La reforma universitaria en 2018: disrupción para el liderazgo universitario

En el marco de la Conferencia de la Educación Superior 2018 los trabajadores de los distintos estamentos universitarios, académicos y de gestión, los gremios estudiantiles, y otros actores interesados de toda América, confrontarán sus concepciones sobre la misión de la Universidad argentina y latinoamericana.

La verdad aparece como un clamor
tan necesario y tan ignorado a la vez
Eduardo Dalmasso

Por José Carmelo Duarte

reforma-universidadEste año los debates sobre la Reforma Universitaria del 18, los modelos de Educación Superior, y las políticas públicas educativas, se incrementarán progresivamente hasta el 2018.
Por una parte, se preparan actividades por el centenario de la Reforma Universitaria; y por la otra, se organiza la Conferencia de la Educación Superior 2018, que está a cargo de la Universidad Nacional de Córdoba y el IESALC (Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe de la UNESCO). El centro geográfico de estos eventos es la ciudad de Córdoba, y la convierten una vez más en referencia de la política educativa de la Argentina y de América.
Los trabajadores de los distintos estamentos universitarios, académicos y de gestión, los gremios estudiantiles, y otros actores interesados de toda América, confrontarán sus concepciones sobre la misión de la Universidad argentina y latinoamericana.
Esta misma misión que en palabras del Rector de la UNC Hugo Juri, se expandió más allá de nuestras fronteras y tuvo una visión ética, que generó una intervención protagónica en la vida política de América Colonial, y más tarde en la Nación Argentina.
También dice Juri que la acción de la Universidad se basó en valores tales como el interés por la construcción política de la Nación, la gratuidad, la autonomía universitaria, los concursos, la Educación Superior como bien social, la idea de una universidad solidaria y de calidad, la diversidad ideológica, la libertad de cátedra y la idoneidad ética profesional.
Así como la Universidad, cada ciudadano universitario también tiene una misión. Recorre personalmente un itinerario donde los valores son la constelación que orienta su práctica, aunque a veces inadvertidamente. La misión de cada uno podría definirse como la búsqueda persistente de “liderarse para liderar”.
Esta expresión “liderarse para liderar” es el título del libro de Eduardo Dalmasso. Libro que es un programa vivaz de entrenamiento para hacer frente a los cambios súbitos que se producen en la sociedad actual y en el ámbito universitario.

Escenario de tres variables
El liderazgo universitario argentino es un fenómeno complejo que merece ser puesto en análisis y síntesis, en un escenario demandante con estas dos variables: 1) la edición de la CRES 2018 que pondrá en discusión la educación superior de América Latina y el Caribe, con la construcción de una agenda propia teniendo en cuenta la Conferencia Mundial de Educación a realizarse en París en 2019; y 2) el estado actual del sistema universitario argentino, en relación con el legado de la Reforma Universitaria de 1918 y su vigencia.
Sin embargo estas dos variables dependen de una tercera: la velocidad de la innovación, en particular en el ámbito científico-tecnológico.
Esta velocidad puede condensar puntos de disrupción. Es decir, pueden acontecer cambios repentinos y bruscos. Por ejemplo, es frecuente leer su uso como adjetivo acompañando al sustantivo tecnología. Dalmasso utiliza la expresión calado disruptivo para describir el impacto de los procesos de innovación en los patrones de la tecnología y de la producción, y en las actividades de la sociedad tales como la educación, la salud, y el trabajo hasta el punto de cambiar las reglas que rigen su funcionamiento.
Los líderes universitarios argentinos hacen frente a un calado disruptivo para orientarse en un futuro que se confunde cada vez más con el presente. Necesitarán deconstruir las matrices disciplinares teóricas de la conducción, de la dirección, de la administración y de la gestión. En este panorama de las ideas y de los escritos sobre liderazgo se observa una fuerte influencia europea y norteamericana, salvo en el espacio de las publicaciones locales, donde aparece una fuerte señal simbólica.
Es el caso del citado libro “Liderarse para Liderar” editado por la cordobesa Editorial Comunicarte. Una señal que contiene dos referencias para navegar incertidumbres: el diálogo como piedra angular de la relación maestro-discípulo, y la marca del pensamiento crítico.
Para Carmen Miró -citada por Dalmasso -, el pensamiento crítico es aquel cuya fuente más importante de reflexión y conocimiento sobre lo social, lo económico y lo político radica en los conflictos inherentes al desarrollo de la propia sociedad, que incluye por supuesto a los ámbitos universitario, gubernamental y empresarial, pero no se reduce a ellos, pues incluye a las culturas emergentes en los nuevos movimientos sociales.
Además, Miró señala la débil articulación de las entidades académicas de la región con los nuevos movimientos sociales de sus propios pueblos. Esa debilidad debe ser superada para que sea posible la elaboración de una síntesis superior del pensamiento crítico latinoamericano que no sea copia ni calco, sino creación propia.

Liderazgo y Reforma
En el escenario planteado, pueden extrapolarse estas reflexiones de Miró convirtiéndolas en una marca de identidad del liderazgo universitario local, definiendo este futurible: un conjunto de actores que dialogan, y programan este diálogo como un trayecto de formación ad-hoc (seminarios o un diplomado) con énfasis especial sobre el legado de la Reforma del 18 y su resignificación.
Los universitarios argentinos (docentes, no-docentes, estudiantes, graduados, y los integrantes de organizaciones sociales y comunitarias) podrían mapear sus liderazgos con el abordaje de contenidos tales como la educación como derecho ciudadano; la universidad argentina y americana en los tramos democráticos; financiamiento y economía universitaria; el gobierno universitario y sus fuentes legitimadoras y legales; los sindicatos y los gremios estudiantiles federados: un mapa actualizado de sus aspiraciones y frustraciones; génesis de una carrera universitaria; sus variables y sus efectos; la academia argentina (sus tradiciones); grandes logros de la universidad argentina; escenarios futuros percibidos de la Universidad en América y en la Argentina; la equidad; la calidad y la inclusión en la trama universitaria; la Reforma de 1918; el manifiesto; Deodoro Roca: un perfil biográfico y su legado universal; la universidad y los trabajadores; los partidos políticos y sus ramas universitarias; los modelos hegemónicos y la instrumentación de la educación superior; la pos ciencia; la búsqueda de un modelo integrador, humanista, latinoamericano y la nueva agenda de la Educación Superior.
El resultado que cabría esperar en 2018, es que los argentinos que hayan hecho este itinerario formativo tengan mayor solvencia conceptual para comprender el impacto estratégico de la educación superior. Es más, los términos de referencia de ese impacto estratégico encuadran en los enunciados de Tamarit, coordinador general de la CRES 2018, en su ponencia del aula virtual del IESALC.
El año del Centenario de la Reforma, se configuraría entonces como el año en que los líderes universitarios argentinos lograron convertir una disrupción en una anticipación estratégica orientada por la tríada: equidad, inclusión y calidad. O bien, el año en el que se materializó el espíritu reformista en el siglo XXI.