Máximo K en Córdoba, curiosa “estrella” para el cierre de Carro

El hijo de los ex mandatarios Néstor y Cristina Kirchner compartirá un acto con el candidato cordobés el 17 de octubre. Además, también vendrá el diputado Axel Kicillof.

A diez días del inicio de la veda electoral, los comandos de las distintas fuerzas políticas cordobesas juegan sus mejores fichas, con el objetivo de mejorar sus chances en la jornada del 22 de octubre.
En el Frente Córdoba Ciudadana están decididos a explotar al máximo la polarización entre el kirchnerismo y Cambiemos. Tras analizar que fue ese factor el que le permitió a Pablo Carro repetir la performance que en 2013 tuvo Carolina Scotto, los dirigentes k de Córdoba resolvieron dejar cualquier prurito de lado y confrontar con el oficialismo nacional con un perfil ultra k.
La mejor carta que Córdoba Ciudadana pondrá sobre la mesa será la presencia de Máximo Kirchner el próximo 17 de octubre. La visita del diputado nacional, hijo de los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner, constituirá un cierre de campaña anticipado para Carro.
Además, unos días antes volverá a la Docta el exministro de Economía y actual diputado Axel Kicillof, quien acompañó a Carro en la previa de las primarias abiertas de agosto.

Explotar la grieta
El desempeño de Carro en las PASO superó las expectativas del mismo Córdoba Ciudadana. Con el 9,89 por ciento de los votos totales, el secretario general de la CTA Córdoba se ubicó en el tercer lugar del podio, proyectando la obtención de una banca para su lista si repite el resultado en los comicios generales.
La dirigencia kirchnerista considera que su performance se debe en gran parte a la polarización que a nivel nacional tiene a Cristina y al presidente Mauricio Macri como polos opuestos. La candidatura de la señora de Kirchner en la provincia de Buenos Aires le dio la suficiente visibilidad en medios nacionales como para trasladar dicha disputa al resto de los distritos.
En Córdoba, el efecto habría sido, según este análisis, la traslación de votos desde Unión por Córdoba hacia Cambiemos y Córdoba Ciudadana, según la preferencia de los distintos electores. El kirchnerismo considera que este proceso ha continuado desde agosto y que se plasmará en un crecimiento de las dos fuerzas nacionales el 22 de octubre.
Para acentuar dicho efecto, el comando de campaña K delineó acciones que permitan reforzar la identidad kirchnerista e incluso peronista de Carro, un candidato poco conocido en la provincia.
El registro fotográfico de la reunión que los candidatos Carro y Valentina Enet tuvieron con Cristina Kirchner fue el primer golpe de efecto, al inicio de la campaña. Posteriormente, Carro se reunió con figuras del firmamento kirchnerista que semana a semana llegaron a Córdoba.
El ex ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni, fue el de más alto perfil hasta el momento. En los próximos días se sumará el exministro Kicillof, quien en la previa de las PASO logró darle a Carro el primer contexto de masividad de toda la campaña, cuando compartieron un acto en la plaza San Martín.
La estrategia de Córdoba Ciudadana contempla también mostrar un costado peronista de la lista, por lo que Carro tuvo que recorrer unidades básicas del interior provincial. Las redes sociales de la campaña se encargaron de mostrar las cuidadas fotos con efigies de Juan Perón y de Evita como decoración.
Además, el aniversario del natalicio del fundador del justicialismo fue la excusa con que Carro remarcó que su lista es “el único partido que lleva su figura en la boleta”. Un mensaje dirigido directa y exclusivamente al electoral de la lista que encabeza el vicegobernador Martín Llaryora.
La llegada a Córdoba de Máximo Kirchner representa una confluencia de ambos perfiles. El ex “hijo presidencial” compartirá con Carro la máxima efeméride de la liturgia peronista: el 17 de octubre.
Las consecuencias de este hecho son díficiles de predecir. Si bien el apellido Kirchner le dará a Carro un sello de pureza y calidad a los ojos de muchos votantes antimacristas, la ferviente oposición del electorado cordobés ha sido una constante durante los últimos 14 años. El 71,52 por ciento que alcanzó Macri en el balotaje presidencial de 2015 es la mayor prueba de este fenómeno.