UTA busca superar mala praxis con nueva elección de delegados

El gremio de los choferes giró la página tras la revuelta de delegados recién electos, durante la intervención de Luis Arcando. El 29 de diciembre los afiliados de Coniferal elegirán a sus representantes.

El sindicalismo argentino suscribe a una regla no escrita, pero de estricto cumplimiento. La transición en el poder tiene en cada extremo a un “compañero”. Cierto es que en la última década, la izquierda tuvo su momento de gloria: comenzó a ganar terreno en sindicatos clave, en especial en los cuerpos de delegados.
La explicación más sencilla se encuentra en la crisis de representación que sacude a los caciques gremiales, muchos de ellos con trayectorias que superan las tres décadas.
La UTA no fue la excepción. El interventor Luis Arcando confió y convocó a elecciones de representantes de base en las empresas que se quedaron con los empleados y dirigentes más combativos de la ex Tamse, Ersa y Aucor. La empresa estatal, sólo con el servicio de trolebuses, también formó parte del menú electoral. A comienzos de este año, en dos de las transportistas, se impusieron las listas identificadas con el trotskismo a la variada oferta del peronismo.
El santafesino probablemente pensó que la figura de la intervención de la UTA Nacional bastaría para mantener a raya a dirigentes que se venían experimentando la balcanización gremial en tiempos de Alfredo “Cuchillo” Peñaloza y su sucesor, el removido Ricardo Salerno.
Los delegados liderados por Marcelo Marín (Aucor) y Sonia Beas (Tamse) provocaron la mayor revuelta gremial que se haya registrado en la historia reciente del sistema de transporte cordobés. A poco menos de un mes de asumir, mordieron la mano de la UTA Nacional y sostuvieron un paro en junio que duró nueve días consecutivos, significó despidos y pérdidas millonarias.
Como corolario, sembró el temor de una crisis social de improbable solución inmediata, en especial porque lograron el apoyo temporal de influyentes gremios. De la larga lista, sólo quedó el Surrbac de comprobado poder de fuego.
Resuelto el conflicto, los interventores hicieron lo que correspondía: lograron persuadir a los afiliados para que fueran los delegados díscolos quieres compartieran la carga con los despedidos. Quedaron suspendidos en las empresas y eyectados de su cargo.
En el almanaque quedaba una elección pendiente. Los empleados de Coniferal debían elegir a sus representantes antes de fin de año. La apuesta general apuntaba a la posibilidad que no se hiciera una convocatoria a las urnas por los antecedentes recientes.
El cordobés Gustavo Gigena, a cargo de la junta normalizadora, consideró que están dadas las condiciones para un nuevo acto democrático. El objetivo es dar un paso más hacia la regularización de la filial de los choferes cordobeses.
Brindis y elecciones
Los conductores, mécanicos y administrativos de Coniferal votarán el último día hábil del año, el viernes 29 de diciembre. Hasta el momento, son tres las listas anotadas, todas compuestas por dirigentes peronistas.
La primera opción lleva como referentes a Roberto Oviedo y Gustavo Colla, hombres de Salerno que tomaron su propio camino apenas el ex secretario general cayó en desgracia. La segunda, es liderada por un histórico liderado de la empresa, César “Osito” Ferreyra. La última opción –la “rompe hielo”- es abierta por Walter Santucho, ex socio político de Ferreya.