Exodo kirchnerista habilita kirchnerización cambiemita

Mientras el kirchnerismo se desintegra a pasos agigantados, el gobierno se arriesga a parecerse cada vez más a su recientemente derrotado rival.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

kirchneristaParece que hay una nueva migración masiva, amigo lector. No sé si ha notado que esta semana se ha acelerado el distanciamiento con el kirchnerismo, que se ha convertido finalmente en menemismo al haber entrado en la fase terminal de “yo no la voté”.
El resultado del domingo pasado no le gustó nada a los compañeros peronistas, a los que perder les causa menos gracia que los chistes de Alacrán. Rápidos de reflejos, comenzaron el proceso de reconstrucción con disciplina y meticulosidad japonesa, aunque seguro terminen armando una mala copia china.
El que de a poco empezó a irse del kirchnerismo antes de las elecciones fue Luis D’Elía. En realidad al pobre Lucho lo empezaron a negar como el terrible piantavotos que es. Es simpático verlo dolido en las redes, llorando e insultando como novio despechado que ve a su chica irse con cualquiera con tal de no tenerlo al lado.
El otro dirigente social que salió a separarse del kirchnerismo a menos de un mes de haberlo defendido como alternativa al gobierno, fue Juan Grabois, vendido como “el dirigente más cercano al Papa”. El refernte villero declaró que mientras el discurso del gobierno anterior era cercano a los pobres, en la práctica estaba alejado.

Estoy pasmado
Nunca me hubiese imaginado que un gobierno que terminó su mandato con un 30% de pobres hubiese sido más discurso que hechos. Capaz ahora descubre que con esa plata del asistencialismo se hacía clientelismo en las villas.
Cómo será que el resultado del domingo caló hondo que el jefe espiritual de Grabois también empezó su viraje. Como le gusta el circo mediático de que defiende a los débiles, le mandó una carta a la familia Maldonado, pero lo mismo se reunió con Esteban Bullrich, porque no puede descuidar la relación con los poderosos. Lo simpático es que fue por algo relacionado con Scholas Ocurrentes, el curro que vincula al hoy preso De Vido con el Vaticano.
Otra que eligió seguir su carrera alejada del kirchnerismo es María José Lubertino, la ex titular del Inadi. La señora -representante de todos los rotos que fue recolectando el kirchnerismo en su armado político- reconoció que tomaba distancia.
De gestión pobre y sin poder de movilización o voto salió a ponerle un tarro en el techo a su puestito para venderlo al mejor postor, porque una vez que se prueban las mieles de la vida del empleado público cuesta abandonarlo, en especial cuando lo único que se sabe hacer es escribir en neutro. Lx señorx cansabx dx escribxr todx cxn equxs parx quedxr bixn con la policíx de la corrección políticx.
Entre los movimientos que se empezaron a perfilar está el sorpresivo destino de 1País, condenado a la extinción. Sergio “Tajaí” Massa se dio cuenta de que la ancha avenida del medio en realidad es un sendero de pastor de cabras en medio de la montaña. Ya prepara su regreso al peronismo, que parece una autopista alemana de seis carriles que te permite ir a cualquier lado.
Ante ese abandono del “proyecto superador” la que queda huérfana es su compañera de fórmula, la flor del progresismo bonaerense. Su pérdida de capital político está al nivel de casi dejarla sólo como “la mamá de Laprovíttola”, el basquetbolista de la selección nacional de básquet.
Como era de esperar, ya empezó su coqueteo con Cambiemos, porque su base electoral está ahí. El 10% de votos que perdió en las generales respecto a las PASO en manos de Bullrich lo deja claro. Carrió -su ex socia en UNEN- sacó 50.000 votos menos que los que sacó ella en provincia, pero en un distrito 5 veces más chico.
Los otros que están abandonando el kirchnerismo son los gobernadores de provincia que decidieron entregar a De Vido con algunos de sus diputados. Parece que ya se han dado cuenta de que Elisabet del Calafate tiene los días contados como figura central del peronismo y conviene abandonarla. Parece que de golpe todos han entrado en un shock amnésico y se han olvidado de todos los momentos que han vivido juntos.
Aunque a algunos les encante, la explosión kirchnerista que salpica dirigentes para todos lados, junto a que los que quedan no pueden hacer oposición por estar deslegitimados por sus escándalos de corrupción, el gobierno tiene vía libre para sugerir que sólo lo que ellos dicen es la verdad, algo que nunca es bueno en democracia.
Ahora resulta que por una amenaza en twitter a un muchacho lo fue a buscar la policía. Entiendo que haya que respetar la investidura, pero me parece exagerado. No quiero que de acá a dos años tengamos que hablar de nuestro Excelentísimo Señor Presidente Mauricio Macri, Cóndor de nuestras montañas, Pampero de nuestras llanuras y Poseidón de nuestros mares.
Qué quiere que le diga, amigo lector, a mí me da cosa pensar en que en algún momento esto se empiece a degenerar. Con el gobierno anterior fue tan progresivo que hasta Lubertino nos bajaba línea de corrección política. Me parece que se están endulzando con la victoria.
Si hasta los kirchneristas están abandonando el kirchnerismo, capaz no sea el momento de hacer un kirchnerismo amarillo.