Los dos gremios más “pesados” de Córdoba, en manos de Triaca

El sindicato de Luz y Fuerza, liderado por Gabriel Suárez, espera que el ministro de Trabajo de la Nación ponga fecha a la audiencia en la que empezarán las negociaciones formales por la paritaria y varias modificaciones al convenio colectivo solicitadas por Epec.

Por Felipe Osman

El jueves por la noche, en el último vuelo Buenos Aires-Córdoba de la jornada, Ramón Mestre llegó a Córdoba. Lo habían alejado de la capital provincial una serie de reuniones con distintos funcionarios nacionales de primera línea en tierras porteñas. Entre ellas, una con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; y otra, con el jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña.
Sobre el primer compromiso, no hay demasiado por descubrir, sino un nuevo movimiento del radical para seguir esmerilando al peronismo de Córdoba por los recientes y controversiales episodios en torno a la secretaría de Seguridad, a cuya titularidad renunció Diego Hak después de cursar una denuncia penal en contra de su padre por presuntas vinculaciones con el narcotráfico, que luego fueron desestimadas por la Fiscalía.
Respecto de la segunda reunión, entre el intendente cordobés y la “mano derecha” del presidente, poco y nada dejaron conocer los comunicados oficiales, que se limitaron a explicar que se trató de una conversación a “agenda abierta”, en la que se tocaron temas de “política, obras y seguridad”.
Sin embargo, fuentes cercanas al despacho del jefe comunal dejaron trascender que un capítulo de la charla entre Mestre y Peña habría estado relacionado con “el tema Suoem”.
El sindicato de los empleados municipales se encuentra, en estos momentos, en un virtual estado de acefalía, después de que más de la mitad de la su Comisión Directiva renunciara, aunque tales renuncias jamás fueron formalmente notificadas al ministerio de Trabajo.
Con su capacidad para postularse a un nuevo mandato al frente de la Secretaría General del gremio puesta en entredicho, Rubén Daniele optó por bendecir a su pareja, Beatriz Biolato, como “regente” para guardarle el puesto hasta que su situación judicial se despejara. Y si bien logró transferirle los votos –gano con más del 90 por ciento de los sufragios las elecciones internas del sindicato-, no logró transferirle el poder real, con lo cual –actualmente- el Suoem se encuentra prácticamente a la deriva.
Quien no tiene el poder real para contener a esa “federación de sindicatos” que es el Suoem, tiene el control formal del gremio; y quién tiene (o solía tener) la voz de mando, está imposibilitado para volver a la Secretaría General del gremio. Tal es así, que la última asamblea general del sindicato en la que intentarían conformar la Junta Electoral para preparar el retorno de Daniele fue suspendida por una resolución del Ministerio de Trabajo de la Nación. El Suoem acató la medida, presentó un recurso de reconsideración en contra de ella, y nada más sucedió a partir de entonces.
En lo que respecta al sindicato de Luz y Fuerza, no es necesario remontarse demasiado atrás en el tiempo para recordar cuál es su situación.
El gremio conducido por Gabriel Suárez protagonizó un extenso conflicto con Epec y la Provincia del que lejos estuvo de salir airoso. Después de una serie de resoluciones del directorio de la empresa estatal que limitaron el reparto indiscriminado de horas extra entre los empleados, la denuncia del convenio colectivo de trabajo realizada por la compañía pidiendo una renegociación del acuerdo que permita introducir cambios para reducir los altísimos costos de la prestación del servicio, y un paquete de leyes sancionadas por la Legislatura provincial que quitó al sindicato la prebenda por la cual los puestos en Epec se convertían –prácticamente- en hereditarios, el gremio se trabó en una contienda a brazo partido con la Provincia.
El resultado –aunque parcial- fue un triunfo del Panal, que logró recuperar el control de la empresa (por años cedido por sus autoridades a favor del gremio) junto con las claves de acceso al sistema informático secuestradas por el sindicato.
Pero el segundo tramo de esta batalla –la renegociación del convenio colectivo lucifuercista- se llevará a cabo ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, ya que el sindicato desconoció la jurisdicción de la cartera provincial como parte de sus maniobras dilatorias durante el conflicto. Y junto a esta renegociación vendrá otra: la reapertura de la paritaria solicitada por Luz y Fuerza.
Tal es el estado de las cosas, que en este momento el futuro inmediato de los dos gremios más “pesados” de Córdoba se encuentra en el escritorio de Jorge Triaca.
Luz y Fuerza aguarda expectante que el funcionario nacional ponga fecha al inicio de las negociaciones (formales) por la paritaria y la introducción de cambios en el convenio colectivo. El Suoem -o Daniele-, por su parte, necesitan desesperadamente que Triaca levante su “veto” a la realización de nuevos comicios que permitan a su cacique volver a la Secretaría General. Sin embargo parece harto difícil que el ministro consienta a Daniele perpetrar su estratagema para reasumir, por doceava vez, el cargo –ya con 66 años cumplidos-.
De hecho, y entre los escenarios más probables, lo más “favorable” al sindicato sería que Triaca jamás resuelva el recurso de reconsideración interpuesto por el gremio, ya que el otro marco posible sería que decidiera la intervención del sindicato.