Córdoba responde con números a los “buenos modales” PRO

La Provincia tiene la menor cantidad de empleados públicos per cápita del país.

Por Felipe Osman

provinciaEl Gobierno nacional ha logrado instalar en el centro de la agenda política un tema menor: el denostado “nepotismo”. O, para hablar “en fácil”, la reiterada y molesta costumbre de la clase política de llevar a sus parientes a encumbrados cargos públicos sin otros pergaminos que sus libretas de familia.
Vapuleado por la opinión pública, luego de lograr que la reforma previsional se convirtiera en ley, la imagen del Presidente cayó 12 puntos a fines del año pasado. Esto, sumado al revuelo que desato el “Caso Triaca”, causó que el Ejecutivo nacional decidiera llevar al digesto una pequeña muestra su “ética” de los buenos modales. Así, se daría un baño de la corrección política que tanto cautiva a quienes, lejos de adentrarse en los problemas reales que acarrea la gestión del aparato estatal, prefieren indignarse al leer apellidos repetidos en los organigramas de las oficinas públicas.
Pero lo cierto es que el decreto presidencial, que tanto emociona a estos cultores de los valores scout, y que ha ganado la escena central entre los medios de comunicación, producirá efectos casi nulos en la práctica. Apenas si cuentan cuarenta los alcanzados por la disposición anti nepotismo.
A diferencia de estos fuegos artificiales lanzados desde Casa Rosada, Schiaretti soltó –casi al pasar- en su discurso de apertura de sesiones legislativas, un dato que sí demuestra una política sostenida y de resultados destinada a contener el problema del empleo público. “Somos la provincia con menor cantidad de empleados públicos por habitante en el país”, declaró el gobernador.
El mandatario dio a conocer que, durante los últimos dos años de la actual gestión, el Estado provincial ha disminuido en 1.826 empleados el plantel de dependientes en el escalafón central. Sin publicar un decreto en el Boletín Oficial, sin buscar concentrar la atención mediática en torno a una medida efectista, llevando simplemente a cabo una gestión responsable del empleo en los últimos años en el área central, Córdoba, con 36 empleados públicos cada 1000 habitantes, se sitúa como la provincia con menor cantidad de dependientes del Estado per cápita.
Una política, silenciosa y responsable, practicada por el Ejecutivo provincial, tiene resultados para mostrar respecto del control de un problema central en la gestión del Estado: el empleo público. Mientras tanto, la atención aparece concentrada en un decreto de cotillón que alcanza a unas cuarenta personas en el gigantesco aparato burocrático del Estado nacional.
Los integrantes de la pata amarilla de cambiemos, junto con algunos otros devotos de estos berrinches de “lo políticamente correcto”, sin embargo, continuarán intentando sacar dividendos de esta nueva moda de la “ética-pro”. Desde este sector, ya se ha dado a conocer que se presentarán proyectos de ley en la Unicameral para sancionar una norma provincial con alcances similares a los del decreto presidencial. Señalan, además, que el sistema político cordobés no debe tener “miedo” de dar estos debates. Bueno sería que recordaran que ningún debate existió a nivel nacional, que la medida se tomó por decreto, y que salió, sin lugar a dudas, del manual de “buenos modales” de Jaime Durán Barba.