Desafío `18 para Schiaretti: unir el tablero de UPC

La misión de ampliar las bases del peronismo cordobés para la próxima parada electoral, arroja hoy un mapa interno copado por pequeñas tribus que, por ahora, tributan al schiarettismo pero que también tienen aspiraciones propias.

Por Yanina Soria
[email protected]

schiarettiEl 2018 será, sin dudas, un año clave, de transición y armado político. Es el prólogo de la instancia electoral a la que todos miran y para la cual ya están calentando motores. De ahora y hasta el `19, cada acción político partidaria se medirá en clave electoral.

El oficialismos se pone en juego su propia continuidad en el poder después de casi dos décadas ininterrumpidas de la marca Unión por Córdoba (UPC) al frente del gobierno; mientras que la franquicia local de Cambiemos intentará romper esa hegemonía y desembarcar en el Centro Cívico. La bandera de largada aún no flameó pero los jugadores ya están entrando en calor y prometen poner primera desde febrero próximo.

Aunque con matices, claro está, los dos principales contrincantes, primero, deberán sortear sus cuestiones internas. Y justamente, ese punto parece será, al menos durante los primeros meses del año, el principal escollo a superar en ambas fuerzas para luego sí poder avanzar en (pre) candidaturas y estrategias electorales.

Unión por Córdoba comenzó a desandar el camino rumbo al `19 el mismo 23 de octubre pasado. Al otro día de los comicios legislativos, el peronismo local inició un proceso de revisión interna y rearmado político.

Es que más allá de la lectura de los resultados provinciales desde el prisma de la polarización nacional, el oficialismo tomó nota de la radiografía electoral que dejaron las PASO primero, y luego las generales. En función a ese escenario, elaboró su propio diagnóstico de trabajo.

La hoja de ruta a seguir combina un proceso de ampliación de las fronteras del justicialismo cordobés con una vigorización de los programas sociales y un ambicioso plan de obras para la provincia.

Esa será la vidriera desde donde el oficialismo buscará amenizar el desgaste de los cinco periodos de gobierno y el peso que supone hoy la etiqueta UPC. Marca que por cierto quedó sujeta a revisión, justamente en el intento de mostrar para el año que viene un peronismo “renovado”.

Tribalismo

En la misión de engordar sus filas para llegar con una fuerza mucho más consolidada para enfrentar al monstruo amarillo, el gobernador Juan Schiaretti puso en marcha un plan para nutrir a UPC con elementos peronistas de variado pelaje. Distintos sectores que, hasta hace poco, se movían por fuera del radar del oficialismo y hoy son parte de esa estructura política, incluso, muchos de ellos, ya fueron recompensados con lugares otorgados dentro de la estructura oficial del gobierno.

El resultado parcial arroja un mapa interno copado por pequeñas tribus que, por ahora, tributan al schiarettismo pero que también tienen aspiraciones propias para el `19. Allí se ubican los ex kirchneristas que desde el año pasado pasaron a formar parte de la empresa; una porción del ex riutorismo y también un sector del sindicalismo representado en los Saillén. Entre otros, porque el mercado de pases sigue abierto y la expectativa es recibir a todos los que se quieran arrimar.

Estas nuevas incorporaciones generaron cierto recelo en la militancia y dirigencia leal al PJ que, a su vez, transitó el año pasado por un camino sinuoso cuando se reavivaron las diferencias congénitas entre los schiarettisas y delasotistas.

Por eso, el principal desafío que tendrá Schiaretti como conductor político del espacio para este año bisagra, será armar una fuerza “progresista” según sus propias definiciones, uniendo todas estas tribus que conformar el nuevo tablero político de UPC.