El clásico del costo político

Para las dirigencias de Talleres y Belgranao un mal paso en el derby cordobés con ambas hinchadas puede significar un duro revés en imagen, ya que ambos a nivel deportivo están de capa caída. Pero Fassi tiene el desafío más fuerte, desde la seguridad al descontento que puede repercutir en la recaudación.

Por Federico Jelic

clásico-talleres-belgrano¿Quién llega en peores condiciones al clásico del próximo domingo? La novedad de esta nueva edición del enfrentamiento más popular de la provincia entre Talleres y Belgrano es que vuelve a acobijar a las dos hinchadas, con todos los riesgos latentes, pero celebrando en toda la sociedad el hecho de que pueda disputarse nuevamente con todo el color a la altura de lo que ese espectáculo requiere. El tema es que esta determinación no ha generado el mejor impacto en los propios hinchas albiazules, logrando una situación impensada para el presidente Andrés Fassi: que tenga adeptos en contra en la antesala del partido más importante de todos.
A saber: está claro que este malestar general tiene como receta imprescriptible una victoria sobre el rival de toda la vida. El panorama es distinto cuando la pelota pega en el palo y entra, donde todos son héroes inmortales, desde el utilero, hasta el vocal segundo y el autor del gol; y cuando rebota en el poste y sale, son todos susceptibles a una excomulgación y a un escarnio público sin filtros.
Desde 2013 que el máximo derby cordobés no se disputa con dos hinchadas, con el gol de Gastón Bottino por Copa Argentina y la alegría del pueblo de barrio Jardín. Solamente hubo amistosos con habilitación total del Mario Kempes, y en materia de AFA, el último celebrado con ambas parcialidades se remonta a 2006, con el triunfo 2 a 1 del “Pirata” con el gestito obsceno de Mariano Campodónico, que le valió una denuncia por incitación a la violencia.
Pero lejos de generar ansiedad o expectativa por este nuevo hito cultural y social, este clásico tiene algo de controversia interna. Y no solo en los socios de Talleres. A decir verdad, en esto pesa demasiado el momento futbolístico de los dos, deambulando en mitad de tabla para abajo. Vienen de perder y a pesar de que van ocho fechas, hasta se habla de que algún técnico pueda perder su cargo en caso de un resultado negativo. No asoma un clima festivo a pesar de que Fassi imaginaba otro escenario.

Albiazules descontentos

Lo que sucedió en el ánimo del hincha de Talleres es extraño. Está claro que es parte del malhumor tiene que ver con la campaña deportiva, porque si el equipo hubiera ganado cuatro partidos o más, las críticas no existirían con tanto volumen, pero lo que no puede negar Fassi es que desde que empezó la temporada, no llegaron refuerzos de jerarquía que tanto se reclama. Sobre todo en una temporada que tiene Copa Libertadores por delante más la intención de repetir la campaña pasada, donde la vara quedó muy alta. Más algunas salidas de renombre, sin duda repercutieron en el exigente paladar.
El tema es que el hombre fuerte de Pachuca (al menos hasta el momento) no consiguió conquistas aquellos corazones que lo acompañaron masivamente y que fue furor por momentos, con casi 53 mil socios, registro inusitado en la secretaría de la institución.
El hecho de pagar la temporada completa o que no se contemple jubilados, damas y menores en una ubicación sobre todo en las plateas y la falta de nombres de jerarquía, hicieron que en parte el socio le dé la espalda. NI hablar del momento deportivo, con un Juan Pablo Vojvoda que hasta el momento sin mucha brújula, después del encanto de Frank Kudelka, también tuvo su incidencia.
Y eso que, políticamente correcto y visionario, Fassi anunció que no se cobrará el bono del “Día del Club” en el clásico, como medida legal recaudatoria respaldad por AFA. Cuesta 150pesos, tampoco la locura e impagable, pero como para no sumar más una razón más de descontento, pateó la pelota para afuera, pagadero en 2019. De todas maneras, pareciera que pesa más la parte deportiva aunque lo mismo ya existían algunas expresiones no afines los manejos marketineros de la dirigencia, con eso de que no hay refuerzos de jerarquía, más allá de los precios elevados y la delicada situación actual.

Belgrano igual

Por Alberdi el panorama no es muy diferente. En este caso particular, el equipo figura al borde del descenso, por ahora escapando por centésimas ya que San Martín de San Juan postergó su partido contra Rosario Central, y la crisis es deportiva. Porque posee más de 30 mil espectadores, y tiene los 28.800 lugares completos con el abono fútbol con asistencia a los partidos de local en el “Gigante“ y con la inauguración de “República de Alberdi II”, apunta a lograr rentabilidad que le permita equilibrar las finanzas. Pero está claro que las desaprobaciones de la gente tienen que ver con el armado del equipo, con el DT Lucas Bernardi también en el ojo de la tormenta, con algunas de sus decisiones futbolísticas que no son del gusto del hincha. Por eso este clásico contra Talleres puede representar el envión necesario para empezar a salir de esa incómoda situación, o bien ser la estocada límite en la paciencia del hincha.
A los simpatizantes “Piratas” les otorgarán en este derby solamente la tribuna popular “Artime”, con aforo para 10 mil personas, y resta saber el precio que le colocará Talleres a esas entradas. Se habló de la elevada cifra de 750 pero la dirigencia de Belgrano solicitó que no supere los 500 pesos, aunque parece ser que quedaría en 600 pesos (de agotarse recaudaría el albiazul seis millones de pesos) De todas maneras el otro frente por resolver es que muchos hinchas de Belgrano aducen que no asistirán no solo por el valor sino para “no darle plata a Fassi”, alegando con sorna que no lo pueden llenar al Kempes solo con sus hinchas. Algo así como un boicot o complot que ya tiene vida en redes sociales.

Imagen en riesgo

En vez de celebrar en Córdoba el hito de poder jugar con dos hinchadas después de mucho tiempo de manera oficial, la presión invade la escena, con los entrenadores entre las cuerdas y con las obras del anillo perimetral de la avenida Circunvalación a medio construir, con los riesgos de algún altercado entre las parcialidades, una vez consumado el resultado y con algún perjudicado, con ánimos alterados. Fassi apunta a cambiar la mentalidad y su imagen, sobre todo en AFA, aunque lo mismo hay una necesidad de económica de cubrir algún faltante de caja que nunca viene mal. Igual, en un año casi electoral, si desde las fuerzas provinciales de seguridad acompañan la decisión, quiere decir que ellos también suman compromiso para sumarse a la foto final si no hay incidentes, vanagloriándose con la medalla de la organización. ¿Tendrá buen marco? Con el enojo del hincha albiazul con el equipo y 600 pesos o más del boleto para los de Alberdi, no es fácil ilusionarse…