerará el segundo acuerdo con Argentina, por eso el Ejecutivo quería dar una señal. 

Por Gabriela Origlia

presupuestoIncidentes afuera del Congreso -con gases, piedras y balas de goma- y tensión adentro marcaron la sesión para tratar el proyecto de presupuesto 2019 en Diputados. El debate se hizo con la mirada y buena parte de los discursos puestos en la tensión que se vivía en las cercanías. El oficialismo realizó  una serie de concesiones para conseguir los votos necesarios para la aprobación. La iniciativa tiene como eje alcanzar el déficit cero. Con ese objetivo –impuesto en el nuevo acuerdo cerrado con el Fondo Monetario Internacional (FMI)- se hizo un fuertes ajustes del gasto en distintas áreas de la administración pública, salvo en los planes sociales. El recorte es de unos $400.000 millones.
El Ejecutivo adelantó la fecha para tratar la iniciativa en sesión porque necesita mostrarle al Fondo que tiene la herramienta para cumplir con lo acordado. El board directivo del organismo sesiona hoy y es el que debe confirmar la última versión de lo diseñado. Por supuesto, nada garantiza que en un año electoral no pueda haber alguna “desviación” sobre lo que se firme, lo que también alteraría el desembolso de dinero.
Buena parte de los gobernadores aliados (cuyos legisladores están en el bloque Argentina Federal) fue, una vez más, la clave para el oficialismo. También contó el rol negociador del ministro Rogelio Frigerio y de Emilio Monzó, que condujeron las conversaciones.
El ministro de Gobierno bonaerense Joaquín de la Torre criticó esa voluntad negociadora:  “No es justo que el dinero generado” por la Provincia “Frigerio lo reparta con los gobernadores a espaldas de la Provincia”. Después, reculó y dijo que “hace muy bien su trabajo, cuando logra que salga el presupuesto. El problema no es el ministro del interior. El problema es un sistema que lo pone a él a repartir todos los años los impuestos”.
Frigerio aceptó, por ejemplo, diseñar un  Fondo compensador al Transporte con $ 6500 millones para reemplazar una parte de los subsidios que se iban a recortar y que derivarían en un fuerte aumento en el valor del boleto en todo el interior del país.
También debió dar marcha atrás con el artículo que habilitaba la posibilidad de una reestructuración de deuda “en las condiciones imperantes del mercado financiero”, en lugar de con “una mejora a plazos, montos e intereses”. Con su inclusión se trababa el debate.
Se abandonó la idea de que cooperativas y mutuales fueran alcanzadas por  Ganancias y se la reemplazó por un impuesto especial al patrimonio con una alícuota progresiva, que excluirá a pequeñas y medianas cooperativas y mutuales. Tampoco se derogarán las exenciones de Ganancias para ítems como viáticos, gastos de representación y desarraigo; iban a aportar unos $25.000 millones de recaudación.
Ante el reclamo del campo, se dio marcha atrás con la intención de incorporar al régimen de bienes personales a los propietarios de inmuebles rurales. A pedido de gobernadores e intendentes, el pago de Bienes Personales podrán efectuarlo a cuenta de Ganancias.
Por presión de los mandatarios, los fideicomisos de proyectos de Participación Público Privada (PPP)de las provincias tendrán los mismos beneficios que los de Nación. Es la vía por la que se busca reemplazar el recorte a la inversión estatal en obras-  l tendrán los mismos beneficios que los de Nación.
Para que algunos de los legisladores de provincias de la oposición acompañen, se eliminan los impuestos internos a los vinos espumantes y se  mantendrán los plus especiales por zona desfavorable para jubilados y pensionados.
Para el año que viene el  gasto se estima en $40.247.619, 27,4% más que en el actual ejercicio y equivalente al 21,9% del PBI.  Los recursos totales que ingresarán se calcularon en $3.424.476, 18,6% del PBI y con una suba del 42,9% nominal interanual. Las cifras muestran cómo buena parte del ajuste se explica por impuestos.
La inflación presupuestada es de 34,8% y el tipo de cambio en $40,10. Hacienda entiende que la actividad económica caerá 0,5% el año que viene.
Los opositores que no acompañan la iniciativa cuestionan esas previsiones macroeconómicas y advierten que el Ejecutivo armó un proyecto en sintonía con exigencias del FMI.