25-S: las dos CGT de Córdoba adhieren al paro nacional

La CGT nacional celebró ayer un plenario de secretarios generales y, apurada por Moyano y los sectores disidentes, definió una huelga de 24 horas para el 25 de septiembre.

Por Felipe Osman

Tanto la CGT Regional Córdoba, que lidera José Pihen, como la CGT Rodríguez Peña de Mauricio Saillen adhirieron al paro –sin movilización- convocado por la central nacional que maneja el triunvirato Daer-Schmidt-Acuña, programado el 25 de septiembre.
La CGT nacional adoptó la medida ayer, durante un plenario de secretarios generales al que concurrió Pihen, y luego del cual difundió un durísimo comunicado titulado “Una peligrosa deriva”. En el documento, el sector sindical representado en la CGT manifiesta su preocupación por la incapacidad del Gobierno nacional para reconducir la situación económica y encontrar una salida a la crisis.
El dossier alude, además, a toda una serie de problemas que la central obrera reconoce como de máxima sensibilidad para los trabajadores. Manifiesta su repudio a la reforma previsional de fines del año pasado y plantea que la tercera edad quedará aún más desprotegida por la amenaza que el acuerdo con el FMI representa para el Fondo de Sustentabilidad del Sistema de Seguridad Social; plantea su absoluto rechazo a “cualquier intento de reforma laboral” que atente contra el plexo normativo que protege los derechos de los trabajadores; y expresa su preocupación por la coyuntura por la que atraviesan tanto la educación como la salud públicas.
Concluido el plenario de la CGT nacional, las dos centrales cordobesas emitieron documentos adhiriendo a la medida de fuerza.
La CGT Chacabuco, de José Pihen, lo hizo mediante un breve comunicado en el cual, además de adelantar que acompañaría la medida de acción directa propuesta por la central nacional, dio a entender que sostendrá la movilización programada para el viernes próximo, expresando que el lunes 3 de septiembre se tomará una decisión definitiva a este respecto.
Mauricio Saillen, por otro lado, no formó parte del plenario que resolvió la movilización, y decidió compensarlo expresando su adhesión en términos aún más categóricos. En el documento emitido por la CGT “Nacional y Popular” habló de una realidad “desesperante”, de un discurso oficial “cínico” y una situación económica que ha generado la perdida de “cerca de 500.000 puestos de trabajo”.
Prima recordar que el relevamiento realizado por la CGT Chacabuco habla de la extinción de aproximadamente 1.500 fuentes laborales en Córdoba, haciendo la salvedad de que tal estudio no es concluyente y que podrían existir en la provincia casos no registrados. Saillen, más displicente, no hace alusión a ninguna clase de estudio o relevamiento al hablar de medio millón de despidos. Aparentemente, al secretario general del Surrbac no le preocupa abandonar cualquier tipo de rigor estadístico siempre que pueda ganar en énfasis discursivo.
A diferencia de la central liderada por Pihen, el comunicado de la CGT Rodríguez Peña convoca a realizar, además de un paro, una movilización y un acto el 25 septiembre. Habrá que ver, entonces, si Pihen prefiere sostener su movilización para el viernes de la semana próxima o “guardar fuerzas” para marchar el día del paro. De lo contrario, cedería a Saillen demasiado protagonismo durante la huelga.
Por otro lado, las dos CTA, que a nivel nacional encabezan Hugo Yasky y Pablo Micheli, anunciaron un paro para nacional por 36 horas el 24 de septiembre, un día antes de la huelga convocada por la CGT, y cuentan con la adhesión de Hugo Moyano, que este lunes abandonó la central comandada por el triunvirato. Durante la jornada los sindicatos de este sector se movilizarán hacia Plaza de Mayo.
Después del acercamiento que los clanes Saillen y Moyano se disponían –y comenzaron- a ensayar, resulta extraño que el líder de los recolectores prefiera plegarse a la medida de la CGT. Probablemente las tratativas entre los “capos” gremiales no hayan tenido demasiado éxito. O, al menos, no se ha vuelto a tener muestras de su “renovada” camaradería.