Escándalo en Independiente, otro problema para Moyano

El escándalo que se destapó en el club presidido por el dirigente sindical parece demostrar una vez más la decadencia de una sociedad que prefiere no mirar en qué se ha convertido el fútbol.

Por Javier Boher
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moyanoTal como ocurre en el fútbol argentino, no para de darnos sorpresas. Ilusionados con la posibilidad de que un Lionel Messi brille en Rusia, preferimos olvidar la profunda crisis en la que está sumida la AFA desde hace años.
Tras los 35 años en los que la gobernó “el radical más exitoso”, como algunos bautizaron a Julio Grondona, la estructura de amiguismos, corrupción y lavado se empezó a destartalar.
Con la imprevista partida de uno de los hombres más fuertes en la historia del fútbol mundial se desató una lucha de intereses en la que no faltaron anotados para disputar un espacio de poder que repentinamente quedó vacío.
Armando Pérez, después de convertir al humilde Belgrano en una de las cenicientas del fútbol nacional, buscó su chance al frente de la institución. El dirigente, de destacada labor en el club celeste, fue devorado por las presiones de un entramado mafioso que necesita del acompañamiento de la AFA para sobrevivir.
Así fue como Hugo Moyano se lanzó por ese lugar, que finalmente terminó en las manos de su yerno, Claudio Tapia. Moyano decidió permanecer en su lugar de presidente de Independiente (cargo que alguna vez ocupara el desaparecido Grondona).
El escándalo que se destapó en el club presidido por el dirigente sindical parece demostrar una vez más la decadencia de toda una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado cuando el fútbol muestra en qué se ha convertido.
La existencia de una estructura de prostitución de menores en el seno de unos de los clubes más grandes del país es una muestra de los alcances de la corrupción en el deporte más popular.
Aunque el club rápidamente hizo la denuncia y pidió investigar a fondo, es difícil creer que un club manejado por un dirigente de un sindicato que ha dirimido sus internas por la fuerza pueda colaborar con algo que parezca medianamente civilizado.
Como ejemplo del nivel de madurez del gremio se pueden mencionar el asesinato de Beroiz en Rosario, o también el tiroteo entre las fuerzas de Camioneros y las de la UOCRA que lanzó al estrellato a Madonna Quiroz.
Con denuncias por lavado, narcotráfico, corrupción, amenazas y un largo etcétera, el Clan Moyano está involucrado en los casos más resonantes de los últimos tiempos.
Nadie puede asegurar que sean partícipes de la red de trata (al menos hasta que actúe la Justicia), pero difícilmente haya muchos dispuestos a afirmar que no lo están. Esos adolescentes estaban bajo la custodia legal del club, por lo que la responsabilidad de la dirigencia es innegable.
En la trama del caso se mezclan relaciones con figuras de la noche, del espectáculo y de la Justicia, que pusieron en marcha, explotaron y encubrieron una red que lleva ya más de 10 años funcionando (y que se sospecha tiene ramificaciones en otros clubes).
Si este año finalmente tenemos la suerte de festejar el único título que le hace falta a Messi para ser reconocido como el mejor de la historia, deberíamos aprovecharlo para reconstruir un fútbol argentino que está en decadencia.
El hipotético triunfo no debería frenar la posibilidad de que llegue a los clubes el mismo reclamo que la gente le hace a la clase política desde hace tres elecciones.
Sólo que en este caso, la corrupción no mata: prostituye.