Macri pacta con Liga PJ: obra pública por apoyo al FMI

El Presidente convocó ayer a los principales gobernadores peronistas para pedirles un auxilio político. A cambio, ratificó la ejecución de la obra pública en las provincias opositoras. El cordobés Schiaretti, garante de la gobernabilidad.

Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

MacriFrente a la primera situación límite en la que se encuentra desde que desembarcó en Balcarce 50, el presidente Mauricio Macri salió ayer a buscar auxilio político de los gobernadores peronistas.
Los anuncios derivados del alza en el dólar que modificaron el panorama económico, la decisión de recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), la señal enviada esta semana desde la Cámara Baja y la falta de mayoría legislativa, ubican al gobierno Nacional en el ingreso a una zona de turbulencia política, económica y social de la que sólo podrá salir si teje nuevos acuerdos. Al menos así lo entienden desde la Casa Rosada donde, en los últimos días, se iniciaron una serie de reuniones con opositores y aliados para dialogar sobre el futuro.
Por caso, el lunes Macri mantuvo encuentros claves con sus principales socios políticos: primero con la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Después con los integrantes de la Mesa Nacional de Cambiemos.
Ayer, a horas de que la oposición lograse darle media sanción a la “Emergencia Tarifaria” en Diputados y mientras el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, negociaba los términos del acuerdo con el FMI, Macri convocó a los jefes provinciales que integran la Liga PJ.
Junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministerio del Interior, Rogelio Frigerio, Macri recibió a cinco gobernadores peronistas: Juan Schiaretti (Córdoba); Gustavo Bordet (Entre Ríos); Juan Manzur (Tucumán); Sergio Uñac (San Juan); y Domingo Peppo (Chaco).
Allí, las partes sellaron un pacto: el gobierno Central garantizó que la obra pública de sus provincias continuará en ejecución durante 2018, mientras que los peronistas dieron el visto bueno al inicio de las negociaciones para tomar deuda con el FMI.
Según apuntaron desde Nación, los mandatarios provinciales no tuvieron objeciones respecto a la decisión de que Argentina vuela al FMI, a sabiendas de que ellos también deben salir al “mercado internacional a emitir deuda”.
Si bien no hubo interlocutores oficiales como suele suceder tras este tipo de encuentros donde el cordobés Schiaretti se convierte en una especie de vocero del lote de gobernadores, al término de la reunión en el despacho presidencial, se supo que se habló de armar un “plan de trabajo hasta 2019” basado en la coyuntura actual.
Desde el Panal la información brindada fue muy escueta pero suficiente para ratificar que Macri compartió con los jefes provinciales los pasos a seguir de ahora en adelante, mientras que desde la Liga garantizaron la gobernabilidad a través de un peronismo republicano, conceptos impartidos por el gobernador Schiaretti.
“Todos los mandatarios provinciales están convencidos de que hay apoyar todas las políticas que impliquen la posibilidad de que la Argentina continúe con esta senda de crecimiento económico, con este camino que sabemos que no es fácil, pero que también entendemos nosotros, y creo que gran parte de la dirigencia, que es el único camino posible”, dijo ayer Frigerio frente a los medios.

Ley inviable
Según relatan desde Nación, los gobernadores PJ ratificaron ayer delante de Macri sus apreciaciones sobre el proyecto opositor tarifario que tuvo media sanción en Diputados. Los jefes del interior admitieron que la iniciativa que limita la suba de tarifas dispuesta por el gobierno, afecta las finanzas de sus provincias y que el “ruido interno” tampoco los ayuda para emitir deuda en el mercado internacional. Casualmente el primero en manifestarse públicamente en esa línea fue Schiaretti quien días atrás sostuvo que el Congreso no tiene facultad para legislar sobre esa materia, aunque sus diputados votaron a favor.
Cambiemos confía que la situación en el Senado será distinta, donde esperan que los mandatarios puedan contener a sus representantes y evitar que la medida obtenga su sanción definitiva. De esa manera, el presidente Macri se ahorraría el costo político de tener que vetarla.