La coneja quiere ganarles a los que van en tortuga

Aunque algunos aseguran que va a decaer su intensidad, la interna cambiemita no afloja. En especial el sector de Baldassi, que se ilusiona con los números (pero no los de las encuestas).

Por Javier Boher
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Los reflejos de los diversos interesados en conducir los destinos de la provincia se van agudizando a medida que se acorta el tiempo hacia las próximas elecciones. Todo indicaría que empiezan a tomarse más seriamente la amenaza que significa una estrategia demorada.
Durante toda la semana se habló de cómo la interna de Cambiemos en la provincia comenzaba a levantar temperatura. A medida que pasaban los días se rumoreaba de algún nuevo precandidato para sumarse  a los que suenan hace rato.
“Yo quiero mi pedazo, ¿por qué no me lo dan?” cantan con Juanse varios de los interesados.
La interna radical –un rasgo prácticamente estatutario del centenario partido- se intensificó al encontrar que sus históricas disputas debían sumar ahora amenazas externas difíciles de eliminar en la tradicional rosca de medianoche.
Así como Cambiemos correría el riesgo de perder la elección a manos de Schiaretti si se dividieran esfuerzos, los radicales parecen haber reparado en el hecho de que forzar el choque entre sus líneas sólo favorece a sus socios, que lentamente siguen ganando espacios internos (básicamente la pata PRO).
La gran incógnita sigue siendo el espacio de Luis Juez. Aunque todos saben que difícilmente se aleje del gobierno, también temen a lo que tenga preparado para morder algo mejor que lo que le preparen. Algunos creen que volvería a la carga por la intendencia tratando unificar al peronismo no delasotista.
El que llega montado en el potro de la victoria es Héctor Baldassi, cuyo principal mérito hasta ahora ha sido ser uno de los primeros famosos en apostar a la aventura de Macri cuando el kirchnerismo todavía parecía imbatible. La organicidad como bandera, sin cuestionar al jefe.
Eso para los que menosprecian su figura.
Aunque la mayoría está convencida de que los votos son de Macri, con Baldassi como candidato a vicegobernador, Aguad sumó más de 200.000 votos en 2015 respecto a 2011.
El fervor conejista se apoya en que desde 2015 a 2017 Cambiemos sumó 350.000 votos. Es decir que desde aquella elección de la fórmula Aguad-Roulet a la última en la que el ex árbitro encabezó la lista, la diferencia es de más del doble de votos.
Baldassi quiere creer que algo de todos esos votos le pertenecen a él como sinónimo de Macri.
Quizás algo de razón tenga.