El enunciado de la reforma fiscal apunta a las coincidencias

La gradualidad en los cambios alcanza los cinco años. Para neutralizar a la oposición, se gravará la renta financiera.

Por Gabriela Origlia

reforma-dujovneFinalmente se develó la reforma tributaria que, desde su asunción, promete el presidente Mauricio Macri. Un sistema tributario “normal” fue el concepto que usó el ministro Nicolás Dujovne para referirse al objetivo buscado, al que el oficialismo intentará sumar a las provincias y llegar en cinco años, en forma gradual. La intención de los cambios en ocho impuestos es dar certidumbre a los privados acerca de cómo se avanzará.
El fundamento de la gradualidad del proyecto que llegará al Congreso “en no más de dos semanas” es el que vienen marcando los expertos: en un contexto de déficit fiscal no se pueden bajar fuertemente los impuestos. La propuesta conjuga los dos objetivos, achicar el rojo y la presión tributaria.
El costo fiscal estimado –sin que hubiera cambios en la actividad- es de 1,5 puntos del PBI en el quinto año, que se suma a los dos puntos “de concesiones impositivas” ya realizadas por la Nación. Pero, dijo Dujovne, como se reducirá la evasión y crecerá la actividad a más velocidad que en la actualidad, calculó que será “neutra”.
El foco de los cambios está puesto en premiar a los inversores, buscando promedios en los impuestos similares a los que rigen en la región. En esa línea habrá devolución del saldo de IVA por inversiones y se instrumentará un mínimo no imponible para contribuciones personales (los primeros $12.000 quedarán exentos; a partir de ese monto se pagará por la diferencia).
Aunque es obvio que habrá discusiones en el Congreso –hay expectativas de que la oposición reclame que el impuesto a la renta financiera sea más alto al anunciado-, en líneas generales la iniciativa tendría aceptación porque beneficia básicamente a las Pymes y a quienes reinviertan ganancias.
Varias veces durante la presentación del proyecto que girará al Congreso, Dujovne insistió en que a la brevedad continuarán las conversaciones “ya iniciadas” con los gobernadores para que avancen en una “reducción gradual” de Ingresos Brutos y Sellos.
Dos veces “felicitó” a Córdoba, Buenos Aires y CABA por haber avanzado en la eliminación de Ingresos Brutos de extraña jurisdicción, la aduana interna que ya está jaqueada por varios fallos judiciales en contra a la vez que se espera uno de fondo de la Corte Suprema.
“Ingresos Brutos daña de muerte la posibilidad de invertir y exportar”, describió el ministro, quien –en tono conciliador- subrayó sus expectativas de que haya un “esfuerzo compartido” con las provincias para achicar la presión impositiva.

Principales puntos
Entre las medidas planteadas, aumentarán las deducciones en Ganancias para trabajadores autónomos, que están muy por debajo de las que pueden realizar los empleados en relación de dependencia. Este punto hace años que es reclamado por el sector, ya que conlleva una inequidad manifiesta.
También se reducirá al 25% la alícuota para Ganancias corporativas no distribuidas y se impondrá un impuesto adicional sobre los dividendos, con una alícuota máxima del 35%.
Respecto del impuesto al cheque –al que Dujovne incluyó entre los más nocivos por su efecto cascada- adelantó que será eliminado en cinco años y tomado como pago a cuenta. Se extiende, como ya había trascendido, la renta financiera gravada que hoy rige para la de personas jurídicas; se eliminarán las exenciones.
“Es de estricta equidad que la renta financiera de las personas esté gravada cuando lo está la ganancia producto del trabajo. Todos los países vecinos lo hacen”, planteó. Con esta medida Cambiemos atenúa los planteos a sectores de la oposición como el massismo o el propio Juan Schiaretti que lo venían pidiendo. Esta decisión implicó enfrentamientos dentro mismo del Gobierno que terminaron zanjadas por Mauricio Macri.
Para Ganancias de personas no hay cambios previstos –“ya hubo un aumento fuerte del mínimo”-, sí se gravará con una alícuota del 15% la ganancia (actualizada por inflación) de la venta de una segunda vivienda a la vez que se eliminará la carga a la transferencia de inmuebles.
Entre los cambios de alícuotas de impuestos eléctricos, pasará del 17% al 0% la que pesa sobre bienes electrónicos (se suma así a las modificaciones en los aranceles de importación); caerá de 10% a 0% las que existen para autos y motos de gama medio (suben para aeronaves y vehículos de alta gama).
Aumentarán las alícuotas que se cobran para bebidas con alcohol de alta graduación, cervezas, vinos y gaseosas azucaradas. Por supuesto que esos sectores empezaron ya su tarea de lobby. Los impuestos que rigen sobre combustibles se transforman en ambientales.