Talleres y AFA, nuevo idilio

La dirigencia supo acomodar las relaciones con el ente madre del fútbol argentino, logrando que le sean restituidos 14 millones de pesos por los derechos de TV de 2016. A pesar de haber apoyado a Tinelli en su momento, hoy Fassi tiene línea directa con “chiqui” Tapia.

Por Federico Jelic

talleresLos tiempos cambian, las cinturas políticas también. Es como un arte de subsistencia, algunos tiene más incorporados las maniobras de seducción y otros la perfeccionan con el tiempo. “Para donde sopla el viento”, dicen algunos peyorativamente, sin embargo, hay excepciones de todo tipo, pero el análisis real se debe hacer desde el resultado de las gestiones. ¿O no, Talleres?
Dicha introducción sirve para graficar en parte el gran desempeño del albiazul en las altas esferas de AFA, con la finalidad de que le sean restituidos legalmente los derechos de TV de la temporada 2016, apenas asumió su condición de ser de Primera División, con aquel recordado gol del “cholo” Guiñazú en Floresta ante All Boys, para coronarse campeón de la B Nacional. Una maniobra no muy clara de quien fuera presidente entonces del fútbol argentino, Luis Segura, quien le absorbió arbitrariamente gran parte de esos flujos económicos para Argentinos Juniors, que acababa de descender y por barrio Jardín se quedaron con una porción mínima de la torta. La historia habla de ingentes gestiones por todos los ámbitos, sin mucho éxito, aunque con el correr de los pasos salió el sol para Talleres, que ahora podrá acreditarse los 14 millones de pesos que les habían apropiado indebidamente. Pero antes hubo que remar, gestionar, padecer un poco, solicitar audiencias y demás actos protocolares. Nada es gratis, dicen por ahí en el lunfardo popular.

Talleres, gratitud
“Agradecemos la mejor predisposición de las directivas de todos los clubes de Primera, de las nuevas autoridades de AFA y de los directivos de la Superliga para resolver favorablemente está situación que afectaba los intereses de la institución y que con esta resolución nos permite cuidar el patrimonio del club”. Con esas elocuentes y gratas palabras, el comunicado de talleres celebraba en sus redes sociales y canales oficiales el arreglo del convenio que tanto desfavorecía a al club con el reparto del dinero de la TV. Habían sido perjudicados y necesitaban no solo recuperar ese monto millonario, sino restablecer también una relación que no nació con aires de armonía precisamente.
Tampoco eran enemigos, pero claro estaba que la comisión de Segura le pasaba alguna factura al presidente de Talleres Andrés Fassi por su explícito apoyo a Marcelo Tinelli, cuando el conductor de TV devenido a vice de San Lorenzo tuvo aspiraciones proselitistas de llegar al sillón presidencial de AFA. Corría el año 2015, la muerte de Julio Grondona dejaba un espacio irredento por muchos sectores políticos, y el oficialismo de Segura con el “grondonismo residual” no quería perder el poder del fútbol argentino. Dicho sea de paso, el vice albiazul Rodrigo Escribano, quien fuera titular del Fondo de Inversión de Talleres y que co-administró al club junto al órgano fiduciario en tiempos de quiebra por cuatro años, fue fiscalizador de los escrutinios representando al espacio de Tinelli. El bochorno del final empaña todo acto público y democrático: de 75 asambleístas, terminaron empatados en 38 votos por espacio. Las elecciones más manchadas de la historia. A partir de allí todo fue caos institucional, con la salida de Segura después de la final de la Copa América Centenario que terminó en manos de Chile, por penales. Acefalia total y general, llegaban los juegos olímpicos y el DT Gerardo Martino se vio obligado a renunciar, acorralado por las críticas pero sobre todo por la ausencia de autoridades en AFA que no respondían a los requerimientos competencias a una participación de la magnitud que demandaba Río 2016 en el fútbol. Fue un desastre, eliminación en primera ronda, por Honduras, con Julio Jorge Olarticoechea como DT interino y “bombero”. AFA ya no daba para más. Y Talleres se enteraba de que les habían sacado la mayor tajada de sus derechos de TV que legítimamente le correspondían. ¿A quién le iba a reclamar? Nadie estaba para dar la cara.
El escrito del oficialismo de AFA, firmado por Segura antes de dar el portazo, dejaba asentado por escrito que aquel equipo que descendiera de categoría, de Primera División al Nacional B (Argentinos Juniors, vaya casualidad, club del que fue residente por más de 15 años), tenía que ser beneficiado con el 25% de los derechos de televisación, que se le descontaría al equipo que ascendiera (Talleres). Fue un torneo corto de seis meses para adecuar los calendarios y la cantidad de equipos, pero nada  quedaba claro. El “Fútbol para Todos” ya era historia, y llegaban los aires renovadores con las transmisiones codificadas con nuevos propietarios de los derechos del fútbol Argentino. Segura y Argentinos les ganaron de mano a todos.

La Comisión Normalizadora y Pérez, nada
En Talleres imaginaban que las cercanías provincianas con Belgrano iban a servir para restaurar relaciones y sobre todo, poder recuperar lo que les correspondía legalmente. Pero nada. Armando Pérez asumió al frente de la Comisión Normalizadora de AFA, una especie de intervención estatal vía FIFA, con miles de asuntos financieros por resolver, y lógicamente, Pérez no le pudo o no le quiso hacer lugar al reclamo de Fassi. ¿Otro pase de facturas por no haberle dado su aval cuando Pérez anunciaba su vocación presidencial en AFA a los cuatro vientos?
Hubo otras prioridades, según contestó el presidente de Belgrano, y cajoneó en algún archivo la petición de Talleres, que afrontó esa campaña en Primera División con recursos genuinos, sin perder de vista ese trámite. En marzo de 2017, Pérez dejaba el comando de AFA junto al Comité Regularizador para darle espacio a las nuevas autoridades, con Claudio “Chiqui” Tapia a la cabeza, sin necesidad de comicios.
Y Talleres necesitaba lavar su imagen o mejor dicho, ser diplomáticos con quien fuera ladero de Segura. Hizo los deberes políticos, bajó los decibeles a modo de tregua sin dejar de reclamar lo suyo. Pero la mejor muestra de la conexión renovada entre ambos fue cuando Tapia vino de visita a la Liga Cordobesa de Fútbol, en un favor que le debía a Emeterio Farías, presidente del ente madre del fútbol cordobés. Mientras todos los clubes le acercaban una remera de gentileza y posaban para una foto marketinera, Talleres lo invitó al “chiqui” a conocer La Boutique, la pensión, un recorrido social y ameno para limar asperezas, además de después reunirse con él por un espacio de dos horas. Escribano, “Cacho” Quiñonez y después José Tanús  Rufeil almorzaron con Tapia en el Hotel Sheraton donde se alojaba, después lo hizo Fassi y su círculo íntimo, como para demostrar una vocación de concordia y unidad con AFA.
Nadie puede afirmar a  ciencia cierta si ese acto político fue fundamental o no para que les reconocieran la deuda, pero finalmente las ingentes gestiones del conjunto de barrio Jardín llegaron a buen puerto. Le regresarán a sus arcas 14 millones de pesos que en los balances debería tener acreditado desde 2016, y aunque tuvo sus demoras, fue tomado como un éxito todo el tramiterío realizado, que no fue en vano, no solo por el dinero, sino por la recomposición de la relación casi un idilio con AFA.
No quedó en claro el monto final ni el modo de restitución de la misma acreencia, pero Talleres casi que termina matando dos pájaros de un solo tiro. Ahora Fassi ya posa con Tapia en las fotos, no como un acólito pero sí como un personaje a respetar.