Nuevo disco de La Pata de la Tuerta: Patético

La Pata de la Tuerta es un grupo que, desde el vamos, rompió con las tradicionales barreras entre el público y el escenario, ocupando los espacios públicos y ritualizando la igualdad.

El asunto de la cumbia pasajera

Santiago Pfleiderer
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Resulta raro en una ciudad como Córdoba acostumbrarnos a algunas cosas. A que un grupo de música dure tanto tiempo, por ejemplo. Son más bien pocas las bandas que alcanzan los diez años de existencia, y ya superar esa cifra es todo un logro merecido de aguante, insistencia y resistencia. Una de esas bandas es La Pata de la Tuerta, un menjunje musical delirante, bello, seductor, divertido y transgresor. ¿Cómo hace una banda de Córdoba para durar catorce años y seguir siendo el emblema de ruptura, fiesta y vanguardia en materia de shows, sonido, discos y estética? Una agrupación conformada por doce músicos que funden elementos del punk, del cuarteto, del bolero y de la cumbia con instrumentos de viento, acordeón, teclas, percusión, guitarras, bajo y batería.
Eran épocas duras. Luego de muchos años en los que el país se fue desmantelando debido a las malas aplicaciones de las políticas neoliberales muchos sectores sociales fueron relegados quedando al margen más desesperado del hambre y la pobreza. En medio de piquetes, estallidos sociales, desempleo e inminentes saqueos el arte siempre logra dar una vuelta de rosca a las ya enroscadas almas de seres que no pueden estar conformes con la costumbre y la quietud.
Con ciertos aires de anarquismo, espíritu rebelde y revolucionario, una estética anti estética y fusión de géneros pocas veces visto y oído en estas pampas, a principios del 2001 comenzó a surgir una agrupación musical que siempre llamó la atención, incluso desde su nombre, y que con el paso de los años se conformó en un grupo emblema de la resistencia cultural cordobesa: La Pata de la Tuerta. La banda es hija directa del neoliberalismo. En medio de un profundo desempleo, bonos, monedas devaluadas, universidades aranceladas, servicios privatizados e industrias saqueadas, el arte siempre fue un búnker para refugiarse y generar debates, alternativas y propuestas que siempre llevan a la alegría sanadora de las penurias. Así nació La Pata, un grupo que desde el vamos rompió con las tradicionales barreras entre el público y el escenario ocupando los espacios públicos ritualizando la igualdad, al igual que en los míticos carnavales, proponiendo un espacio de catarsis colectiva a través de la música y la danza, del baile como lenguaje corporal primitivo para expulsar los malos demonios acumulados.
Otra cosa que resulta extraña es que La Pata tenga su libro. Juan Carlos Rogna es escritor, bailarín de biodanza, ex-abogado y es el autor de una reciente publicación que recrea con sencillez, datos duros, historias y anécdotas el largo camino de una de las bandas más paradigmáticas de La Docta. La Pata de la Tuerta, un Carnaval de Ida y Vuelta es un material que todo aquél amante y conocedor de la música de su ciudad debe tener. La obra fue presentada en abril de 2015 abril en el Auditorio de Radio Nacional Córdoba, y tuvo entre sus oradores al autor, al hijo del autor (Ezequiel Rogna, prologuista del libro y percusionista de la banda), a miembros de La Pata, a los periodistas Gonzalo Puig y César Martín Pucheta, y a Cecilia Pacella, editora del libro por el sello La Sofía Cartonera.
No hay sala, salón, plaza o espacio público que no haya sido intervenido por este grupo multifacético. Siempre embanderando las luchas sociales de los desclasados y de los Derechos Humanos, La Pata no dejó un solo lugar virgen: sin dudas es la banda cordobesa que más veces ha tocado en vivo en sus diferentes formatos, ya que no siempre resulta fácil mover y juntar a sus doce integrantes, por eso también es una agrupación versátil que puede actuar dónde, cuándo y cómo quiera. Vestimentas extrañas y un comportamiento colectivo y contagioso con estilo murguero y comparsero hacen de los shows de La Pata momentos únicos y adrenalínicos donde el baile se hace incontenible, como una invitación a un estado de hermoso primitivismo donde echar al fuego todo tipo de prejuicios.
No hace falta ser un experto en matemáticas para darse cuenta que desde el 2001 hasta la fecha han transcurrido 17 años, un número más que contundente si hablamos de la vigencia y la duración que tienen las bandas de Córdoba. Podemos decir que La Pata es una de las pocas agrupaciones musicales locales que han pasado de manera holgada la barrera ininterrumpida de los diez, luego quince, y ahora diecisiete años de actuaciones, giras y discos.
Malas Costumbres (2003), Macumbia (2009), Pura Fantasía (DVD, 2010), Callejera (2011), Espuma (2012), Que Pare el Que Tenga Frenos (DVD, 2013), Picante (México, 2014), Doce (2016) y Patético (2018) es la discografía de esta banda cordobesa que ha sabido mantener una coherencia tan rockera como cumbiera y cuartetera. Ska, música balcánica, boleros, cumbias, rock y una delirante mezcla de géneros y ritmos hacen la esencia musical de La Pata, un grupo inclasificable en ese afán molesto de rotular y etiquetar.
Patético es un discazo que suena entre callejero y circense, con un aura de autenticidad y rusticidad hecha a baldazos y experiencia. Once temas entre clásicos del rock, del bolero, la música balcánica, la cumbia y otras mixturas hacen de este disco algo fresco y con identidad propia de un camino ya marcado. El único tema propio de este material es una cumbia oscura, “Cumbia pasajera”, perteneciente al disco Macumbia del año 2009, con sonidos tenues y arrastrados, raspando lo siniestro. El álbum fue grabado y mezclado por Raúl Pandolfi y Mariano Costa en estudios Barrock –Agua de Oro- excepto “Marchita” que fue grabada en el 990 Arte Club. Fue masterizado en Desdémona Estudio.
El próximo jueves 14 de junio La Pata de la Tuerta festejará el lanzamiento de Patético en un evento que promete ser inolvidable y, claro, divertidísimo para celebrar y recordar tantos años de shows con baile y otros aditivos. La fiesta será en Studio Theater (Rosario de Santa Fe 272) a las 21:30 horas con un set acústico apto para todo público, y luego habrá otro set pasada la medianoche. Las entradas anticipadas pueden conseguirse a 150 pesos en Disquerías Edén y en Favela (Achával Rodríguez 267).
En una Córdoba que, por fortuna, cada año viene pariendo más bandas y más discos de tremenda calidad y para todos los gustos posibles, porque el arte es memoria y hace justicia, porque el arte enamora y sobrevive, porque el arte es fuego y sangre. A celebrar.