Subsecretaría de Nepotismo y Acomodos

El nombramiento de Mariana Triaca en el directorio del Banco Nación reavivó el debate sobre el acomodo de parientes en el sector público. Con este último nombramiento son cuatro integrantes de familia Triaca ocupando cada uno su cargo en la administración pública.

Por Javier Boher
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Ardieron las redes al enterarse de una nueva designación en el Banco Central. Mariana Triaca, hermana del ministro de trabajo, fue nombrada directora junto a un conocido de los cordobeses, Diego Dequino.
El repudio no se hizo esperar. Primero fue el turno de los kirchneristas, que en tono revanchista aprovecharon para recordar el escándalo que significó en su momento la designación de Delfina Rossi en el mismo puesto.
En aquel momento, una jovencísima Rossi no acreditaba los conocimientos básicos necesarios para ocupar ese lugar, a la vez que carecía de experiencia en trabajos similares. Nada le impidió asumir y desempeñar su tarea, quizás con el mismo éxito con el que su padre ocupó la cartera de Defensa.
Sin acobardarse, los cambiemitas no demoraron en señalar que el nepotismo fue uno de los rasgos más criticados al gobierno anterior, pese a que acomodar parientes en el Estado es más común que pagar impuestos.
Si bien esa sana reacción de algunos puede ser celebrada, la realidad indica que para la mayoría de la gente el nombramiento pasó desapercibido. Tan desapercibido como los otros nombramientos de familiares, como el caso de Matías Santos, quien es hijo de Gustavo Santos respectivamente.
Pese al esfuerzo del gobierno para demostrar su firmeza en achicar la planta de empleados, el anuncio del recorte de 20% de la planta política jerárquica parece no alcanzar a los familiares del ministro Triaca.
Su otra hermana, Lorena, es directora del programa de mujeres exportadoras de la agencia de inversiones y comercio internacional.
Su esposa, María Cecilia Loccisano es Subsecretaria de coordinación de Financiamiento Internacional del Ministerio de Salud.
Con este último nombramiento son cuatro integrantes de familia Triaca ocupando cada uno su cargo en la administración pública. Mérito o dedo, pero adentro.
Un dato no menos importante en esta polémica fue la defensa que el ministro hizo por el nombramiento de su hermana.
No dijo si era capaz. No dijo si estaba preparada. Lo que sí dijo fue que es militante de Cambiemos hace muchos años. Kirchnerismo explícito.
Pasando en limpio, cada vez que afloran estos casos lo que nos queda al resto es la triste confirmación de que no están logrando construir una economía que funcione por fuera de los resortes del Estado.
Así, todos programan su desembarco para llevarse su parte al frente de un puesto burocrático que pueda pasar desapercibido por la falta de transparencia y controles que nos quedan a los ciudadanos.
Lo que nos debe quedar en claro es que -contrariamente a lo que parece- ningún pariente del ministro ha sido nombrado en su cargo por esa relación. Porque para que hoy estemos hablando de estos nombramientos de los Triaca antes hubo un Jorge Triaca padre, que desde el sindicalismo logró que sus hijos se eduquen en los mejores colegios del país, completen sus estudios universitarios y disfruten su lugar en el Estado.
Porque en el fondo, a todos los padres les gustaría dejarle el futuro asegurado a sus hijos. Tal como hizo Triaca.