UTA pulverizó a oposición; en octubre, fin de la intervención

Los alfiles de Roberto Fernández en Córdoba confían en que habrá una sola boleta en el cuarto oscuro, luego de la purga interna que comenzó con el desplazamiento de Ricardo Salerno y la reciente expulsión del cuerpo de delegados.

Por Yanina Passero
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En los últimos cuatro años, UTA padeció revueltas en las seccionales de varios puntos del país. Los cabecillas del poderoso gremio nacional buscarán corregir una historia reciente marcada por la mala praxis política en el manejo de sus asuntos internos. El llamado a elecciones para el mes de octubre pretende dar una vuelta de página, en especial, en seccionales marcadas por la violencia entre dirigentes y paros encubiertos que dejaron a pie a miles de usuarios.
Córdoba y Salta se constituyeron en un claro ejemplo del descontento de los representantes de los choferes del interior con la histórica conducción nacional de Roberto Fernández. Los secretarios generales de la seccional de cada provincia se convirtieron en blanco de los trabajadores y delegados que no se sentían representados por autoridades elegidas democráticamente y –para colmo de males- orgánicos con el poder central del sector.
El ex mecánico de Coniferal, Ricardo Salerno, presenció desde su domicilio la revuelta patrocinada por oficialistas que lo desconocieron públicamente y opositores que aprovecharon la pérdida de autoridad del cabecilla, evidente en la seguidilla de paros encubiertos del transporte urbano durante 2016. Su antecesor, Alfredo Peñaloza, vivió una situación similar durante su gestión. Aunque el estado de conflictividad que rodeó la reorganización del servicio que encaró el intendente Ramón Mestre permitió al sindicalista mezclar conflictos externos con los que surgían de sus propias filas.
Salerno prometió respetar los mandatos de la UTA Nacional, en especial en el manejo de los problemas. Para salvar su pellejo, terminó avalando huelgas ilegales, pese a la desaprobación de sus superiores. Hace dos atrás, Fernández designaba al santafesino Luis Arcando para comandar los hilos de la seccional. Su trabajo estaría a punto de finalizar. La intervención terminará en octubre, cuando los conductores de la prestación masiva elijan a sus nuevos paladines.
Como informó este medio, UTA Nacional anticipó un mes los comicios para la renovación de autoridades en todas las seccionales del país. Las compulsas de desarrollarán entre el jueves 18 y viernes 19 de octubre, conforme a la convocatoria publicada por diario Clarín. Es altamente probable que los afiliados locales cuenten con una única opción en el cuarto oscuro.
El Tribunal de Ética de UTA, en su último plenario extraordinario de junio, terminó como se esperaba: 48 referentes fueron expulsados del sindicato y 11 apercibidos. Los acusados y condenados quedaron inhabilitados electoralmente.
Un dato que sintetiza la purga que lideró Arcando, dirigido por el secretario del Interior, Jorge Kiener, en complicidad con dirigentes autóctonos. De 99 miembros de la seccional que se presentaron a las elecciones de 2014, sólo 15 están en condiciones de anotarse para la puja interna que terminará con el tutelaje nacional.
Es por esto que los colaboradores de Fernández mantienen febriles conversaciones con ex delegados y otros aspirantes interesados en converger en una lista de “unidad”. Apelan al eufemismo para suavizar una orden explícita: no habrá dos boletas en el cuarto oscuro.
La puesta a prueba a la dirigencia local, esta vez, no puede fracasar. La conducción nacional agotó todos sus recursos políticos para mantener a raya a la UTA Córdoba. El ex delegado y actual responsable de la junta normalizadora, Gustavo Gigena, asoma como el líder de la única papeleta que promete incorporar rostros nuevos. Fuentes inobjetables aseguran que la lista ya está cerrada, pero no darán nombres hasta que finalice el período formal de inscripción. Saben que la seccional es una caja de sorpresas.
Un antecedente reciente juega a favor de los propósitos de los conductores “de facto” de la UTA. Los afiliados de Ersa, Aucor y Tamse eligieron delegados el pasado 13 de julio. A diferencia de la competencia de 2016 -en plena intervención y que ungió a los referentes del salvaje paro de junio del año pasado-, el reciente momento democrático se desarrolló con tranquilidad y con una única oferta.