De la Sota disimula (mal) su alejamiento de la política

El lanzamiento de su línea de ropa masculina y la apertura del local en la ciudad de Río Cuarto fue la plataforma de la que se sirvió para sobreactuar su desinterés por el escenario electoral provincial.

Por Yanina Soria
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sotaYo sólo le puedo hablar de moda”, respondió el tres veces gobernador de Córdoba y ex candidato a presidente cuando ayer se le preguntó de política. José Manuel de la Sota se las ingenió una vez más para, sin ser candidato ni protagonista de la campaña, copar el centro de la escena provincial a dos semanas de las legislativas.
El lanzamiento de su línea de ropa masculina y la apertura del local en la ciudad de Río Cuarto fue la plataforma de la que se sirvió el cacique del peronismo cordobés para sobreactuar su supuesto alejamiento y desinterés por la política provincial. “Estoy en año sabático de la política”, repitió por si algún distraído compraba ese mensaje. Un detalle al pie de página: el sillón que exhibe en la vidriera junto a dos maniquíes tiene plasmada la bandera de Córdoba.
Quienes lo conocen, lo saben demasiado ambicioso como para sentenciar que aquel hombre que alguna vez soñó con conducir los destinos de todos los argentinos, se dedique ahora al mundo de las telas y el diseño, mirando desde afuera los procesos políticos de Córdoba y el país.
Difícil creer entonces que el nuevo perfil de diseñador textil haya absorbido al del estadista y que su futuro quede reducido sólo a la moda y a las disertaciones académicas que ofrece en distintos países, como ayer buscó señalar.
Por el contrario. Desde su entorno aseguran por lo bajo que esto le sirve como pantalla para mostrarse ocupado en otra cosa y desmarcarse así de los resultados de agosto y de la –casi segura- segunda derrota que enfrentará el peronismo el 22 de octubre frente a Cambiemos. Los números que se manejan en el Centro Cívico marcan una ventaja ampliada para la lista que encabeza el diputado Héctor Baldassi y que patrocina el presidente Mauricio Macri.
“No juego hoy en Unión por Córdoba”, dijo ayer cuando se le consultó sobre la situación del peronismo de cara a los próximos comicios e insistió “no debo opinar al respecto”. La abstención como opción dice mucho y su posición no es neutral.
Desde que declinó su candidatura, De la Sota mantuvo una conducta pendular (indescifrable para algunos) en torno a la campaña electoral. Antes del 13 de agosto, asomó tibiamente en algunos actos específicos y grabó un mensaje para la militancia pidiendo el voto por la lista que encabeza Martín Llaryora. Luego, el día de la derrota no acompañó a los candidatos ni al gobernador Juan Schiaretti cuando admitía el triunfo cambiemita y horas después del cierre de la votación tomó un avión y viajó a Buenos Aires rumbo a Brasil.
Entrado ya el segundo tiempo electoral, reapareció en escena, juntó a su tropa y la arengó a trabajar para revertir los resultados. Todo indicaba que, esta vez, su participación sería mayor, incluso hasta el propio gobernador así lo había asegurado ante los suyos. De hecho, su rostro aparece en parte de la gráfica proselitista de Unión por Córdoba.

Operativo clamor
La lectura -cargada de parcialidad, por cierto- que hacen en el delasotismo sobre el comportamiento zigzagueante del ex mandatario en el terreno electoral, es simple: ¿Para qué exponerse y ponerle el cuerpo a una derrota que no es suya?, dicen quienes cuestionan la poca participación que les dieron en la campaña comandada por el schiarettismo.
Los delasotistas creen que en el capítulo interno que se abrirá en el PJ cordobés el 23 de octubre, asomará la oportunidad para pedir el regreso de su jefe político. Preparan una especie de operativo clamor y buscarán instalar que sólo un De la Sota renovado será capaz de enfrentar los proyectos que la fuerza amarilla tiene para Córdoba en el 2019. En esa tesis, observan a un Schiaretti debilitado como conductor político y a un peronismo demandando una reconversión profunda. Claro que esos son, por ahora, solo deseos de quienes miran con seria preocupación la posibilidad de que, después de dos décadas al frente del poder provincial, Unión por Córdoba pueda ser desbandado de ese lugar.

Presión impositiva
“Necesitaba tener una actividad cotidiana y esto me hace poner los pies en la tierra también. Yo escuchaba a Fedecom y al Cecis pero no lo sufría. Ahora que he tenido que montar este negocio participo de lo que ellos dicen. Es difícil hoy con la estructura de impuestos”, dijo quien administró tres veces esta provincia al quejarse por la carga tributaria que recae sobre los comercios.
De la Sota habló ayer frente a los medios que lo abordaron en la puerta de su tienda ubicada en la calle Alvear 717, en un sector distinguido de la ciudad sureña, donde él mismo atenderá. “El Hombre” entonces ya no será sólo el título del libro que escribió para lanzarse al escenario nacional sino que desde ahora es el nombre con el que ofrecerá sus exclusivos diseños “a precios accesibles”, según señaló.