La mejora de Brasil empujará las exportaciones industriales argentinas

Los datos de cuentas nacionales brasileñas indican que finalmente la recuperación se consolida, aunque a un ritmo lento. Vino de la mano de la demanda externa y del consumo privado.

Es muy probable que la economía argentina crezca en 2018 entre el tres y el cuatro por ciento, rompiendo la dinámica recesiva observada en los últimos años pares no electorales. Entre los factores que explican esa expansión está el arrastre estadístico positivo (+1%), mayor concreción de inversiones privadas; y la concreción de la tan ansiada recuperación de Brasil.
La mejora económica brasileña es particularmente relevante para la industria local. Las exportaciones de manufacturas industriales argentinas ya se están recuperando (+12,8% internanual en los primeros siete meses del año) pero el aporte de Brasil es todavía acotado (+3,4% en ese período).
Si el año que viene la demanda de Brasil comienza a dinamizarse, es probable que las exportaciones industriales argentinas consoliden su recuperación, sostiene la consultora Ecolatina.
Para Córdoba ese repunte es clave para el polo automotor. Las nuevas inversiones de Fiat –que empieza a producir en noviembre- y de la alianza Renault Nissan (arranca a fines de junio próximo con las pick ups) apuntan a ese mercado, principalmente, para sus exportaciones.
En el segundo trimestre de este año la economía brasileña trepó 0,2% en la medición sin estacionalidad, confirmando la recuperación observada en los primeros meses del año (+1,1% en términos desestacionalizados tras ocho trimestres consecutivos de caída). Al ser el segundo trimestre consecutivo de expansión del PBI, se afirma que ya salió de la recesión.
Más aún, por primera vez desde el 2014, la actividad creció en términos interanuales, ubicándose 0,3% por encima del PBI del segundo trimestre de 2016 (en el promedio del primer semestre igualó el nivel dela primera mitad del año pasado).
Estos números fueron bien recibidos por el mercado, que incluso esperaba un crecimiento más moderado para el segundo trimestre del año. Sin embargo, cuando profundizamos sobre la dinámica de esta recuperación, todavía persiste cierta debilidad económica.
Al desagregar el PBI por rama de actividad se observa que el crecimiento interanual del segundo trimestre fue impulsado por las actividades primarias. Por caso, el sector agropecuario mejoró casi 15% interanual en ese período (misma tasa que en el primer trimestre del año).
De manera análoga, las industrias asociadas a las actividades extractivas (petróleo gas y minería) treparon casi 6% interanual en el segundo trimestre, acumulando en el primer semestre del año una expansión de 7,7% interanual.
Sin embargo, sectores de mayor envergadura dentro de la economía Brasileña, como la industria o la construcción continúan en terreno negativo al cierre de la primera mitad del año (en el segundo trimestre cayeron 1,1% y 7% interanual, respectivamente).
Asimismo, la producción de servicios cayó 0,4% respecto al año pasado en el segundo trimestre del año acumulando en la primera mitad de 2017 una contracción del 1% internanual. Ahora bien, dentro del sector terciario durante el segundo trimestrese destacó el buen desempeño del comercio (+0,9% sobre 2016) y, en menor medida, el sector inmobiliario (+0,3% también interanual)
La expansión del comercio se explica por la mejora del consumo privado. Este componente de la demanda trepó 1,4% en términos desestacionalizados y 0,8% interanual en el segundo trimestre de 2017. Dicha mejora en el consumo de los hogares se explica por la recuperación del salario real en un contexto de fuerte desaceleración de la inflación y, en menor medida, el incipiente aumento del empleo.
El salario real trepó 2,2% interanual en el segundo trimestre de 2017 gracias al reducción de la inflación (el menor dinamismo del alza de precios: no sólo impulsó el gasto de las familias, sino que le da margen al Banco Central de Brasil (BCB) para reducir la tasa de interés nominal, mejorando así las perspectivas de crediticias y de inversión real.
Durante el segundo trimestre se observó una significativa mejora del mercado laboral. El empleo trepó 1,4% respecto de los primeros tres meses del año y la desocupación bajó de 13,7% a 13% en el segundo trimestre, algo que no se observaba desde 2014.