Poco de economía y ratificación del rumbo en la apertura de sesiones

Macri se concentró en los aspectos sociales y en los indicadores que le permiten ser optimista en lo económico; volvió a prometer inversiones. En Córdoba, otra vez críticas a la coparticipación.

Por Gabriela Origlia

macri-congresoMauricio Macri en el Congreso nacional y el intendente Ramón Mestre en Córdoba abordaron aspectos económicos en sus discursos de apertura de sesiones, aunque ninguno de los dos fue a fondo con los aspectos más controvertidos de sus respectivas gestiones. Sin sorpresas ni grandes lineamientos hacia el futuro, se limitaron a lo conocido.
El Presidente ratificó el rumbo y prometió “crecimiento” hacia adelante “porque las transformaciones que hicimos empiezan a dar fruto”. El Intendente para volver sobre el reclamo a la Provincia por la coparticipación.
Básicamente, reiteró conceptos permanentes en sus discursos: la confianza en que el gradualismo y las metas de inflación y de déficit (“que vamos a cumplir”) desembocarán en la llegada de inversiones. Hasta ahora, ese punto es uno de los pendientes de la gestión de Cambiemos.
Sobre la inflación, repitió que “está bajando”. Ese era un punto, que según las últimas encuestas, la gente esperaba escuchar en el discurso.
No dedicó espacio a responder los cuestionamientos y las críticas respecto a la política económica (básicamente apuntan sobre el nivel de endeudamiento, tipo de cambio e inflación). En cambio insistió sobre el “diálogo”, el “trabajo en conjunto” y la “Argentina que tanto soñamos y nos merecemos”.
Como se esperaba, usó algunos de los últimos datos económicos (patentamiento de autos, de motos, viajes, construcción) para señalar que se está avanzando en la generación de empleo y en la reducción de la pobreza.
En materia laboral, anunció el envío del proyecto de “inclusión” para reducir la informalidad (blanquear al trabajador sin que pierda la antigüedad). Es parte de la nueva versión que adopta la reforma integral que pretendía el oficialismo pero que llegará en etapas.
También adelantó la extensión de la licencia por paternidad y se comprometió a que el salario igualitario entre hombres y mujeres “sea una realidad”. “No podemos permitir que una mujer gane menos que un hombre. No es justo, no esté bien”, afirmó.
De la “revolución de los aviones” pasó este año a una más global, la “revolución del turismo”. El Presidente enfatizó los números del crecimiento de la actividad y pidió “construir una cultura del servicio”; nada mencionó sobre lo caro que es el país en comparación con otros destinos, un factor clave a la hora de alentar a los visitantes.
En líneas generales, en lo económico la presentación aparece como voluntarista (no hubo, por caso, profundización del “cómo”) y con aristas de un optimismo difícil de sostener, al menos por los resultados conseguidos hasta ahora. Obra pública y créditos fueron dos de los aspectos elegidos y, a la vez, ambos marcan una clara diferencia positiva entra esta gestión y las anteriores.
Con el acento puesto más en los aspectos sociales (aborto, educación sexual, equidad de género, internet), el Presidente pareció intentar recuperar la mística entre sus seguidores.
“Abran su mente y sus corazones por lo que les proponemos de buena fe puede funcionar”, fue la apelación de Macri. A diferencia de otras veces, en esta oportunidad no buscó “identificar” un rival (el año pasado por ejemplo, fue el dirigente gremial docente Roberto Baradel). Al terminar se escucharon voces en apoyo con el “Sí se puede”.

En Córdoba
Mestre aprovechó el discurso para reiterar que terminada la “discriminación nacional” hay que avanzar en la mejora del reparto de fondos en la provincia. Con tono de campaña –el Intendente ya está anotado en la carrera dentro de Cambiemos para la candidatura a la gobernación-, criticó el “costo Córdoba”.
“Si se respeta la coparticipación, es decir, los recursos que son de cada ciudadano que vive en las ciudades y los pueblos, vamos a bajar nuestras tasas y contribuciones, a vecinos, industrias y comercios”, prometió.
Hace unos días un trabajo del Iaraf indicó que de los $1000 millones anuales de compensación que recibirá la Provincia para amortiguar la caída de la coparticipación, pone en juego la transferencia de $200 millones a comunas y municipios (reenvía el 20%) para que ambos niveles queden en condiciones iguales a lo que sucedería de no existir el pacto fiscal.