El hombre clave de la primera década de la democracia

Eduardo Angeloz fue la figura excluyente de la política cordobesa en los primeros años del período inaugurado en 1983. Tres veces gobernador y candidato presidencial. Nunca abandonó su militancia en la UCR de Córdoba y fue clave en el partido a nivel nacional.

Por Marcos Duarte

El 18 de octubre de 1949 cumplí 18 años, y ese mismo día me afilié a la Unión Cívica Radical. Lo recuerdo como si fuera hoy”, escribió Eduardo Angeloz en sus memorias, editadas hace pocos años. Según su relato, ese mismo día conoció a Arturo Illia, por entonces presidente del comité central de su partido.
Desde aquel momento, no abandonó la actividad política hasta el día de ayer en el que falleció. Nació en la localidad de Río Tercero y, muy joven, se trasladó a la ciudad de Córdoba donde residió toda su vida.
Fue presidente de la Juventud Radical en 1953 y, diez años después, titular del comité capital. Fue electo senador provincial ese mismo año en las elecciones que consagraron a Justo Páez Molina, candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo, como gobernador de la provincia.
Fue consagrado presidente del Comité Central de la Provincia de Córdoba en el año 1972, mandato que se extendió hasta el levantamiento de la prohibición de la actividad política en 1982. Senador nacional desde el año 1973 hasta el golpe militar de 1976 cuando, al tomar el poder la junta militar, partió a trabajar en la Organización de los Estados Americanos.
El retorno de la democracia, en 1983, significaría el inicio de la etapa más importante de su carrera política. Al momento de la definición de la candidatura presidencial del radicalismo, su figura emergió en el escenario nacional y resultó central para la consagración de Raúl Alfonsín.
El sector interno que encabezaba, denominado Línea Córdoba, fue determinante para inclinar la balanza del lado de Alfonsín que, por ese entonces, disputaba su postulación con el chaqueño Luis León. La idea de quien luego fuera el primer presidente de la democracia era incorporar a Angeloz como compañero de fórmula, pero el cordobés privilegia su candidatura a gobernador. El acuerdo entre ambos líderes se saldó con la nominación de Víctor Martínez como postulante a la vicepresidencia.
Electo gobernador de Córdoba por amplio margen en las primeras elecciones libres luego de la dictadura militar, desarrolló en Córdoba una gestión que fue reconocida por propios y extraños como revolucionaria en muchos aspectos.
Las reformas educativas, el impulso gubernamental a la industrialización de la provincia y las políticas sociales desplegadas desde el estado dotaron al radicalismo cordobés de un perfil propio y relevancia nacional. El programa PAICOR, diseñado durante su gestión, se encuentra vigente hasta el momento.
Durante su primer período al mando de la provincia, propuso la reforma constitucional que, además de habilitar la reelección, incorporó institutos modernos que se mantienen hasta el momento.
Consiguió su segundo mandato en 1987 cuando derrotó a José Manuel de la Sota que se postulaba por primera vez a gobernador por el peronismo cordobés. Con este triunfo comienza su proyección nacional ya que la UCR fue derrotada en prácticamente todo el país. Córdoba fue conocida en ese momento como la “isla” radical.
Su postulación presidencial en las elecciones de 1989 enfrentando a Carlos Saúl Menem fue un resultado natural de la hegemonía que mantenía en nuestra provincia. Derrotado por el riojano, puso su foco en Córdoba y cometió lo que sería su peor error político.
La polémica interpretación de la carta magna provincial que consideró al iniciado en 1987 como su primer período y, como consecuencia, habilitó una nueva postulación a la gobernación provincial fue el inicio de su ocaso.
La discusión en torno a la reelección abrió una brecha en el radicalismo de la que emergió el liderazgo de Ramón Mestre que lo enfrentó en una elección interna. Las dificultades económicas sumadas a la corrosión de su poder político desembocaron en un turbulento traspaso de mando anticipado.
Luego de su caída, enfrentó un dilatado proceso judicial junto a miembros de su entorno del que fue absuelto por unanimidad por el tribunal. Durante ese proceso, solicitó a la cámara de senadores, de la que era miembro, su propio desafuero. Luego de la sentencia judicial recuperó su banca.
Su salida de la primera línea no implicó el abandono de su militancia en la UCR. Asiduo visitante de la Casa Radical, participó de todos los procesos políticos recientes. La pasión por la política acompañó hasta el último minuto a quien fuera el cordobés más gravitante durante los primeros años de la democracia.