Franceschi, diplomático y severo con Independiente

El presidente de Belgrano apeló a una carta institucional para hacer valer lo correspondiente para el club tras la venta de Rigoni a Rusia. Números confusos ante la poca voluntad desde Avellaneda. Le reclama además una compensación por daños y perjuicios.

Por Federico Jelic

Belgrano-Franceschi¡Cuánta tela por cortar va a dejar la novela de Emiliano Rigoni! El volante nacido en Colonia Caroya ya parece casi fijo en la nómina de convocados de Jorge Sampaoli en la Selección Argentina, sin embargo, continúan los tironeos entre Belgrano e Independiente a la hora de acordar el reparto de los porcentajes tras la operación que lo depositó en el fútbol ruso. En ese sentido, la historia atravesó por diversos pasadizos, no obstante, una vez consumada la venta, da la sensación que desde Avellaneda no mostraron toda la voluntad de dar a conocer los números reales o al menos, quieren sacar ventaja.
Por eso es que el flamante presidente de Belgrano Jorge Franceschi tomó cartas en el asunto para marcar la cancha: la mitad del pase de Rigoni es propiedad de la entidad de Alberdi. Y como añadidura, reclama también un monto indemnizatorio por daños y perjuicios de nada menos que 3 millones de euros. En AFA también hay un duplicado de dicho documento. No fue una guerra mediática, pero en los escritorios, seguramente habrá fuego cruzado, en una batalla legal que recién empieza.

La intimación
Vía carta documento, desde Belgrano hicieron saber el descontento sobre lo desprolijo de la situación que involucraba la transferencia de Rigoni al Zenit de Rusia, en una cifra millonaria. Francesch firmó dicho documento cuyo encabezado fue diplomático aunque también admonitorio: “Me dirijo a usted en mi carácter de presidente de Club Atlético Belgrano a fin de denunciar por esta vía un marcado incumplimiento de su parte respecto de varias obligaciones asumidas frente a Belgrano al firmar el contrato de cesión de derechos federativos y económicos”. Hasta ahí todo normal.
En dicha intimación, Belgrano le reclama a la institución el cobro del 50 por ciento del pase al Zenit y además 3 millones de euros extra, por daños y perjuicios, aunque maquillado “En concepto de cláusula penal”.
Además, hastiados de tanto esperar definiciones sobre la negociación, Belgrano destaca una “marcada mala fe y destrato (…) durante las largas negociaciones que han mantenido con el FC ZENIT en los meses de julio y agosto 2017 que ocasionaron graves daños y perjuicios que deberán ser reparados en su totalidad”.
“(…)Esperamos recapaciten sobre su accionar y se avengan a abonar a nuestra institución las sumas de dinero que nos corresponden en carácter de titulares del 50% de los beneficios económicos derivados de la transferencia (…), como así también deberán reparar los graves daños y perjuicios (…) cancelar las multas en concepto de cláusula penal que se han devengado por su marcado incumplimiento”, agrega el documento.
Para cerrar, lejos de bajar la tónica del mensaje, aprovecha para remarcar actitudes que podrían ser causales de algún nuevo cortocircuito. “La mala fe de su parte ha quedado evidenciada ante la falta de comunicación y el total ocultamiento respecto de las largas negociaciones que han llevado a cabo con el FC Zenit y de las diversas ofertas que la institución rusa les ha formulado, (…) su malicioso obrar no culmina con los incumplimientos que hemos referenciado en forma sucinta en los párrafos anteriores, sino que se han agraviado aún más ante el silencio que han guardado frente a nuestros reiterados reclamos efectuados en forma telefónica y personal a las autoridades de Independiente”, agrega el texto.

¿En cuanto se vendió?
La historia arranca cuando Independiente le compra la mitad de la ficha a Belgrano de Rigoni, en 15 millones de pesos, allá a inicios de 2016. Independiente como poseedor de la totalidad de los derechos federativos tenía la prioridad y la potestad de negociarlo donde deseara, siempre y cuando respetara en proporciones iguales el reparto de los derechos económicos con el “Pirata”. Ese litigio continúa.
Es que en algún momento intercedió Armando Pérez, quien siempre desde el primer instante manifestó que a Belgrano le iban a quedar 1.500.000 euros limpios, sin impuestos, de dicha operación. A pesar de no tener la mejor relación con Hugo Moyano, titular de Independiente y líder de la CGT (fueron antagonistas en AFA, tras la asunción de Pérez en la Comisión Normalizadora), esos números parecían estar acordados. Pero los pares de la nueva dirigencia de Belgrano pegaron un grito en el cielo. Argumentaban que la parte correspondiente a la entidad de Alberdi debía ser superadora. Algunos chispazos tomaron trascendencia en el seno de la cúpula directiva por esta situación.
Desde Avellaneda, periodistas partidarios de Independiente dan cuenta que la transferencia se realizó en 8 millones de euros. Deducidos gastos, al “Diablo Rojo” le quedarían 3.905.750 mil euros. ¿Por qué a Belgrano le corresponderían nomás un millón y medio de esa moneda?
Según versiones no oficiales, Independiente le quiere hacer valer y descontar la primera inversión que hizo por el pase de Rigoni de casi un millón y medio de dólares (15 millones de pesos). De todas formas, el número coincide con lo que había anunciado Pérez, cuando se negociaba el armado del plantel y el “Marciano” Ortíz llegaba a préstamo sin cargo al equipo que dirige Sebastián Méndez.
El monto parece insuficiente. En Belgrano entienden lo mismo. Hasta Bocha Sport Club de Colonia Caroya sacará réditos (200 mil euros en concepto de mecanismo de solidaridad, por ser club formador, erogación a cargo de los rusos), no obstante parece que la mayor cantidad de descuentos será en el reparto para los de Alberdi. Como consuelo, el Zenit se comprometió a abonar 500 mil euros si sale campeón de la liga rusa, a dividir entre el “Pirata” e Independiente. Desde Belgrano esperan que para ese litigio no sea necesario apelar a los abogados, porque si la pulseada toma el mismo camino que por la mitad del pase de Rigoni seguramente habrá nuevos episodios no deseados entre ambas instituciones. Y Franceschi, como responsable del club, debe ponerse el chaleco anti balas y salir a la guerra desigual de las negociaciones. Primero actuó protocolarmente, ahora deberá apelar a otros artilugios legales, parece.