El futuro del gobernador entre reelección y salto nacional

La segunda etapa del mandato del gobernador estará signada por sus objetivos a mediano plazo. Un nuevo período al frente de la provincia aparece como la aspiración más evidente, pero se lo menciona como un posible candidato en una primaria presidencial del peronismo nacional.

Por Marcos Duarte

Cumplir la mitad de un mandato implica, para cualquier dirigente, la necesidad de imaginar planes a futuro. Parafraseando a Aristóteles, la política le tiene horror al vacío y demasiada incertidumbre en relación a los tiempos venideros puede diluir el liderazgo más consolidado.
El gobernador Juan Schiaretti encara el último tramo de su segunda gestión al frente de la provincia con la mirada puesta en el 2019. La performance electoral que el peronismo cordobés demostró durante las últimas dos décadas lo coloca frente a un desafío político de gran importancia.El primer objetivo es, precisamente, prolongar el invicto de la coalición que conquistó Córdoba en 1999 y supo mantener la primacía durante cinco mandatos consecutivos. La parada no parece sencilla, el lógico desgaste de la fuerza política que encabeza más la constitución de una alianza competitiva que reúne a la mayoría del electorado opositor y acaba de obtener un holgado triunfo en las elecciones legislativas parecen amenazar seriamente la hegemonía del justicialismo local.
En este sentido, muchos observadores descuentan que Schiaretti apostará a repetir por cuatro años más al frente de la administración provincial. Quienes sostienen esta teoría afirman que el plan reeleccionista se asienta en una primera decisión que estaría tomada: la convocatoria a los comicios para gobernador sería para los primeros meses del 2019, anticipándose de esa manera a la elección presidencial prevista para agosto y octubre del mismo año.
Lograr el mayor lapso de tiempo entre las dos elecciones favorecería la intención de Unión por Córdoba de plantear una campaña de tono local haciendo eje en la gestión de gobierno. Evidentemente, la mejor figura para encabezar esa estrategia es el propio Schiaretti. El razonamiento de quienes anticipan este escenario no parece alocado.
Por otro lado, hay quienes adjudican al mandatario provincial otro plan de batalla. Desde la trinchera de lo que se dio en llamar el “peronismo de los gobernadores” lo sitúan como uno de los aspirantes a encabezar una fórmula presidencial para las elecciones presidenciales de 2019.
Según esta versión, Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey son las dos figuras con peso específico propio que podrían competir en unas primarias abiertas y simultaneas del justicialismo asegurando un caudal importante de votos.
Quienes imaginan este escenario aseguran que el peronismo debe utilizar las PASO para intentar concentrar todo el capital político que tiene y hoy parece disperso por la geografía nacional. Si, a partir de la competencia interna, consiguieran una sumatoria electoral considerable, complicarían la posibilidad de una victoria de Cambiemos en primera vuelta. Si esto se verificara, se verían las caras con el candidato oficialista en una segunda vuelta que auguran apretada.
Además, sostienen que es la única manera de neutralizar al kirchnerismo. En una interna con varios referentes territoriales disputando, se minimizaría el riesgo de una derrota a manos de Unidad Ciudadana que solo exhibe una sobrevida política en la provincia de Buenos Aires.
Las voces que interpretan que Juan Schiaretti podría entusiasmarse con ese proyecto citan a su favor la intensa actividad que mostró el gobernador cordobés en función de la reconstrucción de la estructura del Partido Justicialista.
Las repetidas giras por las provincias gobernadas por dirigentes aliados, el liderazgo demostrado a la hora de construir la liga de gobernadores y la cualidad de ser el único dirigente peronista que conduce una provincia de las consideradas “grandes” son los hechos que acreditarían el interés del cordobés de ser protagonista a nivel nacional.
Esta segunda hipótesis, sin embargo, presenta algunos obstáculos que aparecen como importantes. La principal es la ausencia de, por el momento, de un referente de Unión por Córdoba que pueda heredar exitosamente el caudal electoral que acumularon Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota.
A pesar de ello, no son pocas las voces dentro del justicialismo local que sugieren que una renovación de los cuadros de Unión por Córdoba es condición necesaria para mantener la competitividad electoral del espacio.
Evidentemente, los factores que juegan en esta complicada ecuación de poder son muchos y variados. Los principales operadores sostienen que resta mucho tiempo. De todas maneras, resulta innegable que la combinación de estos elementos será central durante el bienio político que acaba de iniciarse.