La paradójica fórmula política de Macri

Macri ha sabido entender que la agenda feminista es el siguiente paso dentro de la profundización de los derechos sociales, pero también parte de una identidad generacional que está buscando ser efectivamente representada más allá del feminismo radical asociado a la izquierda ortodoxa.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Después del discurso por el Día de la Mujer, Mauricio Macri demuestra que está construyendo su fórmula política usando como base los reclamos del progresismo.
Gaetano Mosca fue un político italiano que pasó a la historia por ser uno de los pilares del elitismo clásico. Se lo recuerda por un concepto muy importante para entender la forma en la que se renuevan las élites gobernantes.
Ese concepto es el de “fórmula política”, que sería –muy a grandes rasgos- el fundamento sobre el cual se apoya un gobierno para generar simpatía en las masas y desarrollar su gestión sin mayores sobresaltos.
De acuerdo a Mosca, los gobiernos que logran mantener su relato son los que más duran, los que pueden sobrevivir al recambio dirigencial o a la ausencia del líder en los primeros planos.
“Paz y administración” fue el lema que identificó al proceso de gobierno del PAN, quizás el ciclo más largo en el que se puede identificar el éxito de una fórmula política argentina.
Más acá en el tiempo, la centralidad de la democracia en el discurso alfonsinista, la inserción en el mundo menemista o la política de derechos humanos kirchnerista, todas sirvieron para construir ese poder de legitimación para sostenerse en el poder.
Ninguno hasta ahora ha logrado superar la inevitable crisis de la fórmula, en la que el desgaste impide la renovación de caras sin afectar los grandes trazos.
Tras pronunciar su discurso por el día de la mujer, el presidente Macri está construyendo su fórmula política, una que logre trascender aquello que lo puso en el gobierno.
Llegó al poder por ser todo lo opuesto al kirchnerismo, pero paradójicamente sus propuestas son las de profundizar algunas de las ideas que no llegaron a ser realizadas bajo la gestión cristinista.
No lo hace como continuación de políticas de Estado, sino más bien como estrategia política. Refuerza el apoyo de los sectores que esperan un Estado que acompañe, mientras aísla a los que hicieron su carrera sobre una interpretación partidista de estos reclamos.
Macri ha sabido entender que la agenda feminista es el siguiente paso dentro de la profundización de los derechos sociales, pero también parte de una identidad generacional que está buscando ser efectivamente representada más allá del feminismo radical asociado a la izquierda ortodoxa.
Más allá de la existencia de una problemática concreta, el entorno presidencial ha sabido leer muy inteligentemente los tiempos de la historia, para ubicarse por delante y recibir el impulso.
Contando en sus filas con algunas de las mujeres más influyentes de la política actual (con María Eugenia Vidal a la cabeza) existe una cierta probabilidad de que –por primera vez en mucho tiempo- se consolide una fórmula política que logre sobrevivir a su iniciador.