Un baño de actualidad

En lo que ha sido hasta ahora el gran lanzamiento de 2018, Justin Timberlake publicó un nuevo disco después de cinco años. Buscándole parecidos a los dos singles conocidos hasta el momento, no hace falta remontarse al pasado sino al presente: ambos bien podrían integrar el repertorio de Ed Sheeran.

Por J.C. Maraddón
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Curioso el avance de la música contemporánea, que desde hace décadas camina hacia adelante mientras mira hacia atrás. Un fenómeno incó- modo, en el que los revivals se suceden los unos a los otros, hasta llegar a un punto en el que un artista rescata la obra de otro anterior, que a su vez recicló la de uno precedente, y así hasta el comienzo de los tiempos. A esta altura, ya se torna casi imposible delimitar qué ha sido lo original y cuáles son las copias, una tarea digna de arqueólogos y no de una simple columna periodística publicada en un diario. Lo único sabido es que el panorama se renueva volviendo hacia el pasado. Y que mediante ese método se han consagrado vaya a saber uno cuántos intérpretes, lo que certifica que no sólo nadie lo cuestiona, sino que además es una garantía de arribo a las mieles del éxito. Basta con hurgar en el arcón de los recuerdos para hallar un disparador que pueda funcionar en el presente y que, en lo posible, tenga algún punto de conexión con las tendencias en boga. Ese inmenso archivo sonoro que está colgado en la web ofrece un surtido inagotable para los futuros astros de la canción. Tan asidua es esta práctica que los juicios por plagio empiezan a multiplicarse y la serie de acusaciones parece no tener fin. Caen en la volteada no sólo las figuras actuales, sino también algunas estrellas de finales del siglo veinte que también han sucumbido a la tentación y que hasta ahora no habían sido puestos en evidencia. Con la accesibilidad que hay hoy a cualquier pieza musical publicada por un sello discográfico, es mucho más factible que alguien encuentre parecidos entre dos temas. Y que, a partir de este descubrimiento, la noticia se difunda hasta volverse viral. Frente a esta metodología que cunde, algunos músicos que llevan varios años de experiencia han procurado contrarrestarla mediante un recurso que va en sentido contrario: copiar lo que vendrá. El más claro ejemplo de esto es lo que hizo el inoxidable Nile Rodgers, compositor, productor y guitarrista que aportó algunas de las gemas de la música disco y que fue líder del grupo Chic a finales de los años setenta. En 2013, Rodgers acopló su talento al pulso electrónico del dúo francés Daft Punk y, desde entonces, no ha parado de vincularse con celebridades de la nueva era que requieren de sus servicios. En lo que ha sido el gran lanzamiento de estas primeras semanas de 2018, el ídolo de la música pop Justin Timberlake publicó un nuevo disco después de cinco años. Por supuesto, no faltan en el álbum, titulado “Man of the Woods”, los coqueteos con el rhythm and blues que han caracterizado a su carrera. Pero da la casualidad de que los singles que han sido extraídos de allí hasta el momento, suenan completamente distintos a cualquiera de su hits anteriores, pese a lo cual tanto “Say Something” como “Man of the Woods” han sido muy bien recibidos por sus fans. Buscándole parecidos a esos dos temas, no hace falta remontarse al pasado sino al presente: ambos bien podrían integrar el repertorio de Ed Sheeran, un cantante y compositor británico que ha sido uno de los mejor rankeados de 2017. Cansado, tal vez, de escarbar en la infinita memoria de la música afroamericana, este vocalista que lleva casi dos décadas en escena parece haber decidido actualizarse. Y, para llevar a cabo ese proceso, se ha dado un baño de pop contemporáneo que, a todas luces, lo han reposicionado entre los nombres que encabezan el panorama internacional.