Enroque en la UNC

La decana de Famaf está resuelta a seguir generando polémicas en la UNC, con la contratación de dos personas por más de medio millón de pesos para el diseño de un sitio web para Famaf, algo que está al alcance de un trabajo práctico de sus estudiantes de computación. Mientras muchos radicales ya se regodean con las posibilidades que abriría el repliegue de Yanzi Ferreira de Derecho, no advierten que hay razones jurídicas que le generarían la oportunidad de seguir en el decanato de calle Obispo Trejo.

Por Gabriel Osman

Polémicas contrataciones de Mirta Iriondo
Hay frases y posturas de Mirta Iriondo, decana de Famaf, famosas en el recoleto mundillo académico de la UNC. Esta ex funcionaria kirchnerista -entre 2007 y 2012 ocupó varios cargos en el Ministerio de Defensa, siendo el de más jerarquía el de subsecretaria de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico- hace gala de un desenfado sin precedentes, más irreverente aún proviniendo de la unidad académica de más prestigio en la Universidad, junto a Ciencias Químicas.
Se permitió en una asamblea de docentes arengar a sus pares para lograr el apoyo a la reelección de Francisco Tamarit, en 2016, pronunciar su célebre arenga “lo académico me importa un carajo”, y al año siguiente hacerle un contrato a favor de su hija Micaela Ventureira (Resolución 17/2017) de seis meses y una asignación de $ 60.000. El contrato obligaba a su hija a brindar sus prestaciones profesionales “con el propósito de que lleve a cabo todo lo atinente al diseño y realización de los componentes de la imagen institucional de Famaf”.
El contrato respectivo, más específico en los detalles de la contraprestación, señala que “por tratarse de un contrato sin relación de empleo, queda entendido que la asistencia de la profesional lo será sin sujeción de horario ni registro de asistencia (…), salvo que las circunstancias lo requieran”.
Famaf es una Facultad dedicada históricamente a la formación de matemáticos, astrónomos y físicos, que hace algunos años agregó a su listado de carrera una Licenciatura en Informática, seguramente con la excelencia académica que caracteriza a esta unidad académica. Por eso suena extraño que ahora trascienda una nueva y polémica decisión de Iriondo, poniendo nuevamente énfasis en lo informático y en la imagen de la Facultad.
Pero es francamente contradictorio que si lo que la desvela es la imagen de Famaf, tome decisiones que la afecten tan eficazmente, como dos recientes contrataciones. Resulta que el 20 de febrero de 2018 (Resolución 42/2018) la decana contrató a su sola firma a Marcelo Yornet “para el desarrollo de un sitio página web, incluyendo el diseño e implementación del componente conceptual e informático de las secciones de contenido institucional y eventos del mismo”. La retribución del contrato la fijó en $ 253.800, “a ser abonados en cinco cuotas mensuales y consecutivas de $ 50.760 cada una”.
La otra contratación tiene exactamente los mismos alcances. Lo único que la hace diferente es el destinatario: Ignacio Cornejo.

Por lo demás, la cifra es la misma ($ 253.800), y la duración del contrato de locación de servicios otro tanto: cinco meses, entre el 1 de febrero y el 30 de junio. En definitiva, se trata de la contratación de más de medio millón de pesos ($ 507600, con exactitud) para un trabajo que no ha de estar de un trabajo práctico de los alumnos de computación de la propia Facultad.

 

Posyancismo; ¿qué posyancismo?
Pedro Yanzi Ferreira lleva seis mandatos como decano (cinco consecutivos y el actual, intermediado por su esposa Marcela Aspell). Muchos en la UNC piensan en el pos yancismo, toda una institución a lo largo de dos décadas. La Franja Morada se relame con la posibilidad de conquistar este bastión, por su importancia y por su valor emblemático para el radicalismo universitario. Yanzi Ferreira guarda estricto silencio. Sin embargo, no debería hablarse tan sueltamente de posyancismo. Primero, porque el veterano caudillo podría argumentar que no pesan restricciones sobre él, teniendo en cuenta que una eventual séptima candidatura el 17 de mayo sería con elecciones directas, muy distintas a las indirectas utilizadas con anterioridad. Pero podría contar con un argumento más sólido aún. El nunca ha sido candidato y luego decano por la Facultad de Derecho, sino por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Si así lo decidiera, esto podría generar un precedente de profundas consecuencias políticas en la UNC. Si hubo una omisión, fue en la Asamblea Universitaria que reformó el Estatuto, el 15 de diciembre de 2016, que no previó esta emergencia con alguna cláusula transitoria. Y si hubo alguien que queriendo o no benefició a este decano fue el ex rector Francisco Tamarit al crear dos nuevas unidades académicas con el desprendimiento de dos escuelas que pertenecían a Derecho: Ciencias Sociales y Ciencias de la Comunicaciòn. Pobre Tamarit, no pudo usufructuar de la creación de esas dos unidades académicas por él promovida pero sí de las consecuencias de darle posibilidades, hasta ahora solo formales, a un decano que está en el otro extremo de su posicionamiento ideológico.