Ecuador recibe a Juez exigiendo que se vaya

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Unos 200 manifestantes se concentraron ayer frente a la Embajada Argentina en Ecuador para exigir la salida de Luis Juez del país. La concurrencia estaba integrada, principalmente, por habitantes y autoridades de Otavalo, ciudad ubicada unos 100 kilómetros de Quito, de cuyos habitantes Juez intentó servirse para excusarse acerca de sus dichos, en los cuales se refirió al pueblo ecuatoriano como “mugriento”. Un comentario “marca de la casa”, que solo Juez podría utilizar para aludir a los habitantes del país con el cual debe fomentar relaciones diplomáticas.

Para no “descontextualizar” las palabras del -aún- embajador argentino en Ecuador, referiremos el episodio completo. El último domingo, consultado por la prensa sobre sus actividades ese día, durante las legislativas nacionales, Juez señaló: “llegué hace media hora, me pegué una ducha, me puse un saco y una camisa, porque no quería estar con la ropa de esta mañana. Van a decir que soy un mugriento y agarré hábitos ecuatorianos”. Una maravilla. Posteriormente indagado por la prensa del país caribeño, respondió que se trata de una descripción de las etnias ecuatorianas. “Una de las más conocidas es el pueblo Otavalo. Ellos se visten a la mañana del sábado y están todo el fin de semana con la misma ropa”, intentó justificarse.

A través de una misiva, Juez aseguró que sus palabras fueron descontextualizadas por “personas malintencionadas que desean hacerle daño”. No explicó, sin embargo, que otra interpretación que pudo haber cabido a sus dichos.

A pesar de todo, algo hay que reconocer a Juez. Aunque no haya logrado fomentar buenas relaciones con Ecuador, si ha logrado unir a buena parte de su dirigencia. Pero en su contra. Ayer, tanto el Alcalde de Otavalo y su vice como la gobernadora de Imbabura se pronunciaron conjuntamente exigiendo disculpas públicas y su salida del país.