La suba de costos en dólares impactaría en la construcción

El poder adquisitivo de la cosecha cayó respecto a años anteriores y ese es un factor clave para el sector en el área privada. El costo en dólares está en el pico en una década.

dólaresLos datos de la evolución de la construcción son favorables, motorizados por la obra pública. Los despachos de cemento y el empleo revierten en forma significativa el bache de 2016, pero la suba del costo en dólares puede debilitar el ritmo de la recuperación, según señala un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea.
La tasa de inversión en construcciones hizo un piso de 7,2% del PIB en el primer trimestre de 2016 y se incrementó a 7,5% del PIB en igual período de este año. Sin embargo, se encuentran 0,4 puntos porcentuales por debajo del promedio 2007-17. Para la economista Carla Calá, autora del trabajo, los altos precios internacionales de los granos de años anteriores beneficiaron al sector, ya que parte de los excedentes de esas campañas agrícolas se volcaron a propiedades. Sin embargo, el poder adquisitivo de la cosecha de 2017 (en términos del costo de la construcción) se ubica 22% por debajo del promedio de la última década.
En los últimos 10 años, es posible distinguir dos periodos. El primero va entre 2007 y 2011, que si bien se caracteriza por altos costos de construcción, presenta un promedio de empleo registrado de 408.035 trabajadores (sin considerar el año de la crisis internacional de 2009). El periodo posterior, incluido el primer semestre de 2017, anota un promedio inferior, de 393.674, habiendo quedado atrás el boom de precios de las commodities y el cepo cambiario.
El costo de la construcción en dólares, base 100 en 2007, llegó en el primer semestre de 2017 a un nivel cercano a 170, un guarismo que no se había registrado en los últimos 10 años. Los despachos de cemento promediaron, para el primer semestre de 2017, una cifra de 121, base 100 en primer semestre de 2007.
El empleo formal del sector construcciones se recuperó en abril en 7,5 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2016, llegando a 394.108 puestos de trabajo, en línea con el promedio del último quinquenio.
En la primera etapa analizada, los términos de intercambio presionaron la inversión en construcciones al alza a través de distintos mecanismos. Los canales más relevantes fueron el efecto riqueza sobre las propiedades y las tierras; el aumento del flujo de caja a favor de los chacareros y empresas del sector y el del flujo de caja canalizados por el Estado a través de la recaudación de impuestos (particularmente retenciones).
Cuando se analiza la variable inversión en construcciones de cuentas nacionales como porcentaje del PIB, a precios constantes, superpuesta a la evolución de los dólares aportados por cada campaña agrícola, se detecta una sostenida tendencia descendente: luego de un pico de 8,8% del PIB en 2008, marcó 8,3% en 2011 para hacer un piso de 7,2% en 2016. La recuperación de 2017 a 7,5% del PIB ubica a esta variable todavía 0,4 puntos porcentuales por debajo del promedio 2007-2017.
Respecto de los dólares de la campaña agrícola, el estimado para este año es de 34.000 millones de dólares, 7,22% por encima del promedio 2007-2017. Sin embargo, el poder adquisitivo de la cosecha deflactado por el costo de la construcción en dólares está 22% por debajo del promedio 2007-2017.
En ese marco, por un lado los precios relativos no favorecen la expansión del sector, ya que el costo en dólares está en el pico de la serie de diez años, y el poder adquisitivo de la cosecha de granos 22% abajo del promedio.
Por otro lado, el financiamiento disponible para el estado permite expandir la obra pública, mientras que, más recientemente, cobra impulso el crédito hipotecario para las familias. El interrogante –para Calá- es hasta qué punto los determinantes del financiamiento habrán de prevalecer sobre los vinculados con los precios relativos.
El reporte también remarca que la actividad depende centralmente de la obra pública: corresponden 2,5 toneladas de cemento/mes por cada empleo formal del sector, mientras que, por ejemplo, en igual periodo de 2008 ese ratio era de 1,65.