Contra cumbre delasotista para medir fuerza interna

La línea que tributa al ex gobernador tendrá su propio brindis organizado por la concejala Natalia De la Sota. Legisladores, sindicalistas y referentes del interior participarán del encuentro en Capital.

Por Yanina Soria
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Nadie habla de quiebra, pero se le parece bastante. El peronismo cordobés termina un año movido en lo político partidario producto de lo que dejaron las dos instancias electivas, pero también complejo en lo que respecta a su composición interna. Quizá lo segundo sea consecuencia de lo primero.
Es que en la victoria el poder tiende a contraerse y queda poco lugar para las fisuras; en cambio, en la derrota las diferencias afloran a la superficie en cuestión de minutos.
Dentro del PJ cordobés, los primeros síntomas de malestar comenzaron a sentirse en el mismo momento en que el ex gobernador José Manuel de la Sota declinó su candidatura; hacia afuera siempre se tomó su argumento de dejar el lugar para dar paso a las nuevas generaciones mientras que hacia adentro su decisión no conformó a propios ni a ajenos. El schiarettismo lo sintió como un desaire que debilitó su estrategia mientras que el delasotismo naufragó a la deriva en un barco sin capitán. Hasta el día de hoy, los especuladores se preguntan cómo hubiese sido el resultado si. el ahora empresario de ropa masculina, no se hubiese bajado del ring.
Después, durante el proceso eleccionario el peronismo cordobés atravesó dos fases: la primera, post PASO, fue de frustración, enojos y pases de facturas; en cambio la segunda, se transitó ya con la dignidad de quien se asume subcampeón del torneo.
Para las generales, el oficialismo provincial llegó con algunos ajustes en su aparato interno y algunos tirones de orejas a sus dirigentes con responsabilidades electorales, que le permitieron a Unión por Córdoba (UPC) mejorar su marca electoral respecto a años anteriores, aunque en el tablero final haya quedado posicionado (lejos) detrás de Cambiemos.
Recapitulando, el panorama del delasotismo sin De la Sota en el pleno de la campaña fue complicado, recién el cuarto lugar de la boleta que encabezó el vicegobernador en uso de licencia, Martín Llaryora, fue otorgado a un dirigente del riñón del ex mandatario. Aún así, el legislador Daniel Passerini no pudo y quedó fuera de la Cámara Baja. El gobernador Juan Schiaretti se garantizó así el trío de leales para el parlamento nacional.
Durante ese periodo, los delasostistas se quejaron por quedar desdibujados en la agenda proselitista de UPC y con poco juego. Esos reproches se extendieron, incluso, hasta tiempo después de los comicios y perduran en la actualidad. Ahora, se sumaron las quejas y el malestar por no haber sido considerados en los cambios de gabinete que ya ejecutó el mandatario provincial.
En su teoría, los dirigentes se asumen merecedores de un gesto por parte del titular del Ejecutivo en el marco del proceso de apertura de las filas del PJ donde ya confluyeron distintos sectores, entre otros, parte del kirchnerismo cordobés. Que, vale decir, fue reconocido tras la figura de Nora Bedano y Marcos Bovo quienes asumieron en la Agencia Córdoba Cultura en el marco de esos cambios.

Rearmado
Éste es prólogo que anticipa la jugada política interna que tendrá lugar la semana próxima. Con motivo de un brindis de fin de año, la hija del ex mandatario que hoy atiende al público en su local de ropa en Río Cuarto convocó a una reunión a distintos referentes y dirigentes del sector alineado a su padre. La concejala Natalia De la Sota viene trabajando desde hace un tiempo en la capital cordobesa con distintos merenderos desde donde articula el trabajo social.
El encuentro tendrá lugar en el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de Córdoba, y están invitados legisladores, sindicalistas y dirigentes delasotistas. Se descuenta la presencia de Passerini, del concejal y gremialista Adrián Brito y referentes del interior como Edgar Bruno, ex candidato y vocal de la Agencia Córdoba Joven.
Se trata del primer movimiento “orgánico” del delasotismo post elecciones que será, sin dudas, una demostración de fuerza en el marco de la interna que mantienen con el schiarettismo, y reavivada en las últimas semanas por los acontecimientos nacionales.
Cuando la diputada y esposa del ex mandatario, Adriana Nazario, decidió no integrar el bloque Córdoba Federal y votar en contra de la reforma previsional, se profundizó el surco interno.
De un lado del Jordán, los que repudiaron el accionar de sus propios compañeros peronistas en la Cámara Baja, y del otro quienes los defendieron en nombre del Consenso Fiscal acordado por el gobernador Schiaretti con el presidente Mauricio Macri.
Hasta ahora, la cuerda siempre se tensó entre los dos jefes del peronismo cordobés pero nunca se rompió.
En el Panal no creen que la sangre llegue al río y consideran lo de Nazario, un hecho particular y aislado.
En cambio, en la vereda del frente, el delasotismo buscará capitalizar el momento y, por las dudas, enviar también una señal de existencia hacia adentro del PJ.
Se espera que en el encuentro previsto para el miércoles, el ex gobernador deje un mensaje para los asistentes.