Fassi, el recuperador de créditos

El hombre fuerte de Pachuca, mediante gestiones junto a su equipo técnico legal,  consiguió que AFA reconozca a Talleres la deuda por los derechos de televisación del 2016, por 15 millones de pesos. ¿Influencias por cercanos al poder? Todo vale.

Por Federico Jelic

fassiA decir verdad, le pertenecían legítimamente, pero al trámite había que seguirlo. Se trató de una apropiación indebida, arbitraria y sin justificativos aparentes, aprovechando algunos grises en los convenios suscriptos, como viene sucediendo en AFA desde tiempos inmemoriales. En este caso el perjudicado fue un equipo indirectamente afiliado al ente madre del futbol nacional, por ende, las resoluciones en la Justicia y en los organismos directivos suelen darse con una rapidez relativa en busca de algún fallo tranquilizador.
De todas maneras, al menos la batalla legal fue ganada. Talleres consiguió que se le restituyan los fondos correspondientes a los derechos de TV de la temporada 2016, cuando reconquistó su espacio en Primera División. Las autoridades en aquel momento priorizaron ese crédito para el equipo descendido, Argentinos Juniors, en pos de su aventura en la B Nacional, perjudicando al único ascendido que entregó ese cortó torneo de seis meses, del cual en barrio Jardín se colgaron del hilo del barrilete y llegaron a la máxima elite.
Los reclamos llegaron a buen puerto. 15 millones de pesos le corresponden a Talleres y así lo dictaminó el Comité Ejecutivo de AFA. ¿Cuánto habrá tenido que ver la relación fortalecida del titular de Talleres Andrés Fassi con el presidente de Boca y vice de AFA, Daniel Angelici? Más allá de la solidez de los argumentos y fundamentos jurídicos, no debería minimizarse dicha unidad de poder.

Segura metió la mano
Increíble pero real. Como en la vieja AFA de Julio Grondona. Y bueno, su aprendiz y sucesor directo, Luis Segura, no podía dejar de aplicar aquellas recetas que le garantizaban impunidad, solo por ser vice en la gestión del “padrino” eterno. El club de sus amores, Argentinos Juniors, perdía la categoría una vez más en el torneo de 30 equipos, criatura que apoyó y respaldó cuando su mentor político, vaya  a saber  bajo qué influencia medicinal o arresto de insania, pergeñó. Un torneo tan largo como desparejo y desmotivador. No la podía dejar desamparada.
Entonces, a Talleres que recién ascendía no le ingresaron los montos por derechos de TV y a Argentinos Juniors sí, cuando pasaba a formar parte de la divisional de ascenso.  Guste o no fue un despropósito. Sobre que ya el reparto de los dineros de “Fútbol para Todos” era inequitativo y con graves dilaciones en el cumplimiento, que motivaron también a recesiones en las áreas financieras de los clubes, encima esto.
Entonces Talleres, recién ascendido, se las tuvo que ingeniar con otros mecanismos de subsistencia, más allá de que todavía contaba con el apoyo y la inversión de Grupo Pachuca. Se vio obligado a la búsqueda de nuevos recursos. Apuntó al empresariado cordobés, con nuevas estrategias de marketing, más a una ostentosa campaña de socios. Mal no le fue. La gente acompañó después de 12 años sin jugar en Primera, pero de todas formas, los ingresos principales por las transmisiones de fútbol quedaron en suspenso, cuando legítimamente le correspondían.

Reclamos a Pérez y la intervención
El primer paso de Fassi ante esta injusta situación fue hacer su reclamo vía AFA. Con exposiciones y garantías, buscando hacer valer los derechos del club por los canales institucionales. En ese tiempo Segura (precisamente autor material e intelectual de la apropiación de fondos), renunciaba y entonces el fútbol acéfalo pasó a ser conducido por la Comisión Normalizadora, una pseudo intervención estatal y de FIFA, cuyo presidente fue nada menos que Armando Pérez.
El titular de Belgrano contaba con la venia del presidente Mauricio Macri, más allá de cosechar elogios permanentes por la prolija administración en el club de Alberdi. Pero era hombre del interior, por ende ni el periodismo unitario ni los demás dirigentes del grondonismo residual miraban con buenos ojos quedarse fuera de la toma de decisiones vinculantes en la reconstrucción del fútbol argentino, cuando históricamente estuvieron prendidos de una u otra forma.
Sin embargo, a pesar de que Fassi expuso la problemática al propio Pérez y al resto de sus pares del comité regularizador, jamás hicieron avanzar el expediente. Estaba claro que la prioridad era otra. Con las huelgas generales de los clubes del ascenso y un arranque del torneo que se dilató mucho más de la cuenta, Talleres pasó a segundo plano.
Mientras se acomodaban los números en AFA, en barrio Jardín  esperaban sentados. Y para colmo de males, les caía encima el juicio del plantel de 2013, reclamando el premio del ascenso. El monto, con intereses, supera los 5 millones de pesos.

Con Tapia y Angelici, adentro
El dinámico mundo político de AFA siguió su rumbo a los tumbos, hasta que Pérez pudo anunciar el llamado a elecciones y la partida de la Comisión Normalizadora. Al final hubo un solo candidato, Claudio Tapia, que fue ungido por todos los fogoneros golpistas del ascenso, sin ningún tipo de oposición.
Fassi se supo desenvolver correctamente. No buscó enemigos, y pese a que nunca ocultó su pertenencia al bloque de Marcelo Tinelli (antagonista con Daniel Angelici) comenzó a forjar relación con el presidente de Boca Juniors por otros carriles. Todo inició con la venta de Cristian Pavón en el proceso del Fondo de Inversión, pero continuó con las operaciones que incluyeron a Sebastián Palacios, Juan Cruz Komar, Nazareno Solís, Alejandro Maciel y ahora Marcelo Torres, que dejaron como saldo un idilio fiel.
Está claro que Fassi movió sus influencias. Angelici le dio una mano. Mientras pedía un cambio total en el fútbol nacional, jamás se mostró díscolo, y en cada micrófono que tiene por delante elogia el accionar de la Superliga, como motor de la renovación. Pero tampoco deja de hacer los deberes sociales de convivencia con el mandamás de Boca. Un aliado de ese fuste le puede reportar réditos políticos importantes en muchos sentidos. No solo por ser vice de “Chiqui” Tapia ni por la investidura del club al que representa, sino que también tiene teléfono directo con Macri, por si fuera necesario.
De todas maneras, es un premio a la persistencia. Talleres consiguió ser escuchado por las autoridades de AFA, y la asamblea que compete en el tema, el Comité Ejecutivo, le dio su aval para que su reclamo sea aprobado. Talleres recibirá finalmente los 15 millones de pesos que le pertenecen. Será cuestión de saber de qué manera se instrumentará la ejecución y el cobro, pero ya con el visto bueno a su favor todo es más fácil. Para ese cumplimiento y reconocimiento hay responsables: La capacidad de gestión junto al saber relacionarse sin perder la esencia políticamente correcta. A Fassi ese saco le calza perfectamente.