Infantino, Putin y la presidenta croata, los ganadores del Mundial

Rusia 2018 ya es historia. Se fue la 21° Copa del Mundo que tiene un legítimo ganador como Francia, plagada de africanos nacionalizados, ante una Croacia que cayó con dignidad en la final,

Por Federico Jelic
Especial desde Moscú-Rusia 2018

Rusia 2018 ya es historia. Se fue la 21° Copa del Mundo que tiene un legítimo ganador como Francia, plagada de africanos nacionalizados, ante una Croacia que cayó con dignidad en la final, con un plantel que se ganó al empatía de todos por sus figuras que fueron parte de la inmigración tras la guerra de los Balcanes, con jugadores que incluso formaron parte de un campo de refugiados.
FIFA brindó de pie, con una ceremonia a la altura y 80 mil personas en el Luzhniki Arena, que tiene un monumento imponente, en la puerta del estadio, a Vladimir Ilich Ulianov Lenin, líder de la revolución bolchevique. Toda una simbiosis de la ex Union Soviética, que estuvo durante 70 años lejos del capitalismo y ahora goza de sus mieles.
FIFA y Giani Infantino, su presidente, brindaron con la copa el alto. Rusia 2018 fue algo así como un laboratorio de ensayo para empezar a llevar los mundiales a otros terrenos por explotar, como lo será Qatar 2002 dentro de cuatros años. Y no pasó ningún inconveniente que lamentar, Francia fue la campeona, el equipo local quedo entre los ocho mejores del mundo, Alemania se fue en primera rueda pero Argentina dio la nota, con sus internas políticas, su vestuario partido en dos, con el DT Jorge Sampaoli en el ojo de la tormenta con sus contradicciones y un plantel que vio pasar la oportunidad de quedar en la historia. Messi ya tendrá 35 años en Qatar y da la sensación que estará lejos de su mejor rendimiento deportivo.
La organización brilló. Por eso el otro que festeja es el presidente ruso Vladimir Putin, que ante los evidentes boicots de los europeos. Mezclaron la anexión de Crimea para favorecer a Ucrania; cuestionaron la participación rusa en el conflicto de Siria; y sembraron incertidumbre por el asesinato de un ex espía de la KGB en territorio inglés. Contra todas esas batallas, Rusia quedó de pie, con la Plaza Roja como emblema junto con la calle Nikoslkaya a modo de epicentro de los festejos y los banderazos.
Ya la designación de Rusia había generado polémicas con relación al FIFA-Gate, con la salida del presidente eterno Joseph Blatter y un sinnúmero de números pocos transparentes que por momentos desestabilizaron al Mundial. Dicho sea de paso, la misma organización de Qatar dentro de cuatro años también figura en el ojo de las investigaciones, ya que muchos miembros de la CONCACAF confesaron haber recibido coimas para favorecer la votación rumbo a Medio Oriente.
Pero no habrá marcha atrás. FIFA busca nuevos mercados para explotar el producto fútbol y la mercadotecnia, y encontró en Qatar la capacidad de desarrollarlo. Por cierto, en un país donde ingerir bebidas alcohólicas está expresamente prohibido por la ley, ¿cómo hará Budweiser, uno de los principales sponsors comerciales de FIFA, para exponer su mercadería? Además quedó definido que ese torneo se disputará por primera vez en noviembre, en el invierno qatarí. En verano, imposible por el tórrido calor.
Rusia no falló en casi nada. De hecho la política de sostener la gratuidad del transporte público y del metro con el FAN ID de aquellos hinchas que compraron entrada se sostendrá hasta fin de año. Es decir, involuntariamente le sirvió de propaganda, a un mes de ser reelecto por su sociedad con un 80 por ciento de los sufragios en las urnas y una imagen positiva del 85 por ciento. Es cierto que lidera hace 25 años a la Federación Rusa pero con el Mundial parece haberse garantizado más años de gobierno sin oponentes en la palestra.
Al final, los europeos que tanta indiferencia les habían mostrado a los rusos con su Campeonato Mundial, lo terminaron disfrutando igual. De todas maneras, hubo mayoría latina: más de 40 mil fan ID habían solicitado mexicanos, peruanos y argentinos, seguidos de brasileños y colombianos. En la final misma, con una reventa de casi 2.00 euros, no hubo más de 10 mil franceses y 20 mil croatas en un escenario donde el aforo alcanza los 80 mil lugares. Poco y nada para los que justamente se repartieron la gloria en el último partido.

De Croacia, con amor
La imagen más emblemática y simbólica de todas, es la de la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, tomando el metro con los hinchas, pagando de su propio bolsillo el pasaje en línea económica del avión hacia Moscú y mojando su investidura en la lluvia torrencial de la ceremonia final de entrega de premios. Se ganó la ovación de todos. Con actos al borde de lo populista, todos los referentes de los gobiernos cercanos destacaron la actitud de sumarse en la misma línea con sus hinchas, sin verticalidades. Hasta remarcaron que mascaba chicle cuando las tomas de la TV la enfocaban.
A ella también le sirvió la propaganda futbolística, aprovechado que su nación llegó a la final el 15 de julio. Y con ello, salió a flote toda la historia de la Croacia pos guerra contra los serbios del genocida Milosevic y su joven democracia. La historia de refugiados de Rakitic y Modric contagió a todos, en el estadio la mayoría hizo porras por ellos y en el mundo festejaron a rabiar la clasificación consumada frente a los ingleses.
Hay ciertas miradas de FIFA que generan contradicción con relación al mensaje inclusivo y de unidad. Sancionaron con 60 mil euros e incluso más a mexicanos y rusos por cánticos en contra de la homosexualidad, cuando el aquero sacaba desde el desde el fondo. Los castigos para desafiar la FIFA fueron peores: a los croatas por beber en el banco de suplentes por tomar una bebida energizante para su hidratación y no la que tiene exclusividad en el torneo; a los suecos por utilizar otros pares de medias que no eran del mismo conjunto que la firma encargada de la vestimenta de la Federación. Romper esas normas generan consecuencias y FIFA en eso es más implacable que con otras faltas no tan flagrantes según su criterio.
Fue muy común en las calles de Moscú algunos movimientos propagandísticos para organizar el Mundial 2030 por estas tierras. Argentina-Uruguay y Paraguay se anotaron primero para ser sedes de ese Mundial. Egipto y China también se candidatearon, pero el principal enemigo en ese objetivo se llama Inglaterra, que propone hacerlo en el Reino Unido: sumando a Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
En 2026 se realizará en Estados Unidos, México y Canadá, así que AFA deberá redoblar la apuesta para ganarles la pulseada a los ingleses. Y sin Julio Grondona entre los mortales, parece casi una utopía. Primero, a barrer debajo de la alfombra con un proyecto serio tras la salida de Jorge Sampaoli, pero a este paso, dentro de 12 años parece que tendremos otro Mundial en Europa, por la propia impericia de AFA. Dentro y fuera de la cancha.