Enroque en la UNC

El único asunto de ocupación política en la UNC tras las recientes elecciones, son los comicios directos, en abril, para elegir al sucesor de Hugo Juri o su reelección. Todo el oficialismo se encuadraría tras él, que hasta prepara un “operativo Clamor” para que acepte. Si no acepta, será ardua la tenida entre Conrero (Agropecuarias) y Boretto (Económicas).

Por Gabriel Osman

D’Artagnan y los tres mosqueteros

Hugo Juri, Marcelo Conrero, Rogelio Pizzi y Jhon Boretto

D’Artagnan y los tres mosqueteros” es una novela del siglo XIX de Alejandro Dumas. Es literatura de folletín por lo que, para una metáfora, es pertinente tratándose de la UNC. Igual, no vamos a llevar la comparación más allá del número y pequeños detalles: cuatro personajes que juegan un rol episódico pero decisivo. No hay héroes ni estocadas, más bien recorridos en zigzag y muchas ambiciones. Este grupo de valientes, digamos, son el rector, Hugo Juri, y los mosqueteros, por orden de aparición, Marcelo Conrero, John Boretto y Rogelio Pizzi. Se trata de los rectorables para las elecciones que deberá elegir al sucesor de Juri o su propia reelección. No es que no haya más candidatos, sino que estos lo serían por el oficialismo, es decir, candidato/rector, dada la dispersión de la oposición y las confusas y fallidas tácticas estrenadas en las recientes elecciones que eligieron la sucesión de siete Decanatos, además de elegir representantes a los cuatro claustros en los organismos de gobierno y autoridades en quince centros de estudiantes. Por ejemplo, siguiendo el ritmo de sus desaciertos, es probable que la psicóloga Patricia Altamirano invierta los términos de un conocido aforismo y se tire para Papa (rectora) pero para ser cardenal (vicerrectora). También, que el inefable Pedro Yanzi Ferreira intente, sin chances, una vez más. Nunca se sabe con el decano de Derecho porque, como en la Asamblea de 2013, lo hizo pero solo a los efectos de bloquear la llegada de Alfredo Blanco. Pero las “política de intemperie”, como las elecciones directas, le caen muy mal al actual vicerrector.

Preparan operativo clamor

Juri nunca ha querido pero siempre ha sido: vicedecano de Médicas, decano de Médicas, vicerrector y rector (en dos ocasiones). ¿Cómo ha llegado a tamaña carrera política, encima invicto? Tiene habilidades que hasta sus adversarios le reconocen y una cláusula inmodificable: ser candidato por consenso. Esta vez tiene sobradamente esta condición. Se especula, incluso, que el pedido del oficialismo para que repita va a estar precedido de un “operativo clamor”. No se trata de un acto de absoluto desprendimiento de los “tres mosqueteros”, sino que es el único que garantiza la unidad del oficialismo y un triunfo seguro de la liga oficialista, armada sobre el radicalismo universitario (mucho más eclético y realista que la UCR en la política de Estado) y la Franja Morada (idem) y socios del centro del espectro político de la UNC.

Si Juri declinara a ser el primer rector elegido por elecciones directas (un premio que sin dudas se merece porque fue él el factor decisivo en la reforma electoral), aparecerán en escena Conrero, Boretto y Pizzi, pero deberán acordar quién. Es difícil, muy difícil. Fundamentalmente entre los dos primeros, porque Pizzi acaba de ganar el Decanato de Médicas, que asumirá recién el 1 de agosto. Está parado sobre la Facultad más grande de la UNC (algo que pesa mucho en elecciones directas) pero es joven (41) y le sobra tiempo. Más bien va a ser principalísimo elector en abril, más que candidato. Boretto pisa sobre Económicas, una unidad académica que está en el podio de la UNC y Conrero tiene una Facultad chica con tiene muchos votos afuera, como que fue el principal referentes de la oposición en el mandato de Francisco Tamarit y “joven sobresaliente” para la Bolsa de Comercio. Esta tenida, Conrero o Boretto, es decisiva, en sus términos y en sus consecuencias, para que el actual oficialismo retenga el poder.

A PROpuesta se lo llevó una brisa cambiaria

El rol decisivo que tuvo Córdoba en las presidenciales de 2015 derivó un revival liberal en la UNC, quiso ser una remake de UPAU (Unión Para la Apertura Universitaria) que apareció en los ’80, se entusiasmó con Kammerath en la Municipalidad y Menem en la Nación y después se derrumbó sin perna ni gloria. En las presidenciales, esta provincia se ganó la condecoración de ser la capital nacional del antikirchnerismo, y muchos advirtieron que tamaño resultado (75% de los votos a Macri en el balotaje) debería tener una transcripción en la política universitaria. Lo hicieron con PROpuesta y llegaron a tener tres consejeros. Ha sido tan fugaz esta experiencia que a la agrupación se la llevó puesta la “brisa cambiaria” de mayo: sólo le quedó un solo consejero en Odontología.