Presupuesto 2019, PJ Federal entre negociación y carrera electoral

El peronismo se prepara para un mes de conversaciones con el gobierno nacional por la presentación de la ley de presupuesto para el año que viene. Los referentes parlamentarios se muestran rígidos. Hay diferencias internas en cuanto a la estrategia.

Por Salvador Santos

El peronismo federal vuelve a enfrentar una situación política que parece ser esencial a su existencia misma. La alternativa entre pactar con el ejecutivo la aprobación de una ley de presupuesto consistente con el contexto de restricción o cerrarse en una postura opositora en función del año electoral abre debates internos en función de los intereses de cada subsector.
Desde el inicio, la constitución de un espacio político que pretende terciar entre las posiciones radicalizadas del kirchnerismo y la coalición de gobierno encerró esta disyuntiva. En cada momento de tensión, el denominado “peronismo racional” se debate entre ser el garante de la gobernabilidad y ocupar el rol de la oposición política.
La correlación de fuerzas legislativas lo coloca indefectiblemente en una posición decisiva. Este rol es, al mismo tiempo, su principal activo político y un obstáculo en sus aspiraciones electorales.
Además, el PJ Federal carga con la responsabilidad de gobernar numerosas jurisdicciones provinciales y municipales. Esa característica los hace corresponsables, en alguna medida, de evitar una crisis política mayor que eventualmente podría tenerlos como víctimas.
Esta verdadera alternativa de hierro obliga a sus principales referentes a agudizar la estrategia para cuidar los intereses de las administraciones que encabezan sin perder posiciones en la carrera electoral con sus adversarios internos kirchneristas.
La negociación por la ley de presupuesto para el año que viene es un episodio más de este derrotero. Sin el aval de por lo menos una porción de sus legisladores nacionales, el gobierno no podría aprobar su propuesta en el Congreso Nacional.
En este marco, Mauricio Macri parece haber tomado la decisión de no encarar una negociación en bloque si no de apostar a los acuerdos parciales. La justificación presidencial de esta estrategia se basa en un elemento que, en privado, los principales dirigentes del PJ no kirchnerista admiten como cierta: el peronismo no tiene interlocutores claros.
Algunos de los principales referentes parlamentarios de los interbloques justicialistas reaccionaron ante esa caracterización. “Si es tan malo el peronismo, ¿Por qué después hablan de la necesidad de generar gobernabilidad y acuerdos parlamentarios?” se preguntó retóricamente Pablo Kosiner, titular de la bancada de Argentina Federal en la Cámara de Diputados de la Nación.
El salteño, principal espada de Juan Manuel Urtubey en la cámara baja, devolvió el golpe: “tendrían que dedicarse a hablar menos mal del peronismo y recuperar la confianza de la gente”.
Este cruce de opiniones en realidad es una suerte de precalentamiento para lo que se prevé será un duro mes de conversaciones entre el ejecutivo y los gobernadores provinciales. En esta semana, se profundizarán los contactos entre los operadores de unos y otros.
Además, se descuenta que habrá diálogos cara a cara entre el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y los líderes de la liga de gobernadores peronistas. Se descuenta que Juan Schiaretti y Juan Manzur funcionarán como representantes del grupo.
Carlos Caserio, senador de Unión por Córdoba y segundo al mando del interbloque Argentina Federal en la cámara alta, aseguró hace días que su bancada “quiere un presupuesto y trabajará para tenerlo”.
Al mismo tiempo, pidió que “el ajuste sea equitativo y no como hasta ahora, en los hombros de la gente del interior, mientras la gente de Buenos Aires se sigue beneficiando, a pesar de lo que dice el presidente”.
En el espacio del peronismo federal, esa postura no sería compartida por todos. En particular, el bloque massista, aliado al PJ Federal, pero con autonomía en la estrategia parlamentaria, estaría evaluando la posibilidad de votar en contra del proyecto que envíe el gobierno. El Frente Renovador no tiene la responsabilidad de gobernar provincias y esa situación facilita sus posturas principistas.
Además, Sergio Massa parece decidido a ensayar una nueva aventura presidencial por lo que no ve con buenos ojos que sus legisladores queden vinculados al oficialismo. Esta posición incomoda a los gobernadores que temen que Mauricio Macri, tal como ocurrió con Cristina Kirchner, se vea beneficiado ante la no sanción de la norma ya que eso implicaría la posibilidad de manejar sin condicionamientos las partidas presupuestarias.
Durante un poco más de un mes, el principal eje de la política argentina pasará por esta negociación. Paralelamente, el peronismo tiene decidido presentar en sociedad lo que será su armado electoral para las elecciones de 2019. La tensión entre la gobernabilidad y la carrera electoral se repite nuevamente con la pelea por la presidencia cada vez más cerca.