Pérez, ¿debilitado o no?

El ex presidente de Belgrano y persona más influyente del club esta vez dejó la responsabilidad a cargo de Olave en la elección del nuevo DT, Osella. Le pasó factura el mal paso de Bernardi con el equipo en zona de descenso.

Por Federico Jelic

La crisis futbolística de Belgrano ya empezó a hacer mella en la imagen de los dirigentes de Belgrano, sobre todo en aquellos que toman decisiones sobre los destino del equipo, que yace en zona de descenso después de la categórica derrota en el clásico ante Talleres. Era necesario un cambio de efecto, golpe de timón y, en este caso, lo que más cambió fue en los que eligen. El DT Lucas Bernardi dejó de comandar el equipo con una mala campaña y lo sorpresivo es que en esta circunstancia, quien eligió al sucesor fue el manager deportivo Juan Carlos Olave y no el ex presidente Armando Valentín Pérez, hombre fuerte del club en tiempos contemporáneos.
Pérez, hoy devenido a Director Ejecutivo de la institución por parte del oficialismo, se mantuvo al margen esta vez de elegir el entrenador, competencia que casi de hecho estuvo signada a su voluntad desde que asumió allá por 2005 los destinos del “Pirata”, en tiempos de gerenciamiento y ahora sociedad civil sin fines de lucro. Dicha responsabilidad cayó en Olave, después de que en los anteriores libros de pases se ocupara más de gestionar que de decidir. ¿A qué vino ahora este cambio rotundo entre los que determinan acciones deportivas e institucionales?
Y claro está, en el fútbol la única ciencia exacta es la realidad deportiva. Cundo se gana todos estamos contentos sacando fotos a los jugadores y con los dirigentes también; y cuando se pierde, nadie falta colgado al alambrado insultando a los protagonistas o a quienes consideramos responsables de la situación. Es una psicosis colectiva que se vive en todos los clubes.
Pérez, en este caso, se apartó de la última gran decisión, quizás la más importante en tiempos actuales, que tiene que ver con la designación del nuevo DT que suceda a Bernardi, que sí fue acción de su autoría. En un momento crucial donde peligra la permanencia en Primera División, el hombre fuerte de las decisiones históricas, al margen de todo. ¿Por qué?
Lógicamente esto a primera instancia puede suponer un debilitamiento de su imagen o en su grupo de pares de comisión, sin embargo, hay otras miradas escépticas que suponen una participación más trascendente a principios de 2019, en momentos electorales, ya que se vienen años de renovación de autoridades según el estatuto del club.

Olave, elegí vos
¿Cuál fue el reclamo constante de la comisión directiva hacia Pérez? No de toda, sino del sector “Amás Belgrano”, ya que como es verdad de Perogrullo, el presidente Jorge Franceschi responde directamente a la línea ideológica de Pérez y cuida sus intereses dentro del seno de la institución. Pero en este caso los vices y otros miembros de la cúpula dirigencial no se mostraban muy conformes con el hecho de que Pérez siga manejando desde Buenos Aires con control remoto los destinos de la entidad, muchas veces por encima de la opinión del resto de sus pares. Y claro, Franceschi nunca puso objeción alguna en eso.
El tema es que muchas veces quedaba expuesto Olave en este tema, porque mientras mantenía reuniones con entrenadores y jugadores, finalmente quien definía todo era Pérez, sin tantas consultas.
El problema radica que después del exitoso ciclo de Ricardo Zielinski, Belgrano nunca más encontró rumbo futbolístico. Casi se consigue con Pablo Lavallén pero pasaron con mucha más pena que gloria Esteban González, Leonardo Madelón, Sebastián Méndez y sobre todo Bernardi, resistido desde el primer día, no por su trayectoria sino por un clima caldeado que buscaba un tiro por elevación para los dirigentes.
Ocurre que el paso de Bernardi fue peor de lo previsto y para la consideración del hincha, las culpas recaen sobre Pérez. Entonces, quizás a modo de mea culpa o estrategia, más allá de que incluso quería darle otra oportunidad al DT, entendió que era más sensato refugiarse antes de que volver a inmolarse, entendiendo que sus pares se mostraban contrarios a esto. Supo leer el momento. Olave avanzó con Osella (ya venía conversando en las anteriores compulsas) y dio la cara ante la prensa sobre esta delicada circunstancia.
A prima facie, pareciera que Pérez perdió poder. Incluso por lo bajo, extraoficialmente, se comentó que el resto de los miembros de “Amás Belgrano” que conforman la dirigencia habían amenazado con renunciar si el ex presidente iba a continuar gestionando los futuros entrenadores. Pero claro, como hábil político que es, algo se trae entre manos.

¿Estrategia o pérdida de poder?
A todo esto, tratando de mirar más allá de lo evidente, leyendo entre líneas, ¿es una estrategia de Pérez haberse “escondido” con la designación de Osella y ni siquiera aportar algún posible candidato?
Su estrategia parece ser otra: no “quemarse” con el nuevo DT justo en medio de la compulsa por no perder la categoría y aparecer después como un presunto salvador si el escenario se complica y el entrenador tenga que dejar su cargo por la puerta chica.
Está claro que también “asume el riesgo” de que Osella tenga una gran campaña y fortalezca a Olave y los demás directivos, pero más allá de que tira de la misma soga que el resto para que el equipo levante vuelo, no se meterá en este contexto particular. Total, si hay cambios bruscos en la comisión o en el aspecto deportivo ahí estará Pérez. Hoy cuida su imagen por encima de todo.