Macri acorrala a “los gordos”: CGT reactiva estado de alerta

Por Yanina Passero

Los gordos de la CGT Unificada no querían un paro. La dictadura de la mayoría obligó al “ala negociadora” de la central obrera nacional a asumir el mandato de los secretarios generales, reunidos en el plenario que fijó una movilización nacional para la jornada de ayer y un paro de 24 para hoy si la Cámara de Diputados aprobaba la reforma previsional en la tórrida tarde porteña. Siete minutos duró la sesión. Su responsable, Emilio Monzó, escuchó la sugerencia de Elisa Carrió y levantó el acto. Mientras los líderes cegetistas discutían los pasos a seguir –habían anticipado que la huelga general quedaría sin efecto ante el fracaso del tratamiento de la nueva fórmula de aumento salarial a jubilados- sorprendió una salida inesperada del oficialismo. Los 22 ministros del presidente Mauricio Macri firmaron el decreto de necesidad y urgencia que esperaba la rúbrica final para que el plan obtuviera luz verde. Con el correr de las horas y la moderación de Carrió, otra vez, se enfrió la posibilidad. Pero el ímpetu del mandatario nacional no dejó mayores opciones a Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña que activar el paro si la reforma salía por decreto. Luego de repudiar los incidentes que se produjeron en torno al Congreso Nacional, Daer precisó que la CGT va a esperar los movimientos de la Casa Rosada para plantar su respuesta. “Sería lamentable que cuando la política del Congreso les dijo no a este reforma se utilice el DNU para generar este acto de sustracción de los salarios a los jubilados”, justificó, cuando en realidad los operadores del Presidente cumplieron con su trabajo y lograron los votos suficientes para que la ley cumpliera con el proceso legislativo, también el quórum para dar su discusión. Daer agregó que de determinarse la reforma por decreto, “el consejo directivo de la CGT realizará una medida de acción directa, un paro a partir de cero hora”. En el caso contrario, ofrecen la paz de fin de año al Gobierno. “Convocamos a todos los actores a rediscutir este tema, para que los sectores que menos tienen, más vulnerables, no sean afectados”, ofreció. La CGT ya había rechazado el proyecto de reforma previsional el 22 de agosto último, cuando al cumplir un año de conducción se movilizó hacia la Plaza de Mayo para protestar y exigir un aumento de emergencia para los jubilados y pensionados. No obstante, la reforma laboral había alumbrado consensos entre la central y el Ministerio de Trabajo de la Nación. Acercamientos y disensos que redundaron en fuertes críticas al triunvirato. En Córdoba, la posición de la CGT comandada por el delasotista José Pihen se caracterizó por un marcado rechazo a las reformas. En concreto, los legisladores cordobeses de extracción sindical no votaron el presupuesto 2018 en claro oposición a los acuerdos que trabaron gobernadores peronistas con el titular del Ejecutivo nacional. De todas maneras, esperarán la resolución de la organización nacional para moverse. Pihen confirmó que se mantendrán en estado de alerta. Regresa al punto cero la posición del movimiento obrero. “La CGT Córdoba evalúa como favorable el levantamiento de la sesión donde el oficialismo intentaba apresurada y desprolijamente aprobar el proyecto de ajuste previsional y repudia la brutal represión ejercida hacia quienes se expresaban en la calle contra la pretensión de robarle a los jubilados, hacia diputados y trabajadores de prensa con una violencia tremenda que provocó heridos gravedad”, expresaron sus integrantes en un comunicado. “Ante las versiones que el presidente Macri implementaría el ajuste previsional a través de un decreto de necesidad y urgencia, esta organización resuelve permanecer en estado de sesión permanente –tal como lo ha resuelto la CGT Nacional- y –si las circunstancias lo exigen ante las medidas oficiales- declarar un paro general de actividades”, completaron. Se da por descontado que, si no sale el decreto, la estrategia general será presionar para que la reforma previsional no sea tratada este año.