Metalúrgicos cordobeses ven un panorama complicado

Cayeron las expectativas de mejoras; el tipo de cambio más alto no mejoró la competitividad con Brasil porque el real también se depreció. Hay cada vez más problemas en la cadena de pago.

Por Gabriela Origlia

Por primera vez desde la asunción de Cambiemos a nivel nacional, las expectativas de los empresarios metalúrgicos se derrumbaron. También, por supuesto, se deterioraron las expectativas de crecimiento y aumentaron las de inflación. Desde el inicio de esta gestión la evaluación estuvo arriba del 60% y ahora cayó al 33%, valor similar al de 2011, cuando la economía kirchnerista crecía.
Los datos del Observatorio de la Actividad Metalúgica que depende de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y que se realiza desde hace 13 años en la edición que analiza el primer cuatrimestre de este año muestra una profundización de la baja de actividad respecto de las primeras señales de los últimos meses de 2017. El 39% produce menos que al cierre del año anterior (entonces era 27%); se revirtió la tendencia de aumentar el empleo y el 59% asegura tener menos rentabilidad.
También hay indicadores de que esperan que la producción de autos caerá en los próximos meses de la misma manera que la provisión de piezas para el sector de agromáquinas, fuertemente impactado por la sequía.
Los subsectores más complicados son el autopartista (tanto los que proveen a terminales como al primer cordón de la industria y al mercado repositor) y los que trabajan para agromáquinas; entre los dos representan el 70% del global. Algo mejor aparecen las empresas que dependen de la construcción y con tendencia positiva las que operan para la industria del petróleo.
El 56% de las proveedoras de terminales esperan vender menos en los próximos meses, porcentaje que sube a 62% entre quienes trabajan para autopartistas y a 67% para el mercado de reposición. En el caso de maquinaria agrícola, el 64% de los que abastecen a fabricantes proyectan menos operaciones (72,7% entre los que atienden a agropartistas).
Los empresarios insistieron en su preocupación por las complicaciones en la cadena de pago: en el último cuatrimestre de 2017 el 15% de las empresas recibió cheques sin fondo (porcentaje que se mantenía desde 2016) y en el primero de este año saltó a 32%, un valor similar al 2014 y a principios de 2011.
Norberto Borri, presidente de la Cámara, dijo que el diálogo con el gobierno nacional sigue y hay “buena predisposición” pero enfatizó que “cuesta instrumentar las decisiones” que se anuncian. También planteó que sus proveedores les incrementan los costos pero que, por ejemplo, las empresas que trabajan para terminales no pueden trasladar ese ajuste.
Los metalúrgicos encuestados plantearon en $31,28 el tipo de cambio competitivo. El economista Gastón Utrera, director de EconomicTrend, explicó que para la industria la comparación importante es con Brasil: “El análisis de costos se hace en referencia a ese mercado y como el real también se depreció se sigue corriendo la expectativa; la brecha hoy es del 25% siete puntos porcentuales por debajo de octubre de 2014”.
El sector reclama la postergación del pago de cargas sociales por 180 días; la suspensión de los juicios por un periodo acotado y el retorno de las líneas de financiamiento de inversión productiva. El ministro de la Producción Dante Sica planteó que los bancos usen los encajes para ese segmento de préstamos.
De la encuesta también se desprende que creció fuerte –de un tercio a la mitad- la cantidad de empresas afectadas por las importaciones.
Utrera insistió que una parte de la caída general en las mediciones se explica, en parte, por un ajuste en el nivel de expectativas y también por la nueva mirada sobre la marcha de la economía. Desde principios de 2016 y hasta ahora mejoraba la evaluación de la situación actual y se acortaba la brecha con las expectativas. “Cambió a comienzos de este año”.
El 68% de los encuestados se manifestó a favor del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la evaluación de la política industrial aunque bajó fuerte (de 52,9% al 35%) tuvo menos caída que la de la gestión económica.