En el PJ consolidan el eje Córdoba – Buenos Aires

El presidente del justicialismo de la provincia de Buenos Aires visitaría Córdoba para entrevistarse con Schiaretti. Carlos Caserio tiende puentes para reorganizar el PJ nacional y aislar al kirchnerismo.

Por Marcos Duarte

El peronismo enfrenta una coyuntura inédita en su historia. Su peso territorial está concentrado en el interior del país mientras asiste a una crisis de magnitudes importantes en su bastión tradicional: la provincia de Buenos Aires.
El extraño mapa de poder del justicialismo provocó que los intentos por reorganizar la estructura partidaria provengan de la autodenominada liga de gobernadores. Los referentes de este grupo pretenden una configuración que privilegie la defensa de sus gobiernos provinciales y, desde allí, emprenda la construcción de una nueva identidad que los reposicione a nivel nacional.
De todas maneras, los armadores de la liga son conscientes de la necesidad de contar con algún aliado en el territorio bonaerense. Un justicialismo sin representación clara en la mayor provincia argentina es simplemente inimaginable.
Además, la provincia de Buenos Aires es el territorio donde se hizo fuerte la ex presidenta Cristina Kirchner. En función de su candidatura, produjo un vaciamiento del PJ en esa provincia y los dirigentes del peronismo tuvieron que asistir a la construcción de un frente electoral donde, por primera vez desde su fundación, no figuraba su sello partidario.
La situación llegó a tener ribetes tragicómicos. El ex titular del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, es diputado electo por Unidad Ciudadana, coalición de la que no forma parte el partido que él mismo presidía.
La renovación de autoridades partidarias que se produjo apenas finalizado el proceso electoral dio cuenta de esta extraña situación. Gustavo Menéndez, intendente de Merlo, frustró las intenciones reeleccionistas de Espinoza y se consagró presidente del justicialismo bonaerense.
Inmediatamente, comenzó a tender puentes con los principales operadores del peronismo no kirchnerista. El antecedente fue un encuentro que mantuvo con Miguel Ángel Pichetto en plena campaña electoral que desató la furia de la ex presidenta.
La semana pasada, visitó en su despacho del senado de la nación a Carlos Caserio, presidente del Partido Justicialista de Córdoba y principal operador del gobernador Juan Schiaretti. El cónclave no pasó inadvertido en las agitadas aguas del peronismo parlamentario.
El rionegrino Pichetto, que también participó de la reunión, es el encargado de diseñar la estrategia tendiente a dotar a los mandatarios provinciales de bancadas propias en las cámaras legislativas. Los nuevos interbloques, ya depurados de kirchneristas, seguramente serán presentados en sociedad esta semana.
El encuentro de Menéndez con dos de los principales armadores del peronismo en el congreso es el inicio de una serie de contactos que pretende mantener con distintos dirigentes de cada una de las tribus en las que hoy se encuentra dividido el movimiento.
Del despacho de Caserio surgió la idea de una visita del bonaerense a la provincia de Córdoba. Según trascendió, el gobernador Juan Schiaretti lo recibirá a fin de establecer una agenda de reconstrucción partidaria.
Menéndez, que pretende legitimarse como el referente de la reunificación peronista en su provincia, también viajaría a la provincia de Salta para entrevistarse con el gobernador Juan Manuel Urtubey.
Las coincidencias de los gobernadores con el flamante titular del PJ de la provincia de Buenos Aires son llamativas: Menéndez llegó a la presidencia partidaria apoyado por una liga de intendentes de características similares a la que reúne a los mandatarios provinciales peronistas.
Luego de esta gira, y de la materialización de las nuevas bancadas peronistas en las cámaras legislativas, los coaligados comenzarán a trabajar en un objetivo que figura en sus planes desde la fundación de la liga de gobernadores: la conducción del Partido Justicialista nacional.