Cristinismo está vivo, en la capital de su derrota

En el marco de la nacionalización de la marca K, el sábado se lanzó la versión local de Unidad Ciudadana. Dirigentes de la plana mayor bajaron a Córdoba para revalidar la conducción de la ex presidenta y, frente a unos cinco mil asistentes según la organización, ratificaron la oferta electoral para el año que viene.

Por Yanina Soria
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Con la bomba explotada en el corazón del espacio político y cuando aún no se conoce el alcance de las esquirlas ni la proporción del daño, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) dio señales concretas no sólo de que sigue en pie sino de que está en carrera para el 2019.
En la misma semana que estalló el escándalo de los cuadernos de las coimas K que ya tiene tras rejas a varios ex funcionarios y empresarios, desafiante, la ex presidenta se mostró públicamente en un acto de Smata junto a su -en otrora- archi enemigo Hugo Moyano.
Horas después, sumó otro elemento para demostrar que el proyecto de consolidación de su espacio político sigue intacto y que las denuncias que la involucran directamente no mellarán su objetivo político electoral: en Córdoba, justamente en la tierra que le dio la espalda en 2015, su nombre convocó a unas cinco mil personas. Apenas poco después de su “viernes negro”, el cristinismo mostró sobrevida.

Crédito Foto: Gabriel Alvelo

En el marco de la nacionalización de la marca que la convirtió en senadora por la provincia de Buenos Aires el año pasado, el cristinismo desarrolla desde hace un tiempo una agenda de lanzamientos provinciales de Unidad Ciudadana.
El sábado fue el turno de Córdoba donde, con un acto que superó el nivel de convocatoria esperado por los mismos organizadores, dirigentes nacionales como Oscar Parrilli, Leopoldo Moreau y Martín Sabbatella, entre otros, junto a referentes locales y la militancia K se encontraron en la ciudad Capital.
En todos los discursos se escuchó un mismo patrón: revalidar a CKF como la conductora natural del espacio y blindar su imagen frente a lo que consideraron un ataque político (incluso, algunos hablaron de una conspiración supranacional). Además, hubo encendidas alocuciones contra el gobierno del Mauricio Macri y sus “socios” locales.
El reempadronamiento bajo el sello K que reemplazó al Frente Córdoba Ciudadana fue para la dirigencia y militancia local el shock anímico que necesitaban. Es que la provincia de la peperina no siempre figuró como prioridad en el mapa nacional del kirchnerismo; ahora las cosas asoman distinto y, en el marco de un plan de armado mayor, recuperar Córdoba es importante.
Sobre todo considerando que, después de la aplastante derrota del Frente para la Victoria en el 2015, el año pasado en las legislativas el frente k se alzó con el 10 por ciento de los votos, ubicándose como tercera fuerza detrás de Cambiemos y Unión por Córdoba.
Y si bien se esperaba que del acto del sábado donde, después de mucho tiempo, confluyeron todas las tribus que componen la compleja trama K Córdoba, hubiera señales sobre el futuro del frente local, la realidad es que quedó claro que, primero, el espacio buscará consolidarse internamente para luego pensar cómo mover la ficha que sigue.
La realidad local pone a la dirigencia frente a una encrucijada: trabar un acuerdo político con el peronismo cordobés o conservar la identidad y forjar una oferta electoral propia para el 2019. Sobre eso, no se escucharon definiciones ni posicionamientos, ni siquiera de aquellos dirigentes locales con aspiraciones mayores como el diputado nacional Pablo Carro o el legislador provincial Martín Fresneda, ambos dispuestos a subirse a las provinciales.
La instancia de lanzamiento de Unidad Ciudadana sirvió, puertas adentro, para reordenar el trabajo y horizontalizar la conducción del espacio. De hecho, la lista de oradores locales quedó compuesta por los cordobeses que ocupan hoy cargos electivos como Carmen Nebreda, Franco Saillén, Gabriela Estévez, y autoridades de los partidos políticos como Horacio Viqueira o Eduardo Fernández, pero también por dirigentes de los distintos espacios que forman parte de la fuerza política. Por caso, Tri Heredia del Colectivo Más Democracia, hizo uso de la palabra en representación de un conjunto de agrupaciones.
Hacia afuera, la señal fue de supervivencia y robustecimiento de una fuerza política dispuesta a pelear el año que viene. En el Centro Cívico, tomaron nota de ello ya que una tercera opción para las provinciales podría poner en peligro el plan reeleccionista de Juan Schiaretti. En la tesis del Panal, sostienen que mientras CFK aparezca en el escenario nacional, en Córdoba, sus representados cuentan con un piso núcleo duro de entre el 10 y 12 por ciento.