Laguna histórica de Luz y Fuerza provocó fuerte respuesta radical

El sindicato criticó a Mestre (p) por privatizaciones y la UCR recordó que fue el peronismo el que sancionó la ley

Por Alejandro Moreno
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La política de privatizaciones que estuvo vigente en los Noventa regresó del pasado para convertirse en tema de discusión en la agenda preelectoral de la provincia. Ayer, el Sindicato de Luz y Fuerza acusó al radicalismo de haber querido privatizar EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) y en la réplica el Comité Central recordó que fue el ex gobernador peronista José Manuel de la Sota el que sacó una ley para hacerlo.
Si bien los ex gobernadores de la Unión Cívica Radical, Eduardo Angeloz y Ramón Bautista Mestre, pudieron tener entre sus ambiciones la de convertir a la deficiente EPEC en una sociedad anónima, nadie avanzó tanto como De la Sota, al lograr la sanción de la tríada de leyes conocidas como Nuevo Estado, en 2000. Pese a los reclamos sindicales, la nueva legislación vio la luz -escandalosamente por otra parte como consecuencia de la mutación repentina de opositor a oficialista del entonces senador frepasista Jorge Bodega-, pero la privatización no se concretó por la impericia de De la Sota y, luego, porque tras la crisis del 2001 cambió por completo el mercado de capitales para la Argentina.
Por eso, la reacción radical ayer fue contundente cuando Luz y Fuerza (con la firma del secretario general Gabriel Suárez) señaló a Mestre, el padre del actual intendente de Córdoba, como el responsable de la frustrada privatización.
El comunicado de Luz y Fuerza señaló que “EPEC es una empresa estatal e integrada que el padre del intendente Mestre pretendió privatizar a fines de la década del ‘90”. “No lo logró -continuó- porque nuestro sindicato, junto al pueblo de Córdoba a través de sus senadores, en esa oportunidad lo impidió”.
La respuesta del Comité Central de la UCR fue rotunda. “Luz y Fuerza miente descaradamente: jamás Ramón Bautista Mestre quiso privatizar EPEC. Fueron José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti quienes en 2001 intentaron privatizarla”, apuntó el comunicado del Comité que preside el mestrista Alberto Zapiola. Además, desde la UCR citaron al actual senador nacional Carlos Caserio, y por entonces interventor en EPEC, quien decía que la privatización se encaraba porque la empresa estatal de energía era “inviable” y tenía “un costo salarial insostenible”.
Como desde Luz y Fuerza responsabilizaron al gobierno nacional de Mauricio Macri -denunciándolo por aplicar “tarifazos”- y a la Municipalidad de Córdoba -que cobra un 10 por ciento sobre el neto de la factura- por el costo final de la tarifa de EPEC, los radicales enfatizaron que “es absolutamente falso que el costo de la energía en Córdoba se deba al sinceramiento de las tarifas dispuesto por el gobierno nacional”. “Sólo el 30 por ciento de la factura es por generación, el 70 por ciento restante es por los costos de distribución, que es responsabilidad de la EPEC”, agregaron.
“EPEC es ineficiente y cara por el desmanejo que los gobiernos de Unión por Córdoba hicieron de ella. La fundieron y la endeudaron, haciendo que los cordobeses tengan uno de los peores servicios del país; y el más caro”, reflexionaron.
Para el Comité Central, Schiaretti “pretende disimular el desastre que ocasionaron atribuyendo falsamente que el costo de la energía es causado por las tasas municipales y los sobrecostos administrativos que cargan algunas cooperativas del interior, a las que durante años cooptaron con fines políticos”.
“Suena hasta ridículo -continuaron- que ahora invoquen esas causales cuando hace dieciocho años que gobiernan. Intentan no hacerse cargo del fracaso y actúan por oportunismo electoral en las constantes y carísima campaña por la reelección de Schiaretti. Córdoba es la provincia más cara del país, con impuestos y tarifas impagables que ahogan a los cordobeses y ahuyentan a las inversiones. Y EPEC es una empresa ineficiente y cara”.
Luz y Fuerza, además, acusó a Mestre de mentir cuando dijo que el servicio de energía se le corta constantemente. “Es una empresa muy eficaz”, imaginaron los sindicalistas.