Con el respaldo de las urnas, qué puede cambiar en la economía

El gradualismo, en buena medida, se fundamentó en que el gobierno no tenía todo el poder. El apoyo de la gente lo fortalece políticamente para encarar el diálogo y buscar consensos con otras fuerzas.

Por Gabriela Origlia

urnas¿Cambiará algo de la gestión del gobierno nacional después del resultado de este domingo? ¿Habrá un nuevo presidente Mauricio Macri después de la victoria en las legislativas? Tiene poder, lo demostró. Ya rindió un examen importante. En ese contexto hay quienes entienden que podría avanzar con más ritmo en el área económica donde, hasta ahora, se manejó con gradualismo. Además de los votos, en las últimas semanas la actividad empezó a reaccionar, lo que implica otro punto a favor.
Más allá de que en el Congreso Cambiemos no tiene mayoría, el respaldo de las urnas le permite encarar las negociaciones que se vienen desde otra posición, con más solidez. En los próximos días habrá un encuentro clave con los gobernadores que ya vienen trabajando en su estrategia.
El cordobés Juan Schiaretti entiende que será la oportunidad de avanzar en temas “fundamentales” para el país que requieren de consenso entre las diferentes fuerzas como son la reforma fiscal, la laboral y un “nuevo federalismo”. Es decir, el acuerdo de gobernabilidad del que viene hablando hace tiempo.
Los gobernadores coinciden en que, para aprobar el presupuesto, la Nación debe aceptar algunas de sus propuestas y avanzar en un esquema más equitativo de distribución de recursos. Están muy preocupados por la posible pérdida de recursos.
Por un lado, está el reclamo judicial de la bonaerense María Eugenia Vidal por el Fondo del Conurbano que todos en bloque rechazan. Pretenden una salida política al conflicto y no quieren resignar recursos a favor de Buenos Aires; en el caso de Córdoba serían unos $7000 millones anuales.
Por otro, crece la inquietud por la aplicación del régimen de revalúo impositivo que impulsa la administración central y que podría generar una pérdida de unos $40.000 millones para los fiscos provinciales por una menor recaudación del impuesto a las Ganancias. Los mandatarios quieren que esa pérdida se cubra con recursos alternativos para no desfinanciar a las provincias.
En ese esquema Buenos Aires resignaría unos $ 8500 millones; Santa Fe $ 3450 millones; Córdoba $ 3430 millones mientras que los distritos más chicos perderían entre 1300 millones y 2000 millones. Los números explican el porqué de la inquietud.
Otro aspecto que las provincias quieren conseguir es un aumento de la coparticipación del impuesto al cheque y las que no transfirieron sus sistemas previsionales (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Santa Cruz, Neuquén, Corrientes, La Pampa, Formosa, Misiones y Tierra del Fuego) buscan “precisiones” sobre la transferencia de fondos nacionales para cubrir los rojos.
Con el resultado de ayer, el gobierno deberá dar señales sobre cómo –y con qué nivel de consenso- pondrá en marcha las reformas estructurales que viene prometiendo, entre las que se cuentan la fiscal, la laboral, la del mercado de capitales y la de ley de Coparticipación. De los acuerdos (o no) que logre dependerá, seguramente, la profundidad y el alcance de los cambios. En esa línea son significativos los diálogos que logre con los gobernadores.
Claro que el avance en las reformas impactará en el nivel de las inversiones. Hay interés por Argentina, es cierto, pero también los capitales esperan a ver la sostenibilidad de las promesas y la capacidad política de convertirlas en realidad. Hay cuestiones claves para que las divisas que ingresan no vayan, como hasta el momento, en su mayor parte a bonos.
Por delante queda resolver el déficit fiscal. No es sostenible en el largo plazo seguir emitiendo deuda al ritmo actual; hay que achicar gasto. La suba de tarifas es sólo una parte de todo lo que queda por realizar junto con una estrategia de lucha contra la inflación que complemente la de la tasa alta del Banco Central. Esos puntos, además de la decisión de la Rosada, requieren de consenso político para garantizar su efecto. Los votos le dan a Cambiemos mayor margen de negociación.