Bustos Fierro esquivó “renovación biológica” del Judicial

El Senado, por unanimidad, le dio luz verde a la continuidad del magistrado al frente del Juzgado Federal Número 1. Sus contemporáneos José Vicente Muscara y José María Pérez Villalobo quedaron fuera de carrera.

Por unanimidad, la Cámara Alta le dio luz verde a la continuidad del Ricardo Bustos Fierro frente al Juzgado Federal Número 1 de Córdoba.
Así, el juez con competencia electoral seguirá ocupando su despacho cinco años más, ya que su eventual retiro se postergó hasta que llegue a las ocho décadas.
En marzo, luego de que la Corte Suprema fijara un nuevo estándar de control para la continuidad de los magistrados de más de 75 años, el Consejo de la Magistratura, comandado por el oficialista Pablo Tonelli, ya tenía 27 casos en la mira.
En virtud del fallo del Máximo Tribunal en el marco de la causa iniciada por el camarista platense Leonardo Schiffrin, tres federales cordobeses quedaron cerca del retiro: Bustos Fierro, José Vicente Muscara y José María Pérez Villalobo.
En junio, vía decreto, Mauricio Macri aceptó la renuncia de Muscara, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 1.
En tanto, Pérez Villalobo -del Tribunal Oral Número 2- quedó fuera de carrera en septiembre, ya que a pesar de que durante la feria invernal le había remitido al Ministerio de Justicia su solicitud para un nuevo nombramiento, el Poder Ejecutivo no le pidió acuerdo al Senado para que continuara en funciones. De esa manera, deberá irse, salvo que inicie acciones judiciales.
Cabe recordar que a poco de conocerse el fallo de la Corte Pérez Villalobo declaró que el Consejo de la Magistratura carecía de facultades para instrumentarlo.
Además, consideró que no estaba obligado a renunciar porque, según sostuvo, la sentencia que involucró al juez de La Plata no puede extenderse a otras situaciones.

Visto bueno
Con sus colegas fuera de carrera, Bustos Fierro es el único magistrado federal cordobés que esquivó la “renovación biológica” del Judicial, al contra con el visto bueno del Ejecutivo, primero, y del Legislativo, después.
En mayo, figuró entre los ocho “elegidos” por el Gobierno y se sumó al listado que integran Edmundo Hendler (de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico); Eduardo Zannoni (de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal); Enrique Pose (del Tribunal Oral en lo Criminal Número 11 de la Capital Federal) y Luis Mizrah (de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal).
Su selección generó incomodidad entre algunos funcionarios del edificio de Concepción Arenal al 690.
En junio, cuando Bustos Fierro aceptó la objeción presentada por Cambiemos para que Enrique Senestrari interviniera en el proceso electoral, por parcialidad manifiesta, con base en que expresó su claro deseo de que “cayera” el Gobierno de Macri, el fiscal lo atacó.
En esa oportunidad, sostuvo el magistrado lo quería “sacar” para que su pliego tuviera mejores chances, y reeditó esa versión tiempo después, cuando el Justicialismo también reclamó su apartamiento.
Bustos Fierro respondió y le recordó al integrante de Justicia Legítima -actualmente sumariado por su exabrupto más grave, que podría costarle el puesto- que su ratificación no era resorte exclusivo del Poder Ejecutivo, sino que el Senado intervendría de “un modo sustancial y significativo”, tal como sucedió.
Hace dos meses, Bustos Fierro logró el respaldo de la comisión de Acuerdos y el miércoles la votación en el Senado se cerró con 70 votos afirmativos.

Fallo
Con la disidencia de Carlos Rosenkrantz y sin la participación de Helena Highton de Nolasco (se excusó), a principios de año la Corte restableció el límite de edad para ejercer funciones en el Poder Judicial, abandonando lo decidido en el precedente “Fayt”.
En 1999, con otra composición, había declarado que el artículo 99, inciso 4, tercer párrafo, introducido por la reforma constitucional de 1994, era nulo.
El decisorio modificó el carácter vitalicio del cargo, pero no la garantía de inamovilidad. Por otra parte, el Alto Cuerpo subrayó que la limitación por razones “biológicas” no equivalía ni podía ser asimilada a la remoción.
Con su decisorio, abrió el juego para una renovación del Judicial, al dejar a pasos de la jubilación a unos 70 funcionarios, sobre un total de mil, y restableció la potestad política del Congreso y del jefe del Estado para ejercer las funciones que el constituyente reformador les otorgó, para decidir si un juez puede continuar ejerciendo su función cuando promedia los 70.
Tras el dictado de la sentencia, el ministro de Justicia, Germán Garavano, consideró “razonable” la decisión y opinó que el recambio en las instituciones “siempre es bueno”.
Cabe recordar que a través de esa cartera el Gobierno se había opuesto a la continuidad de Highton. No obstante, si bien pidió que se rechazara el amparo que presentó, no apeló cuando fue admitido.
La novedad generó reacciones dispares en la CC-ARI y en la UCR, aliadas de Cambiemos. Los integrantes de la fuerza liderada por Elisa Carrió cuestionaron que la Corte se hubiera pronunciado luego de que Highton consiguiera un remedio legal para mantenerse en su sillón después de cumplir la edad tope. Es decir, respaldaron la cuestión de fondo que planteó la sentencia, pero rechazaron las formas.
Desde el radicalismo elogiaron la medida. El senador por Formosa Luis Naidenoff estimó que el cambio de criterio oxigenaba a un poder del Estado que es central, de equilibrio y decisión”.
En referencia al caso de la única mujer que integra la Máxima Instancia del País, fue más cauto. “Hay un criterio rector y partir de este principio es la propia casa que tiene que dar el ejemplo, más allá de las cautelares”, dijo.