Mejoró la percepción económica actual y las perspectivas para 2018

Un trabajo que compara opiniones respecto a 2016 señala el crecimiento del optimismo. El punto de partida es muy bajo. Cómo fueron los cambios de hábitos de consumo.

Un relevamiento a nivel nacional desde el Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino (Cecreda) sobre las expectativas económicas revela que la situación económica particular y familiar da muestras de mejoramiento. El 53,7% de la muestra define como buena su económica actual y el 42,1% afirma que es mala o muy mala; sólo el 2,7% expresa que es excelente.
Para los autores del trabajo esta mejora en la calidad de vida de los argentinos puede ser el correlato del alza de la industria producido estos últimos meses, la inyección de inversiones en la economía y una cierta mejora en el consumo. El punto de partida de la comparación es bajo, ya que en 2016 se vivió una elevada inflación, crisis económica y de empleo.
De hecho, las ventas en supermercados y centros de compra aumentaron durante agosto 1,2% en relación a igual mes del año pasado y quebraron cuatro meses de caídas interanuales consecutivas medidas por Indec. Fue la primera vez desde abril, cuando se volvieron a contabilizar las ventas a precios constantes, sin factor estacional, que el indicador cierra con una mejora. Desde Hacienda relativizaron estos datos favorables debido a que “la medición del Indec solo apunta a supermercados y shoppings y hoy hay otros canales de venta donde también se dirige el consumo masivo”.
El informe de la mejora de perspectivas es del economista Diego Cúneo, becario del Conicet y coordinador y analista del Cecreda y Gabriela Jan, analista de la misma entidad. Todas las provincias están representadas en el relevamiento que se hizo en agosto y cuyos resultados se distribuyeron ahora.
Algunos sectores la economía hogareña mejoraron a lo largo del último año, aunque sigue alto el porcentaje de quienes la pasan mal. En comparación a agosto del 2016, el 44,1 % de la muestra considera que su situación económica actual es peor. En mayo pasado lo era el 47,5%; el 36% entiende que su realidad es igual a la del año pasado. Esta opción, en comparación a febrero, cayó 3,2%. El 19,9% dice que mejoró entre agosto del 2016 y el mismo mes de este año.
Con un salto respecto de la encuesta del mes de mayo, el 38% considera que su situación económica será mejor (hubo un incremento del 22%, en mayo el 31% mostró expectativas positivas para el futuro). Mientras tanto, el 33,1% considera que su situación se mantendrá en las mismas condiciones (en el pasado respondieron 31%) y el 24,5% tiene expectativas negativas para su próximo año (en mayo era el 38%).
El 78,9% de los encuestados afirmó que la situación económica impactó en su consumo diario, mientras que el 20,1% no vio modificado su gasto. De quienes cambiaron sus hábitos, el 55,2% planteó que compran segundas marcas o dejaron ciertos tipos de alimentos; el 71,2% dejó de consumir indumentaria y el 50,9% electrodomésticos o bienes de línea blanca. Ocho de cada diez contó que recortó recreación y entretenimiento.
Por supuesto, mientras peor define el encuestado su situación económica más cambios en su consumo hizo: el 97,22% de los que respondieron que su situación es muy mala modificó hábitos de compra.
La investigación de Cecreda incluyó también la capacidad de ahorro; el 43,4% confirmó que a fin de mes puede ahorrar. En comparación a la misma encuesta realizada en el mes de mayo, se observa un crecimiento en la proporción, entonces era del 39,7%.
Las opciones respecto de las formas de ahorro son múltiples, por lo que los encuestados podrían seleccionar más de un tipo, entre ellas se detallaban: plazo fijo y/o caja de ahorro (43,9%); compra de bonos y/o títulos públicos (11,7%); fondos de inversión (16,7%), inmuebles y/o “ladrillos” (21,7%); compra de divisas (45%) y otros (12%).
En relación al sondeo de Cecreda de mayo, se observa un incremento en el ahorro a través del plazo fijo (entonces del 37,7%), algo menos de compra de dólares (50% hace tres meses, cinco puntos porcentuales menos ahora). De todos modos esa opción continúa liderando las formas de ahorro, demostrando una vez más que esta actividad está enraizada en la cultura argentina.