La doble personalidad de la concejala Sesma

Tal vez anticipándose a la corta vida que su experimento tendrá en el Concejo, es que Sesma ni siquiera se molestó en ingresarlo ante la oficina legislativa del cuerpo colegiado, y se limitó a anunciar a la prensa que lo haría. En fin de cuentas, es “para la foto”.

Por Felipe Osman

Dos propósitos innegociables parecen guiar el accionar de Laura Sesma: el primero, maximizar el rédito mediático de sus incursiones “justicieras”. El segundo, dejar, a cada paso, constancia de una pretendida autonomía absoluta en el desempeño de sus funciones -rayana en la bipolaridad-, y sin observar -en lo más mínimo- una conducta orgánica para con su bloque, o con el partido que la llevó a la banca que ocupa. Desde luego, esta beligerancia permanece convenientemente oculta en tiempos de armados electorales, para resurgir con más fuerza cuando el cargo ya está asegurado.
En los últimos días se conoció que Sesma afilaba las armas para convidar con una nueva celada a sus compañeros de bloque. En esta ocasión, con un proyecto de ordenanza para replicar en Córdoba el decreto presidencial anti nepotismo de Mauricio Macri, tiempo después de que el intendente –que llevó a Sesma a la función pública en la Municipalidad, y luego, al Concejo Deliberante, al incluirla en su lista- dejara en claro que no emularía la medida adoptada por el presidente a nivel nacional.
Poco importó esto a la edil socialdemócrata, que debió haber observado con gran entusiasmo la repercusión que el decreto en cuestión causó en los medios y, por tanto, toda la atención que un proyecto de ordenanza similar podía depararle.
Pero lo cierto es que el decreto presidencial, que tanto emociona a los cultores de la corrección política y los valores scout, producirá efectos casi nulos en la práctica. Apenas si cuentan cuarenta los alcanzados por la disposición anti nepotismo. Y hablamos del gigantesco aparato estatal del gobierno nacional. Una medida de igual alcance en el municipio tendría un impacto –incluso- mucho menor.
De igual manera, estas consideraciones probablemente carezcan de todo sentido. Tanto Ramón Mestre como el gobernador Juan Schiaretti se han pronunciado en contra de aplicar una medida similar en sus jurisdicciones. Entonces ¿quién respaldará el proyecto de Sesma en el Concejo si el oficialismo –o al menos una parte mayoritaria de este, que responde al intendente- y la primera minoría –el bloque UPC- no lo hacen? Es casi seguro que la edil socialdemócrata no conseguirá los votos para convertir en ordenanza su proyecto.
Tal vez anticipándose a la corta vida que su experimento tendrá en el Concejo es que Sesma ni siquiera se molestó en ingresarlo ante la oficina legislativa del cuerpo colegiado, y se limitó a anunciar a la prensa que lo haría. En fin de cuentas, es “para la foto”.
Una curiosidad: Sesma, que ya a muchos agarró a contrapié sumándose a las filas de cambiemos, para luego “construir” el unipersonal bloque socialdemócrata al escindirse del partido que la llevó a una banca, podría sentirse ahora más identificada con el ala pro de la alianza, alineándose directamente con el macrismo más puro.
Entonces, no solo es prácticamente imposible que el “proyecto fantasma” de Sesma alcance sanción, sino que, incluso consiguiéndolo, (casi) no operaria efectos sobre la realidad.