Rally legislativo cambió mapa de gobernadores

Luego de la sucesión de votaciones en el congreso de la nación, el posicionamiento de los mandatarios provinciales con respecto al gobierno nacional sufrió modificaciones. Muchos no cumplieron con lo comprometido ante Mauricio Macri. Juan Schiaretti se mantiene como uno de los más confiables en la mirada del gobierno nacional.

Por Marcos Duarte

gobernadoresCuando el presidente Mauricio Macri exhibió la foto del acuerdo alcanzado con la casi totalidad de los gobernadores provinciales no se podía imaginar que, en el traslado al congreso, se iban a producir tantos cambios de posición.
Luego de la primera sesión del senado, donde el entonces flamante bloque Argentina Federal al mando de Miguel Ángel Pichettocolaboró con la media sanción de la primera tanda de leyes que el gobierno había colocado como prioridad, pareció que la onda expansiva del triunfo electoral que había obtenido el gobierno en octubre aseguraba un tránsito más o menos pacífico de sus iniciativas.
Para este plan, la constitución del brazo legislativo de lo que se denominó liga de gobernadores peronistas fue un dato alentador. Los interbloques que se formaron en ambas cámaras, denominados Argentina Federal, parecían augurar que el peronismo no kirchnerista se decidía a mantener posiciones propias y aislar definitivamente a los seguidores de la ex presidenta.
El justicialismo de Córdoba, que ostentaba un período más o menos extenso de alejamiento del kirchnerismo, se comprometió con esta estrategia. En el senado, Carlos Caserio fue una pieza clave del armado de la bancada que encabeza Pichetto. Es más, luego de varios años, se integró a un bloque que lleva las siglas oficiales del partido justicialista.
En Diputados, cuatro de los cinco legisladores electos por la lista de Unión por Córdoba cumplieron las directivas del gobernador y se integraron al interbloque junto a representantes de provincias que forman parte del grupo de mandatarios provinciales opositores.
Sin embargo, estos movimientos promisorios no parecen haber producido los frutos que el oficialismo nacional esperaba. La noche del tratamiento del proyecto de reforma previsional quedó expuesta la fragilidad del rearmado peronista y el poder de fuego que el kirchnerismo parece mantener sobre los representantes del peronismo del interior.
Las ausencias a la hora del quorum e incluso algunos votos sorpresivos en contra de los proyectos acordados pusieron a muchos gobernadores en una posición dudosa desde la mirada del gobierno. Algunos de los que aparecían más comprometidos con los pactos no trasladaron ese entusiasmo al recinto de la cámara.
Es el caso de Sergio Uñac, quien en la previa aparecía como uno de los promotores del pacto con el ejecutivo. El sanjuanino, cuyos diputados también conforman el interbloque Argentina Federal, había sido de los pocos que habían resistido el avance de Cambiemos en su territorio. Sin embargo, los tres legisladores que le responden no acompañaron con su voto la iniciativa gubernamental.
Un caso similar es el del riojano Sergio Casas. Los legisladores que le responden no colaboraron con la votación e incluso hubo críticas muy ácidas de parte de uno de ellos: Luis Beder Herrera.
Juan Manuel Urtubey y Gustavo Bordet, que también se habían mostrado entusiasmados con los acuerdos, tuvieron inconvenientes para disciplinar a su tropa en el primer intento de sesionar. Luego de la foto con funcionarios nacionales, aportaron dos diputados cada uno. El salteño no pudo evitar una fuga pese a su exposición personal a favor de la reforma previsional.
Los que más fortalecidos salieron de la maratón legislativa fueron Juan Schiaretti, el misionario Hugo Passalaqua y el tucumano Juan Manzur. Los tres demostraron autoridad hacia las bancadas que le responden y aportaron los números de votos que se esperaban en la previa. En el caso de Manzur, el gobierno tuvo que conceder ventajas impositivas para el sector azucarero para asegurar el apoyo.
Las diferencias entre los máximos referentes del peronismo territorial abren un margen de dudas sobre su proyección futura. Según todos declaran, el próximo objetivo es el control de la estructura formal del justicialismo. Por ahora no existe una certeza de que la confederación de liderazgos provinciales que parece constituir el peronismo no kirchnerista esté en condiciones de cumplirlo en el corto plazo.