Macri y los hábitos del siglo 19

¿No le llama la atención que para celebrar algo que pasó hace más de 200 años nos comportemos como gente de aquel entonces, con algo más pasado de moda que escuchar Milli Vanilli en un walkman?

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

¡Qué desgracia, amigo lector! Hay que terminar con estas cosas heredadas de épocas oscuras de la Argentina y decirle a Miauri y Durán Durán que para que la gente sea feliz hay que eliminar los feriados de los viernes.
El día no laborable debería ser siempre el lunes, así después de un fin de semana largo viene una semana corta que nos ayude a pasar el trauma de volver a picar la piedra.
Para mí -ojo, para mí- la marcha de los artistas en contra de nuestro felino presidente tuvo que ver con esto. Porque es imposible que la patria se salve del peligro si se insiste con los feriados de viernes.
Si te agarra una crisis el jueves posterior al fin de semana largo ¿quién está con ganas de salir de la casa a dar una mano para parar la bronca?. En ese caso ni Brochero te ayuda. Además, ahora que somos todos feministas, bien haría LA patria en defenderse sola.
Esa catástrofe no nos debe confundir. Usted sabe que por más que la semana que nos espera sea más larga que primera cena con los suegros, no podemos arrancar tan livianitos con todo lo que pasó el 25 de Mayo.
No me diga que a usted no le llama la atención que para celebrar algo que pasó hace más de 200 años nos comportemos como gente de aquel entonces, momento previo a la irrupción del positivismo.
Que la máxima autoridad de un país se someta a que le baje línea un cardenal está más pasado de moda que escuchar Milli Vanilli en un walkman. Esas costumbres que existen desde cuando la gente creía que la sandía con vino hace mal nos acercan más a la teocracia saudita que a la civilización occidental con la que coquetea el PRO para que manden la biyuya.
Igual hay que reconocer que por lo menos Gatricio nos hizo más amena la jornada a los anticlericales, aunque su incapacidad de persignarse haya hecho indignar a los seguidores del Club de Pancho.
Por esas vueltas de la vida, el progresismo le achacó a Mugricio su falta de compromiso con la jerarquía católica, cuando antes festejaban que el Nestornauta prefería salir a pasear en Arsat en lugar de ir a que lo rete un prelado.
Capaz eso les molesta más que si no fuera, porque el circo nestorista por el faltazo era muy de adolescente rebelde que escucha Charly García o Spinetta. La espiritualidad capitalista del presidente demuestra una ofensa peor, básicamente que la religión le importa menos que la campaña del equipo bielorruso que preside Maradona.
Hay que reconocerle cierta coherencia, porque no es la primera vez que le pasa. En eso hay otros que son muy distintos y tienen una gran capacidad de dar vueltas en el aire. Por ejemplo Bigotín menor Fernández, que giró cual clavadista de Acapulco para criticar al presidente.
Qué nostalgia de cuando era Jefe de Gabinete y salía con su verborragia a defender a Bonnie y Clyde cada vez que no iban al Te Deum.
El menemista-aliancista-kirchnerista-massista tuiteó una foto con un instructivo sobre cómo se hace la señal de la cruz, que no se debía confundir con la de la “alianza gatuna”, que representaba el movimiento que hizo Miauri. ¡Felicitaciones Alberto por haber inventado el equivalente a los dos dedos en V para el cambiemismo ortodoxo!.
El tema es que encima no fue el único, sino que fue parte de la crítica que en general le hizo el progresismo al mandatario. Hay que reconocer que era más fácil cuando las fuerzas de izquierda eran laicas y apoyaban a los políticos que ponían en agenda temas como el aborto.
A poco más de dos semanas para que se vote en Diputados, era prácticamente imposible que en la Catedral hablaran de la exclusión del mundial del cara de pekinés Romero o de la final de la Champions. Medio que el tópico del discurso estaba más cantado que el oooocho de Riverito.
Por suerte usted es como yo y sabe que defender que las autoridades civiles asistan al Te Deum y oponerse a la despenalización del aborto se complementan bastante bien. Serían como usar frac y galera: una elegante combinación… pero para 1918, no para hoy.
Qué quiere que le diga amigo lector, por esas cosas un poco que me gusta la desorientación ideológica que les representa el presidente. Eso de que les cae mal a todos pero que ninguno sabe bien por qué me retrotrae a mi adolescencia. Quizás por eso empatizo con él. O tal vez porque encima lo disfruta.
De todo esto, sólo una cosa se puede sacar en limpio. Si Gatricio quiere que lo quieran, debería empezar por escucharme y mover los feriados a los lunes, así empezamos a cerra la grieta.
Ahora más que nunca permítame desearle una buena semana, amigo lector.
Que le sea leve el regreso a la rutina.